EL BUGG: Historia, fe y un futuro que transforma heridas en 'El Rosario'
El Bugg (Motril, Granada) es un chaval polivalente, fresco, ocurrente. Según nos cuenta, “un niño alegre, risueño y con muchas ganas de aprender”. Siempre está persiguiendo nuevas ideas, y cuando no, éstas le persiguen a él. Es un ciclo infinito que le ha llevado hasta donde se encuentra hoy, aunque él sabe que todavía le queda mucho camino por recorrer y demasiado por experimentar.
En los videojuegos, un bug es un fallo en el sistema, algo inesperado que desemboca en un comportamiento fuera de lo común. Quizá por eso el artista ha conseguido destacar entre la multitud, diferenciándose del resto gracias a su visión y su forma única de comprender la industria.
Hace poco dio a luz a su nuevo proyecto, ‘EL ROSARIO’, en el que mezcla su espíritu inquieto con una visión de lo que, según él, será el futuro. Viajamos a su universo virtual para recorrer su trayectoria, entender el presente y anticipar el futuro de su música.
Te describes como alguien alegre y risueño. ¿De qué forma crees que impacta esa personalidad en tu música?
Intento que mis canciones siempre tengan detrás un mensaje positivo, porque aunque me ocurra alguna desgracia, siempre intento ver las cosas de forma positiva. Intento reírme de todo lo que me pasa.
Es cierto que hasta tus temas ‘tristes’ tienen ese ritmillo animado que te caracteriza.
Sí, de eso te hablo. Hay que darle la vuelta a las cosas tristes para curarse por dentro, que es lo que hago yo con la música. Lo divertido siempre es mejor.
En una entrevista anterior comentabas que no crees tener ese ‘don’ de la voz que se exige a los cantantes.
Sí, eso creo. Pero lo compenso con otras cualidades: me gusta introducir nuevas palabras, jugar con los ritmos, con el compás… Me va más eso que jugar con una voz linda, porque bueno, al final uso mucho autotune y eso no se nota tanto (risas).
Claro, con el autotune da igual tener una voz ‘fea’, todo se puede arreglar.
Bueno, más que una voz bonita, creo que es más importante tener una voz personal, que tu timbre te distinga un poco del resto. Lo feo y lo bonito es relativo, y como dicen, ‘pa’ gustos los colores’. En la música tienes que encontrar tu propio color, eso es lo importante.
Interesante. Como artista versátil pruebas de todo, pero seguro que hay algún estilo que te guste más.
Pues la verdad, no sabría decirte. Sí que es verdad que escucho más reggaetón que otra cosa, pero a la hora de crear, me gusta probar de todo. Prefiero no encasillarme, con que me entre por el oído me vale.
¿Algo loco con lo que te gustaría probar?
Pues mira, ahora que acabo de llegar de México, me fliparía hacerme un corrido. También me gusta mucho la música Bouyon, que viene de Dominica, así como con ritmos caribeños bien locos. Estamos probando un poco con eso, por divertirnos, ya sabes.
Entonces ya estás en ello.
Sí, si es que yo no paro nunca de hacer música. Acabo de sacar un disco y ya estoy grabando mil cosas más. A mí me encanta estar todo el día metido en el estudio, siempre sale algo nuevo y me lo paso de puta madre.
Qué bien. Hablando un poco sobre tus orígenes, tú eres de Motril, ciudad de Granada.
Sí, esa es mi tierra.
Allí se gestó parte de la esencia del trap con Yung Beef, La Mafia del Amor… Siendo de allí, imagino que habrás tenido influencias muy cercanas.
Uf, allí en Granada fue una locura. Ya no solo por la música, sino por el ambiente que trajeron Fernando, Bad Gyal, la Nina… su estética era súper nueva, y PXXR GVNG siempre estaba al toque. Otra cosa que pasaba es que en Granada tenías dos opciones para gozarte una fiesta: irte de rave o a otras vainas en las que ni nos dejaban entrar.
¿Y eso?
Pues porque no les gustaría lo diferente, yo que sé. En las discotecas más típicas no nos dejaban entrar por el peinado, por la ropa, por llevar gorra… ahí es cuando Fernando y compañía empezaron a hacer fiestas, yo tenía 15 años y lo recuerdo como una época que flipas. Ellos tenían una ideología muy linda, de todos con todos, sin discriminar. Y nosotros éramos felices ahí, bailando reggaetón (risas).
A propósito de todo esto, creo que no te hace mucha gracia que te comparen con Yung Beef.
Mira, te voy a contestar a esto de corazón. Al principio me molestaba porque para mí es importante que cada uno tenga su propio sonido, pero a estas alturas ya hasta lo agradezco. Si me comparan con uno de los mejores raperos de España significa que algo estaré haciendo bien, ¿no?
Cierto es que os asemejáis mucho, pero cuando se os escucha juntos en un tema se nota bien la diferencia.
Hombre, es que al final cada uno tiene su movida. Supongo que nos parecemos en los hablares porque los dos somos del mismo sitio, pero poco más.
Tenéis varios temas grabados, ¿los vais a sacar pronto?
Pues no lo sé, la verdad. Ya dije que no me gusta andar detrás de los artistas, y las cosas hay que dejarlas fluir. Creo que la vida tiene sus procesos naturales y forzar las cosas no trae nada bueno (risas). Hay que respetar los tiempos.
Claro. Bueno, ¿y qué tal llevas la vida en Madrid?
Bien, bien. Me mudé hace ya dos años y estoy guay.
¿Echas de menos la tranquilidad de Motril?
Yo nunca he estado muy tranquilo, si te digo la verdad (risas). Me gusta mucho el jaleo, aunque es cierto que creo que aquí la gente tiene otras ambiciones. En Motril quizá la gente se preocupa más por buscarse la vida. Madrid es diferente; hay otras conversaciones, gente de todo tipo. Al final eso se nota.
Hace poquito estuviste en México también. ¿Te trataron bien?
A mi México me ha enamorado. La gente es majísima, yo les comparo con la gente del sur de España. He conocido a gente muy natural, abierta, muy guay. Aunque ellos de primeras creen que los españoles vamos a ser flow Disney Channel (risas). Nada, pero una gran experiencia. Yo quiero volver ya.
¿Cómo viste la escena por ahí?
En México hay muchísimos proyectos súper interesantes y creo que su estética es lo que viene ahora. No sé, me mola mucho su película.
En la entrevista con GritaRadio comentabas que ahora existe una nueva moda que ‘obliga’ a los artistas a abarcar todo en lugar de diferenciarse.
Sí, es que es así. Yo creo que es culpa del exceso de información que tenemos ahora. Antes te encasillabas en un estilo y fuera, si eras gótico eras gótico, y ya. Ahora parece que para molar tienes que ser todo a la vez, todos los colores del arcoíris juntos. Para mí, se pierde personalidad.
¿Tú te identificas con todo esto?
Bueno, pues también me siento involucrado. Sé lo que me gusta y lo que quiero, pero también hay que ser listo. Si no eres polifacético ni estás pendiente un poco de todo, te quedas en el nicho. Es una pena, pero también una realidad.
Sí, la verdad. Ahora también se dice mucho que todo el mundo suena igual.
Esa es una opinión súper ignorante. Si piensas eso, es que no te has parado a escuchar muchas cosas. Es más, creo que ahora más que nunca suena todo muy distinto y cada uno le da su rollo. Al final, si compartes género es inevitable que las letras sean parecidas, pero como digo siempre, cada uno tiene su color.
El Bugg ha mezclado todos sus colores en ‘EL ROSARIO’, su último lanzamiento. Siendo una mezcla de densidad musical, bajos intensos y ritmos íntimos, casi se siente como una confesión camuflada en forma de ideas futuristas que pretenden sembrar un nuevo camino.
El artista ya no juega, ni improvisa. Conoce su destino, y muestra sus heridas sin esconderse tras una máscara. ‘EL ROSARIO’ nace como un proyecto cargado de verdad, autenticidad y alma.
La portada del disco es hipnótica. ¿Qué significa?
Quería hacer algo que tuviera un rosario, pero me lo imaginaba como algo virtual. En la portada representa el cuerpo apoyado en una placa base. No sé, parece una fumada, pero en verdad no nos comemos tanto la cabeza. Nos suelen salir las ideas frescas y esta vez queríamos hacer algo así, más biónico y futurista.
Claro, porque ‘EL ROSARIO’ es una mirada hacia el futuro.
Sí, así me lo imagino yo. Bromeamos mucho con que podría ser un buen episodio de ‘Black Mirror’ (risas). Una generación de humanos que se guían por una religión virtual, basada en la Inteligencia Artificial.
¿Y lo de que las canciones estén clasificadas en Misterios?
Un rosario original siempre está clasificado en misterios, que dividen los momentos de la vida de Jesús y de la Virgen María. Cada día de la semana se plantea un misterio para reflexionar sobre la vida de Cristo, y en cada parábola te planteas la vida sobre ese misterio y cómo eso te puede ayudar. Queríamos extrapolar este concepto al nuevo disco.
Por lo que veo, eres creyente.
Yo tengo mucha fe, creo mucho en la energía y tengo mis rituales. Tampoco le doy un significado literal a mis creencias, porque pienso que las representaciones religiosas son piezas de arte y me gusta verlas como tal.
Entonces no te identificas con ninguna religión.
No me encasillo en ninguna ideología, solo disfruto de su historia. Creo que con fe todo se puede conseguir, pero lo más importante es poner tu fuerza en eso que quieres.
Quédate con una sola canción del disco.
Te digo dos, que para mí son las más personales: ‘Parálisis cerebral’ y ‘KIOTO’. El proyecto es muy íntimo, y en ‘Parálisis cerebral’ es como si mi hermano me cantara la canción a mí. Me pongo a cantar en su piel. ‘KIOTO’ es una reflexión sobre todo lo que he vivido.
El espíritu agitado que adorna esta entrevista no se conforma con lo último, porque parar en esa búsqueda constante de ideas sería como traicionarse a sí mismo.
El Bugg ya está preparando una nueva gira, organizando trabajos de su paso por México y continuando en su estudio sin dejar espacio a la incertidumbre. “’EL ROSARIO’ no es más que una presentación de todo lo que viene. Seguiré trabajando, enfocado en el futuro y fabricando música que cambie los registros. Lo que viene va a estar muy, muy guapo”, dice para concluir.