La proclama 'Popular' de Yerai Cortés
Entre la tradición de sus raíces y la modernidad de su día a día en Madrid, Yerai Cortés debuta con su álbum más propio, ‘Popular’, una proclama al pueblo de su amor por La Tania: “Ya no tengo que conquistar, sino decir, estoy aquí, elijo estar aquí”.
Ya de pequeñito, su padre, MAIKEL NAI (Miguel Cortés) le puso la guitarra entre sus dedos y desde entonces no ha parado de tocarla. Gracias a ello conquistó a La Tania. Con tan solo 17 años, guitarra en mano y una melena que le cubría la espalda, la enamoró. Numerosos tablaos acogieron su toque en su ciudad natal, Alicante, pero su sueño era llegar al Teatro Real y así lo hizo.
Trasladó sus raíces flamencas –populares, orgánicas y profundamente emocionales- a una ciudad marcada por el frenetismo, en la que el tiempo parece no dar lugar al sentimiento. Pero el alicantino, no solo cautivó a Tania García, sino también a Antón Álvarez, con quien compartió la dirección y producción de ‘La guitarra flamenca de Yerai Cortés’, documental por el que recibió el Goya al mejor documental y a mejor canción original.
Entrevistas, ruedas de prensa, eventos… situaron al guitarrista en ese lugar de ‘estar y no estar’ donde el flamenco siempre se ha movido. Aunque ahora su perspectiva ha cambiado: “Todos los flamencos hemos estado con un pie dentro y un pie fuera del mundo elitista. Porque nos hemos ganado la vida tocando para la gente que nos contrata, como se decía antes, para los señoritos, la gente de pasta. Entonces estás ahí, compartes, convives y luego te vas al bar de tu compadre de toda la vida y terminas la fiesta allí. Es como estar y no estar. Pero en mi caso ahora ya no solo estoy, sino que también pertenezco un poco a este tipo de vida, es un privilegio y es muy bonito. Te da posibilidades de hacer las cosas de otra manera y luego regresar a tu pueblo, a tu barrio».
Estos mundos opuestos se entrelazan y toman forma en el artista, dando lugar a su nuevo álbum. Tras el documental, en el que relata la historia de una pena que marcó su vida, sanó las heridas del pasado, aunque, como él mismo reconoce, otras comenzaron a abrirse: “Esta herida del tendón de la mano izquierda me hizo enfrentarme a este proyecto de una manera diferente. La composición es totalmente distinta a la que he hecho toda la vida, porque ahora he tenido que componer sin la guitarra en la mano».
Durante seis meses, el guitarrista afrontó la creación de ‘Popular’ sin su instrumento, explorando territorios que hasta entonces no se había planteado: “Muchas de las cosas que se determinaron en este disco, de no haber tenido la herida, no las hubiera hecho”, afirma.
“Llevo to la vida tocando pa fuera y cantando pa dentro. Ahora tengo otras cuerdas con las que te puedo contar de qué va la peli, tanto, que igual se queda allí y se la queda el pueblo.”
Hasta ahora, su lugar iba de la mano de la exigencia del toque: la precisión, la técnica, el virtuosismo, de esa idea -casi impuesta- de que la guitarra debe rozar la perfección. Un territorio en el que cada punteo, rasgueo y nota parecía tener que demostrar algo. Sin embargo, ahora tenía que romper con esa lógica. La guitarra deja de ser el centro absoluto y abre espacio a la letra, la voz, la intención y el concepto. La perfección técnica pierde peso frente a una búsqueda más libre, más imperfecta: “Hasta ahora yo pensaba que tenía que tocar la guitarra, que tenía que dar muchas notas, hacer muchos trucos, obras de guitarra complejas… Pero ahora mi relación personal con el arte ha cambiado. Ahora va mucho más allá«.
Así, Yerai Cortés se ha convertido en un referente del resurgir flamenco desde su esencia, desde lo popular. Para ello contó con un grupo de seis mujeres que dieran voz a sus sentimientos: “Ellas no son cantantes, son bailaoras y eso es lo que me gusta de ellas. Esa imperfección, el estar todo el rato al límite, que salga bien o mal, me encanta.”. Lucía Pedros, Paula Moreno, Elena Ollero, entre otras, sumergen el disco en un ambiente casi ritual, flamenco y colectivo y convierten cada tema en algo que parece pertenecer a todos: “Yo quería tener al “pueblo” en el escenario, aquel que cuando se junta y canta, aunque alguno no afine, no vaya al ritmo, no se sepa la letra… Por el cometido que lleva detrás hace que la música quede en segundo plano, el sentimiento de cada uno hace que la historia se cuente mejor».
Cada uno de los temas de ‘Popular’ ha sido compuesto y producido por Cortés, la letra, las melodías, pero sobre todo el mensaje. El disco atraviesa un punto de inflexión que no solo afecta a lo musical, sino que se extiende a lo personal, como resume en ‘PIOPIOO’, donde hace explícita su nueva forma de entenderse tras todo lo vivido: “Soy un hombre nuevo de cabeza a los pies, ahora elijo dónde, por qué y con quién estoy y lo demuestro sin obligaciones, soy algo nuevo, algo distinto».
En lo emocional, ese cambio se hace evidente. “Hay algo muy popular en la peli y en la vida, que es el amor. Yo siempre tenía en mi cabeza ese amor de poder. Pero una vez que se rompen los cimientos, que la lías, y luego tienes que volver a resurgir y a demostrar… Ya no hay que conquistar, sino decir, estoy aquí, elijo estar aquí.” Canciones como ‘PA NÁ’, ‘SULAO’ o ‘ROTO X TI’, reflejan ese amor de posguerra, esa necesidad de reconstrucción tras el error, de pregonar ahora lo que siente por La Tania.
La figura del pregonero aparece entonces como eje conceptual del álbum: “En el flamenco es muy importante la persona que da el mensaje, cómo y dónde lo da. En este disco me he apropiado de la figura del pregonero, pero no quería recrear esa parte clásica, pero sí de cómo sería hoy en día. Las ruedas de prensa, los móviles, las cámaras… Con esta estética trato de representar eso que la gente quiere saber y que tú quieres que la gente sepa«.
Sin embargo, ese amor, no se reduce a lo sentimental, sino que se extiende también como homenaje a su tierra, Alicante. “Cuando uno está afuera, no va todas las veces que quiere a su pueblo, pero el pueblo es eso que tienes ahí y que siempre va a estar y vas a añorar”. Esa añoranza y melancolía la refleja en ‘TARANTA DE ALICANTE’ –palo flamenco de cante profundo y libre, originario de Almería y ligado a la dureza del trabajo minero-, donde a través de un solo de guitarra traslada la melancolía a lo sonoro, convirtiéndola en un lamento íntimo que conecta directamente con su origen.
El vínculo con el origen es su identidad. A mitad del documental, en una conversación íntima entre Yerai y Antón, el guitarrista reconoce esa doble condición en la que vive: entre la ciudad y su pueblo, entre lo moderno y lo gitano, entre lo público y lo íntimo. Allí confiesa que, cuando vuelve a casa, a su pueblo, lo único que desea es ser reconocido por cómo es y por cómo será, de seguro, muy diferente. Esa tensión entre miradas y pertenencias discurre entre su experiencia: “El hecho de ser gitano está latente todo el rato, hay un prejuicio muy grande. Parece que tienes que demostrar que eres una persona “normal” y eso en la mirada se nota».
Para él, lo gitano, lo flamenco, es un sentimiento de pertenencia a un todo, como una forma de estar en el mundo. Un lugar emocional desde el que se mira, se aprende y se devuelve lo vivido, donde la identidad, no se explica, se siente.
Desde esa idea, Yerai Cortés revindica el flamenco como algo vivo y alejado de cualquier lectura pasajera: “El flamenco no es una moda. Y aunque ahora todo el mundo lo trate como tal, no me gustaría que la gente lo odiara cuando deje de estarlo. El flamenco es como un monumento histórico- afirma referenciando a la sala en la que se encuentra en el momento de la entrevista, las salas de Amor de Dios- y tiene que vivir con nosotros a la par, es como el beber, como el comer…no es una estética, ni una forma de hacerse, es una emoción y la gente debería entender que le pertenece».
Esa lógica es la que pone de manifiesto en Popular, donde juega con las ideas vividas y sentidas, esa dicotomía entre lo íntimo y lo colectivo. “Con Popular no quiero que entiendan nada, sino que sientan. No quiero que se queden vacíos al escucharlo, quiero que elijan lo que quieren sentir y que fuera con algo que les llegara». Una declaración que cierra un círculo, una herida, un proyecto y que más que explicar una identidad, la habita: lo popular.