ULTRASWAN: El abrazo de Abhir
a la contradicción
En el ballet -así como en la vida- la perfección no se limita a tener el control total de lo que sucede, esa perfección también se consigue soltándose, sorprendiéndote a ti mismo, para así sorprender a los demás, para así trascender -aunque solo unos pocos lo llevan dentro-. Después de años construyendo una identidad artística reconocible, ‘ULTRASWAN’, parece nacer de esa necesidad de liberación. No para olvidar quién es Abhir, sino para abrazar la dualidad entre sus dos “yos”.
Y es precisamente esa contradicción la que se materializa desde la primera imagen del proyecto, a cargo de Nicolás Barreto. Un cisne negro sobre fondo blanco que, con un giro de 180º, se transforma en un elefante. Dos colores, dos animales, dos conceptos son los que conforman la portada del tercer álbum de estudio del canario. “Ultra” -proveniente del latín- el grado extremo de algo; “Swan”, cisne en inglés, serenidad, elegancia, pureza. Palabras aparentemente contrapuestas que se unen para abrazar la dualidad del artista: «Es un disco en el que no me hice elegir entre rapear y cantar, por eso pasa de una canción en la que canto a pleno pulmón a una en la que digo la mayor barbaridad que te puedes imaginar. ‘ULTRASWAN’ abraza que voy a ser esas dos personas y las voy a disfrutar, es un disco que tiene una seguridad muy grande en mí mismo y en mis capacidades».
La elección no es casual: surge de la recomendación por parte de Saint Lowe, uno de los productores del álbum, de visionar ‘Black Swan’ (2010), tal como explica el propio Abhir a Fleek. “Te he visto obsesionada en que cada paso sea correcto, pero nunca te he visto soltarte, tanta disciplina ¿para qué?”: es la pregunta que lanza el director artístico Thomas Leroy a la protagonista y que atraviesa también parte del universo de ‘ULTRASWAN’.
“Cómo le voy a dar mente a estar bien con el mundo, si a Jesús que era casi perfecto le crucificaron”. (Vanidad, ULTRASWAN)
Al igual que un cisne que se mueve constantemente para mantenerse a flote, esa necesidad de movimiento también atraviesa su forma de crear, donde el proceso se convierte en un espacio para moverse entre el ensayo y el error: «Mi trabajo es hacer cosas guapas, experimentar, fallar y volver a fallar hasta que sale bien». Pero ese movimiento no se entiende como un trayecto en solitario, sino como un proceso compartido en el que el cisne se sostiene también gracias a la presencia de otros: “Crear el disco con Saint Lowe, Mayo y Choclock es lo mejor que tengo en la vida. Ellos también me han visto en mis días buenos, mis días malos, mis altibajos. Ha habido momentos en los que me ha faltado empuje y confianza, y ellos me lo han dado y viceversa».
Un álbum que oscila entre mezclas de hasta siete productores que han acompañado al artista en otras de sus creaciones. Esa danza, esa complicidad entre ellos, es lo que ha permitido crear desde cero ese ecosistema. Un proceso en el que la experimentación no solo se encuentra en lo que escucha el público, sino también en todo aquello que queda fuera: «En este disco ha habido muchos descartes, como sesenta o así, sobre todo de demos. A mí las demos me dicen todo, con eso puedo ver a dónde puede ir y a dónde puede llegar una canción».
Una mirada minuciosa sobre cada idea que terminó también definiendo la selección final del proyecto. «Las canciones que salieron antes que el disco – ‘Lenny’, ‘mykonos 2007’ y ‘nené’– no eran canciones planteadas para ‘ULTRASWAN’ para nada, todo eso era parte de una transición. La primera canción que sentí que podría ser del disco fue ‘Duomo’ -el outro- y sucedió cuando pasó la Dana.”
Esa parte íntima y delicada se rompe de golpe con la fuerza del cabalgar de los elefantes, pero ‘ULTRASWAN’ no se decanta por ninguna de estas energías, sino que aprende a bailar con ambas. “En este disco hay canciones de Rage, luego hay canciones experimentales como ‘J22P’, que es una fumada, está también ‘Hermes’ que parece a R&B y una canción pop como ‘Balasera Santana’ o ‘Aguardiente’”, que conforman, como él mismo denomina, “un disco de contrastes”.
La parte ‘ULTRA’ conecta con esa energía tan reconocible desde ‘BROWN BOY’, mientras que ‘SWAN’ se adentra en un terreno más desconocido –o mejor dicho, más lejano–, más sutil y emocional que en ciertos momentos remite a la sensibilidad de ‘Lazos y Nudos’. “El cisne habla mucho de la pureza, de la reinvención, de las cosas inesperadas, pero yo lo cogí más por la sutileza y la elegancia y eso trato de reflejar en canciones como ‘Duomo’, ‘Aguardiente’, ‘Hermes’ o ‘Balasera Santana’ que son las canciones más íntimas del disco, no tan agresivas”.
Una sutileza que no solo se refleja a nivel acústico, sino también a nivel lírico: “Estas letras las escribo desde un punto real”. Un proceso que, según relata, emocionalmente fue una montaña rusa por diferentes motivos, entre ellos una ruptura sentimental que terminó con una reconciliación, “todo está escrito desde la genuinidad y desde que son cosas que pasan en primera persona».
“Puedo estar de todo menos quieto (…) Disfruto mucho estar en movimiento. Es donde puedo pensar con claridad y donde construyo también una seguridad para hacer esto y para ser feliz”.
Pero la construcción de ‘ULTRASWAN’ no finaliza aquí. Las colaboraciones terminan de ampliar los límites del proyecto: “Había una intención muy fuerte en que sean estos cuatro nombres, que no tienen nada que ver entre sí, y que tampoco nadie se esperaba”, asegura Abhir. Artistas alejados de los nombres habituales en sus colaboraciones, pero cuya cercanía nació de la propia escucha del artista “fui con gente que estaba en mis cascos, que yo consumo».
En la vertiente más ‘ULTRA’ del proyecto, se encuentra ‘Boostamante’, junto a ShakeDaBlock!, una de las grandes promesas del rap de la capital. El canario y el madrileño unen fuerzas en un juego de palabras entre boost (impulso) y amante que en su sonoridad remite inevitablemente al cantante español, una referencia que el propio Abhir refuerza en la letra. Todo ello sobre sobre un rasgueo de guitarra de corte experimental que termina de completar uno de los guiños más inesperados del álbum. Asimismo, cabalga en ‘Backflips’, de la mano de Ledbyher, artista internacional con la que comparte imaginario: «Tenía la ambición de tocar con la escena que más me está inspirando últimamente, que es la escena emergente de Londres y Ledbyher es una de las caras visibles de esta. Justo además ella tiene un imaginario que se basa en el elefante y fue casi que poético».
Mientras tanto, en la vertiente Swan la dualidad se mantiene constante. Otras dos voces diferentes se unen dentro de las colaboraciones, reforzando esa idea de encuentro entre opuestos que atraviesa el proyecto. Es el caso de AKRIILA en ‘Balasera Santana’, donde el pop electrónico y la sensibilidad de la chilena abren por primera vez una nueva dimensión dentro del disco: “AKRIILA me recuerda a Julieta Venegas, porque es una chica muy joven, pero canta como si hubiera vivido mil cosas, y es algo que me encanta porque tiene autoridad para cantar sobre cualquier cosa”. Junto a Ralphie Choo en ‘Baby Baby’, canción que abre con una percusión marcada evocando el pisar de los elefantes para después abrirse hacia una atmósfera más contenida.
Esa convivencia de extremos se extiende al imaginario del álbum, donde lo religioso aparece como un eje central recurrente tanto en títulos como ‘Duomo’ -iglesia principal de una ciudad- o ‘Hermes’ -dios de la mitología griega-, así como en la presencia constante de referencias bíblicas. “Me considero hindú y cristiano, me considero una persona que cree en Dios más que en ciertos dioses, pero no creo en la institución. No estoy para nada de acuerdo con la iglesia y cómo actúa, es algo con lo que no empatizo. Pero con la religión tengo una relación muy bonita porque tengo la sensación de que no todo es una casualidad ni matemática pura, me da esperanza y me acompaña”.
Con ello se concibe un nuevo imaginario dentro del artista, pero que no borra su identidad previa, sino que la amplifica. Ese sentimiento de pertenencia y ese imaginario construido con el paso de los años, no conforman una etapa, sino un sentimiento vital, que el ‘HIJO DE INMIGRANTE’ mantiene reflejado en ‘Dicen Que Todo’: “Este tema es muy continuista de ‘Brown Boy’. ‘Brown Boy’ no fue una etapa que cogí y adopté para aprovecharme de ciertos mensajes políticos que quería dar en ese momento, sino que es parte de mi vida. Y ese mensaje que doy en la canción no es una cosa que vaya a ir por álbumes o por etapas, porque no es una cosa que te conviene, haces y ya está, sino que es algo que sigo viviendo y va a seguir estando ahí siempre”.
En ese punto, ‘ULTRASWAN’ se entiende como un universo en constante tensión entre la perfección y la liberación, un universo que lejos de decantarse por uno de los dos extremos, los acepta y concibe su convivencia como algo posible. “Dejando atrás la crisis de identidad”, el proyecto se sitúa en un lugar donde esa convivencia deja de ser conflicto para convertirse en equilibrio. Como un cisne sobre el agua, que solo se mantiene a flote en movimiento constante, Abhir aprende a sostenerse en la inestabilidad, en lo contradictorio, en la dualidad, sin necesidad de resolverla. Pues es ahí donde el cisne comprende que nunca tuvo que elegir entre sus dos naturalezas para poder volar.