ZHAMIRA apuesta por la honestidad: "Cuando me despego de lo comercial, hago mi mejor música"
La música siempre fue el único camino para Zhamira, incluso cuando era tan pequeña que solo sabía bailar para olvidar el miedo. Esa chispa que nació en los actos escolares creció hasta convertirse en una carrera donde la pasión le gana a la técnica y la honestidad manda sobre las listas de éxitos. En esta charla, nos cuenta cómo aprendió a confiar en su propio talento y cómo es el día a día creativo junto a su esposo, Jay Wheeler, con quien comparte algo más que una vida: la misión de ponerle palabras a lo que otros no saben expresar. Su nuevo álbum no es solo un conjunto de temas, sino una invitación a sanar el corazón a través de canciones que se sienten como un abrazo necesario.
¿Cuál fue el primer chispazo que te hizo decir “voy a dedicarme a la música” y qué recuerdas de esa etapa inicial?
Mi primer recuerdo con la música es un recuerdo adquirido de mis papás, porque yo no me acuerdo bien de ese momento, ya que tenía como 4 añitos, apenas, pero ellos dicen que cuando yo estaba en un acto de la escuela estaba llorando un montón, y de repente, cuando empezó la música, me puse a bailar. Y se me olvidó que estaba llorando, que tenía miedo de todo. Entonces fue como una conexión bien bonita con la música desde muy temprana edad.
Y ya luego, como que creciendo, siempre veían muchas cosas en Disney Channel y cosas así de de las películas que eran musicales y los artistas que salían de Disney. Y siempre me llamó la atención la música. De hecho, no sé, siempre ha sido mi plan A. Nunca he tenido otra profesión que me gustaría dedicarme que no haya sido la música, o sea, yo diría que el chispazo ha vivido conmigo toda mi vida.
¿Qué aprendiste de tus primeras presentaciones/sesiones de estudio y cómo moldearon tu ética de trabajo hoy?
Lo que he aprendido es que de verdad, si vas a hacer esto, lo tienes que hacer con todo el corazón y con todas las ganas del mundo que aunque a veces uno no se siente al 100, hay que sacar de donde 1 no tenga para poder dar el 100. Porque es más fácil hacer las cosas bien desde la primera, me entiendes. Y aunque somos seres humanos y no somos máquinas, y hay días que no nos sentimos muy bien, pues es como buscar. He aprendido a buscar motivación en días que no me siento motivada. He aprendido a amar esto con locura para poder representarlo en lo que hago en el estudio, en presentaciones, también en vivo.
Algo que siempre me atormentaba mucho al principio, cuando iba a hacer presentaciones o iba a tener sesiones de estudio, que era como si algo no me salía al 100 por 100, ese día me frustraba y he aprendido que lo que me llena el corazón y saber que lo estoy haciendo bien, es saber que ese día, en ese momento di mi 100, aunque aunque para mí no haya sido suficiente y que siempre hay un nuevo día para hacerlo mejor, que mientras que se haga con el corazón y con muchas ganas, pues la gente va a conectar contigo y que ‘practice makes perfect’. Mientras más uno practique, y mientras más uno haga las cosas, uno nunca deja de aprender y y puedas acercarte lo más que se pueda a la perfección, aunque la perfección es relativa.
Mirando atrás, ¿qué consejo le darías a la Zhamira que daba sus primeros pasos?
Le diría que confiara más en ella misma, que es una persona que tiene mucho talento, que solamente tiene que creerlo, que lo está haciendo bien, aunque a veces se sienta perdida, y que no le preste tanta atención al que dirán que simplemente siga su corazón y que confíe que Dios siempre tiene un plan perfecto, aunque a veces no lo veamos.
Has colaborado en varias canciones con Jay Wheeler. ¿Cómo se organizan en el estudio: roles, dinámica creativa y feedback mutuo?
Realmente la colaboración con mi esposo es de las que más disfruto, más allá de porque sea mi esposo, porque es una persona a la cual admiro mucho y me parece que tiene un talento impresionante. Desde siempre he respetado mucho su manera de trabajar. Nos organizamos en ir a pasarla bien en el estudio, ir a crear algo que sepamos que la gente se puede identificar y poder conectar, y de repente decir cosas que hay personas que están viviendo y no saben cómo expresarla en palabras, y nosotros, pues hacerlo a través de una canción. Nos lo disfrutamos un montón, y nosotros somos mejores amigos al final del día también, apartando de ser pareja, personas que comparten un amor al mismo arte. Y creo que eso es lo que nos lo hace más bonito también como que saber que contamos el uno con el otro y que vamos a ser 100 por 100 honestos en cuanto a lo que estamos escuchando, Lo que estamos escribiendo. Y lo que estamos viendo entonces es una conexión súper bonita.
¿Qué te ha aportado Jay como pareja artística (técnica, interpretación, composición) y qué sientes que tú le aportas a él?
Él mismo me ha dicho que siente que desde que yo llegué a su vida, en cuanto a su vida de cantante le he enseñado a confiar de que hay muchas cosas vocalmente que él puede hacer que de repente no las hace porque se cohibía o tenía como que una barrera mental de que no, yo ahí no llego o yo no puedo hacer ese cambio, yo no puedo hacer esto y aquello con la voz, y siento que, de cierta forma he llegado a ayudarlo a quitarse un poquito eso de la mente.
¿Cuál es la idea central del disco y qué “cura” esperas ofrecerle al oyente?
La idea central del disco es una curita para el corazón de todo el mundo que lo escuche, es poder sanar a través de la música. Como decía antes, siento que hay muchas veces que uno siente muchas cosas y no sabe cómo ponerlas en palabras hasta que escuchas una canción y conectas con ella, y es exactamente lo que estás sintiendo. Es poder saber que hay diferentes maneras de sanar que no siempre son llorando, que a veces es bailando, que a veces es gritando, que a veces compartiendo y a veces estando solos. Y sí, es básicamente ponerle una curita al corazón a través de estas 14 canciones. Independientemente de cuál sea tu situación. Siento que hay una canción para cualquier tipo de etapa en la vida.
Si tuvieras que presentar el álbum con 2–3 canciones clave, ¿cuáles elegirías y por qué?
Diría ‘salto de fe’, ‘mil preguntas’ y ‘cómo se olvida?’. Voy a decir esas tres, no solamente porque son de mis favoritas, sino porque siento que son canciones que hablan de diferentes etapas del amor que todo el mundo ha vivido en algún momento de su vida, no necesariamente en una relación, sino pues hay relaciones familiares de amistad. Y siento que todas estas canciones son cosas que uno puede atar a ese a esos momentos de la vida, son bastante variadas y representan un poquito de la esencia de lo que es el disco en sí.
¿Cómo decidiste el orden del tracklist y qué viaje narrativo/emocional propone de principio a fin?
El tracklist lo moví varias veces, realmente, y siento que lo que yo quería era que se sintiera algo súper fluido y natural al momento de irlo de principio a final. Quería llevar también a la gente a través de lo que estaba mencionando antes, que es como que la idea de sanar a través de diferentes ritmos, diferentes mensajes y diferentes épocas o temporadas de la vida. Y siento que el disco muestra eso de principio a fin, en cuanto a la música que estás escuchando, el mensaje que está llevando, las palabras que está teniendo.
Quería quería que que la gente entrara en un viaje emocional de principio a fin, que que explorarán diferentes géneros musicales. También para mí era muy importante mostrarles un poquito de versatilidad, porque a veces estoy acostumbrada a hacer bastante de lo mismo, pero en este disco me atreví a otro tipo de cosas que no había hecho nunca antes. Y sí es como que saber que se puede sanar a través de mensajes bonitos, que hay canciones para para sanar, como decía antes, este tocando lo más profundo del corazón que pensaste que habías olvidado, y esa es la idea del tracklist que lo oigas de principio a fin y que al final encuentres como sanación en cualquier parte de tu vida.
¿Cómo equilibraste la vulnerabilidad presente en las letras con la “pegada” comercial en los estribillos?
Yo creo que realmente es que no estaba pensando mucho en lo comercial. Estaba más bien, pensando en que me representa a mí como cantante, qué me representa como persona y qué quiero hacer para que la gente conecte conmigo y cómo puedo servir de mensajera para las emociones de las personas. Realmente no estaba pensando tanto en lo comercial. Todo lo que escuchan es porque salió realmente del corazón, y yo estoy consciente que de repente hay canciones en este disco que no son lo más comercial del mundo y que de repente no mucha gente le apostaría a ellas, pero como te digo, lo que estoy pensando es en literalmente, el nombre del disco, que es culpa para el corazón, que es sanar, y poder llegar a las personas y tocarle lo más las fibras del corazón y del cuerpo a través de de mi música sin pensar tanto en lo que pueda pasar lo que no pueda pasar. Obviamente, a todo el mundo le importa que a su proyecto le vaya bien, y eso es súper súper importante para todo lo que me rodea, mi equipo de trabajo y todo lo demás. Pero creo que cuando me despego un poco de la presión de qué va a funcionar y qué no es donde puedo hacer música de la mejor manera posible.
Zhamira demuestra que su lugar en la música va mucho más allá de tener una gran voz. Lo que realmente la define es esa capacidad de convertir sus experiencias en refugio para los demás, dejando de lado las presiones de la industria para enfocarse en lo que de verdad importa: conectar. Este nuevo disco nos recuerda que no hace falta ser perfectos para dejar huella, siempre y cuando se trabaje con el corazón y se tenga la valentía de ser vulnerable. Al final, su historia es un recordatorio de que confiar en uno mismo es el mejor salto de fe que se puede dar.