Shangri-La es uno de los escenarios más conocidos del festival británico Glastonbury. Para muchos, más que un escenario es una zona inmersiva de arte y música electrónica que cada año se transforma con un tema distinto. Este año, entre el caos y la distopía de la ciudad ficticia que representa Shangri-La, destacó BRAVA.

La dj y mc española presentó en suelo inglés un cóctel de géneros que va desde el dembow más seco hasta el footwork más loco, sin olvidar el grime, el miami bass, el ghetto y el jungle. Crudo y sin filtros, su set demostró que BRAVA juega a su antojo con ritmos y rupturas abruptas, representando una nueva generación de mujeres que no tiene miedo a levantar la voz.

En un espacio que cruza activismo, arte y fiesta, BRAVA encajó como pieza clave de un ecosistema que quiere hackear la realidad desde la música y la performance.

Fotografía: Ben Easterbrook