Curiosidad y pureza, una mirada a la vida a través de los ojos de Juancho Marqués

“El ego es la burbuja más frágil que existe”

 

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En estos tiempos en los que la inmediatez parece que apremia, hay ciertos proyectos que llegan para romper esquemas y hacernos ver que otra forma de hacer música es posible. Lo hemos experimentado hace poco con ‘Los Ojos del Nativo’, último single de Juancho Marqués, una canción que no ha nacido para sucumbir a los encantos del mainstream y que se ha encargado de recordarnos una vez más que a veces la esencia no cabe en unos pocos segundos por mucho que la industria se empeñe en que así sea. Un proyecto al que Juancho decidió dar vida sabiendo que no iba a recibir a cambio demasiada apertura o visibilidad. Su objetivo era otro: generar un valor de marca que haga que la gente aprecie su trabajo y se mantenga fiel a sus proyectos.  

La idea nació en 2018 intentando buscar una financiación que le fue difícil conseguir de primeras, y que le ha dado quebraderos de cabeza en más de una ocasión. Como prueba sirva que tan solo un mes antes de grabar el vídeo la productora implicada hasta ese momento en el proyecto le hacía saber por WhatsApp que dejaba el mismo, un hecho tras el que a Juancho Marqués le costó meses reactivarlo de nuevo. Sin embargo, tras cuatro años “rayando a la gente”, el artista sentía que no había marcha atrás. Eso y que esa generación de la que viene, de ese rap underground en el que se les etiquetaba, le enseñó que buscarse la vida, gestionar emociones y entender cómo funciona este mundo son siempre la mejor huida hacia adelante.  

Un proyecto que nació ya con un giro de guión. Pese a que generalmente se plantean las canciones y luego sus correspondientes videoclips, Juancho Marqués quiso que en esta ocasión ambos nacieran de manera simultánea. Una pequeña locura a la que se unió la idea de presentarlo en cine dentro de una experiencia inmersiva que ha vuelto a poner al artista un paso por delante en lo que a búsqueda de nuevas propuestas se refiere.  

Dice el propio Juancho que con este proyecto se le fue “la puta olla” y a tenor de lo que cuenta parte de razón tiene. Coros grabados en Galicia, percusiones en Coruña, un primer borrador de guión de 85 páginas o 150 gigas de proyecto son solo algunos datos que nos dejan entrever la magnitud de un trabajo para el que ha llegado a invertir más de 150.000 euros entre música y vídeo.

Dice que en la vida aún no ha llegado a entender quién es, aunque cada vez tiene más claro lo que no es. Y de todo eso habla este single, porque en cierto modo esta canción habla un poco de su vida. De la parte más cercana, más verdadera, de la niñez. De esas decisiones que uno va tomando por el camino en un juego de equilibrio entre un entorno y un temperamento que, entre tira y aflojas, nos hacen ser quien somos. De ese intento que ha tenido Juancho Marqués por acercarse a la pureza conforme ha ido pasando el tiempo. “Yo con los años intento acercarme a esa pureza, siempre es esa lucha, tener la capacidad de hacer las cosas bien, intentar ser buena persona, perdonar aunque luego no compartas más tiempo con esa persona, de vivir más libre. Creo que durante mucho tiempo no me he sentido así y cada vez creo que me hace estar más feliz, más a gusto conmigo mismo. Cada vez intento parecerme más a lo que recuerdo de mí cuando era niño”

De cambios habla precisamente ‘Los Ojos del Nativo’, del ciclo vital que nos acompaña desde que despertamos a la curiosidad hasta que el tiempo nos recuerda que no hay marcha atrás. De reflexión y movimiento. “Si eres inquieto, si buscas avanzar en la vida es imposible que pases por la vida sin cambiar. En lo musical me rodeo de gente distinta que tiene formas de entender la música distintas y me aporta algo nuevo, me llevan hacia otros caminos. Si tienes esa inquietud de búsqueda constante es imposible quedarte en el mismo sonido o en el mismo lenguaje narrativo. A parte de que sea aburrido seria ir en contra de mí mismo. Voy cambiando, me contradigo todo el rato y seguramente lo que dije hace dos años deje de tener validez. Y eso no creo que me hace menos, al revés, si todos pensásemos de esa manera estaríamos en la puta Inquisición todavía”.   

Con una senda continuista con respecto a su anterior trabajo, ‘Álbum Uno’, Juancho Marqués da un paso más en esa visión orquestal que hace tiempo decidió dar a su música. Un movimiento que le ha llevado un paso más allá gracias a una mirada que ha huido de lo establecido para seguir haciendo su propio camino. 

Los ojos son ese punto en el que se mezclan el alma y el cuerpo, y de eso va ‘Los Ojos del Nativo’, de pureza, de esencia. Una canción que contiene pedacitos de vida de Juancho, piezas de un puzzle en las que seguro también te verás reflejado porque al final la vida es un ciclo que todos abrimos y nos veremos abocados a cerrar en algún momento con un mismo sino, aunque las experiencias que nos acompañen durante el trayecto sean para cada uno distintas.  

RETANDO A UN TIEMPO QUE NO ESPERA A NADIE:

DEL MIEDO A PERDERLO A LA OPORTUNIDAD QUE NOS BRINDA DE REVISARNOS

 

Como recuerda a lo largo del sencillo Juancho Marqués, las personas miramos al mundo una vez, el resto es memoria. De ahí la recurrencia del tiempo a lo largo de su obra. Al tiempo le doy toda la importancia. Es algo que me he planteado todo el rato en mi vida. No es algo que me haga único, durante toda la historia cualquier escritor o compositor ha reflexionado sobre esto. Es algo que tengo presente en mi día a día constantemente. El tiempo, y además todos los tiempos. El tiempo de ahora, el tiempo anterior, el revisar comportamientos, el ver por qué hago lo que hago, por qué hacía lo que hacía, hacia donde quiero ir en el futuro. Estoy pensando en esas tres dimensiones todo el rato, es algo que me inquieta. Además, también me da miedo perderlo”.

Un miedo que le ha hecho intentar aprovechar el tiempo que le ha brindado la vida hasta el momento el máximo posible, a pesar de sentir que en ocasiones no ha sabido sacarle demasiado partido. “Creo que perdí mucho tiempo, pero cada vez lo aprovecho más y lo utilizo mejor. Creo que he aprendido a no tener prisa. Es algo que pasa a día de hoy a todos los artistas, la necesidad de sacarlo ya, de estar ahí en el día a día y es normal también porque funcionando en este cortoplacismo parece que si no estás desapareces, pero creo que diferenciarte por otro lado también te hace distinguirte un poco y si al final haces las cosas bien la gente lo valora. Yo creo que la clave de nuestro éxito, o como lo queramos llamar, ha sido que no nos ha importado buscar enganchar a la mayor gente posible sino que la gente que esté se quede y tenga ese perfil de fidelidad con nosotros”.   

Siempre hablando en plural, porque con los suyos se siente equipo, Juancho afirma que “a veces me jode que el proyecto tenga mi nombre porque no lo siento así. Creo que yo soy lo que soy gracias a la gente que me rodea. A veces los aplausos me los llevo yo, también las críticas, y me gustaría no llevarme tantos aplausos y tantas críticas, me gustaría que fuese repartido. Pero entiendo también que el nombre supone una marca que hace que te conozcan. Es difícil cambiarlo, pero a lo mejor si hubiera podido elegir en un momento anterior hubiera puesto otro nombre

“La clave de nuestro éxito ha sido que no nos ha importado buscar enganchar a la mayor gente posible sino que la gente que esté se quede y tenga ese perfil de fidelidad con nosotros” 

LOS OJOS DE JUANCHO, UNA MIRADA AL MUNDO PLAGADA DE CURIOSIDAD 

 

Si eres de los que piensan que con los años la curiosidad se va quedando por el camino, debes saber que con Juancho Marqués esa premisa no funciona. Pese a que generalmente la curiosidad se suele atribuir a la niñez, Juancho afirma ser un tipo cada vez más observador. “Siempre he sido curioso y con el tiempo creo que mucho más. No me canso de intentar avanzar en conocimiento, cada vez me doy cuenta de que soy más ignorante, tengo menos arrogancia a la hora de expresar lo que siento o a nivel ideológico en general. Creo que tendemos a mirar las cosas bajo un prisma y una de las cosas que me he dado cuenta estos últimos años es que casi todo lo construimos desde nuestra percepción de las cosas haciendo algo que es equivocado, que es adecuar la realidad a nuestras ideas a priori, no al revés. Intentamos buscar información de lo que ya pensamos a priori, tendemos a escuchar o dar validez a lo que nos parece que forma parte de nuestro equipo, de nuestro grupo social, de nuestro espacio, de nuestra forma de pensar, de nuestro partido político, y no escuchamos al otro. Y a veces escuchar al otro te da mucha información también. Yo siempre intento formarme con cosas que me hagan sentir contradicción, y de esas cosas la mayoría quizá las rechace, pero me hacen avanzar en el pensamiento. Pregunto más de lo que intento hablar, porque también escuchando se aprende, y observando. Para mí la observación es clave, y además es el eje de este proyecto completamente”.   

Asegura que siempre tendemos a mirar la realidad desde los ojos del sitio en el que nos criamos, partiendo de una sociedad y unos valores que nos dificultan en ocasiones ponernos en la visión del otro, en los ojos de otro nativo. “La antropología nace cuando llega alguien y dice: ‘si quieres entender al otro de verdad tienes que convivir con el objeto de estudio, aprender su cultura, su lenguaje, sus ritos…’ En definitiva, tienes que aprender a ver desde los ojos del nativo, esa búsqueda de acercamiento, porque a veces dentro de los simbolismos y de la complejidad de la sociedad parece que somos muy distintos, pero probablemente la mayoría de las emociones universales las compartamos en muchas culturas”.  

LA IMPRONTA DE UN SINGLE DE 10 MINUTOS EN LA ÉPOCA DE LOS 16 SEGUNDOS DE TIKTOK 

 

Es muy posible que la primera vez que te enfrentaras al nuevo single de Juancho Marqués llamara tu atención la duración del mismo. En un momento en el que en lo musical todo es más corto, más rápido, más absurdo; en una era en la que los dieciséis segundos de TikTok parecen haberse convertido en la salvación de la industria, el artista ha decidido presentarse con una canción de 10 minutos recordándonos esa capacidad que tiene la música de alterar nuestros estados mentales cuando le damos tiempo. “En la música casi todo funciona a corto plazo. Yo he entrado en ese juego muchas veces a la hora de sacar singles, es más fácil, más divertido y de vez en cuando está bien. Pero cuando buscas darle a algo más profundidad o más matices necesitas tiempo, que es lo que a veces no tenemos nosotros. Quería darle esa pausa, la idea que quería expresar no cabía en tres minutos, necesitaba un espacio más largo. Sabía aun así que no iba a funcionar. Me acuerdo por ejemplo de Travis cuando saco lo de ‘Birds in the Trap’, si te fijas tiene menos visualizaciones que otro tipo de trabajos que son más inmediatos, soy consciente de ello. En ningún momento hice este trabajo pensando en ese impacto, esa visibilidad, lo hago buscando que llegue de una forma más profunda y que entiendan que lo que hacemos tiene muchos matices y más capas que pueden ir descubriendo según van investigando”.

Una razón de peso para abstraerse del ritmo y del modus operandi impuesto por según qué plataformas es la idea inquebrantable que tiene Juancho de tratar a sus obras como tal y no como mero producto. “El otro día escuchaba en la radio que el 80% de la música ahora se descubre en TikTok y a mí me parece interesante, algo que dices: ‘coño, a lo mejor tengo que estar en este espacio también para comunicar con los chavales’, pero no quiero utilizar esa herramienta para hacer lo que todo el mundo hace o lo que se supone que tienes que hacer. Yo ese tipo de redes sociales suelo utilizarlas como herramientas, es decir no me voy a adaptar al formato TikTok o voy a componer algo pensando en que encaje en cierta plataforma. Al revés, en la parte de composición siempre intento no contaminarme con nada de esto ni componer pensando en terceras personas. Mientras componemos intento que ese espacio quede virgen de alguna forma“. 

Los matices en ‘‘Los Ojos del Nativo’ se cuentan por decenas. Y aunque tal y como afirma Juancho a veces es arrogante en lo artístico pretender que todo el mundo entienda tu proyecto, la realidad es que, ante algo tan elaborado, los oyentes deberíamos tener la necesidad intrínseca de ahondar en la historia para entender todas esas aristas que presenta.  

El tema comienza y termina con una nota pedal en la misma tonalidad que construyeron como si fuese el latir del corazón, un parpadeo. “Empieza despacio, se abre y luego acaba como apagándose. Luego en la segunda parte una de las cosas que yo quería hacer era utilizar elementos musicales y asociarlos a grupos sociales para, a la hora de hacer un abanico, representar diferentes culturas, diferentes opciones de vida. En la práctica esto, a la hora de hacer el video, era complicado, pero en la segunda parte que habla de la incorporación como ser humano al entorno, a un grupo social, sí que utilizamos este tipo de elementos de percusión que tienen más que ver con lo tribual. El principio por ejemplo es con unos instrumentos de percusión que se llaman batás que se utilizan en algunos sitios de África para hacer la llamada a un Dios que es como creador de todo, de la inteligencia, la sabiduría, los sueños, y lo consideran como un instrumento sagrado el cual cuando lo tocan no puede tocar el suelo”.  

Ayudado por directores de orquesta, Juancho y su equipo decidieron adaptar una sonata, formada por tres partes, para dar vida a la historia. “La sonata tiene la particularidad de tener una parte A, una parte B y una parte C, por llamarlo de alguna forma. La A, que es el inicio, y la C, son complementarias. La C de alguna forma resuelve la A y la B supone una ruptura. Lo que pretendíamos hacer es un ciclo de vida, y, a la hora de desarrollar un videoclip de ese ciclo de vida necesitábamos un nudo desenlace y base, contar un poco o revivir ese ciclo vital entre la parte del nacimiento y la infancia, luego la adolescencia y madurez y la parte final que sería la vejez”.  

DESPRENDIÉNDOSE DEL EGO DEL ARTISTA 

 

En una época en la que reina lo extravagante, Juancho ha optado por seguir siendo un tío de lo más sencillo. Quizá por esa perspectiva, afirme que el ego del artista se ha vuelto muy frágil últimamente. “En general el perfil del artista es el del ego más frágil. Se basa mucho en eso, y lo jodido es desprenderte de ello. Yo creo que una de las cosas que más he aprendido es a apartarme del ego, porque al final el ego tiene que ver con la inseguridad e inseguridades tenemos muchas. Dentro de este mundo en el que creces, te suben los seguidores, te piden autógrafos, nos formamos la identidad en base a cómo nos ven los demás, eso que llaman profecía autocumplida. Si a ti te repiten que eres tonto al final acabas siendo tonto. Esto dice mucho de la importancia que damos a la visión del otro sobre nosotros mismos para la formación de la identidad. Pues en algo tan creativo y tan sobreexpuesto, imagínate. Además, el artista suele tener ese punto de necesidad de expresar algo que muchas veces nace de inseguridades. El ego es la burbuja más frágil que existe. Yo he tenido la suerte de equivocarme paso a paso y llegar a este punto de mi vida con otra madurez y dándome cuenta de lo que es importante y lo que no. Para mí es más importante a veces irme a jugar un partido de fútbol con mis colegas, que estar cantando por ahí. Me gusta hacer mi vida cotidiana, no me gusta estar todo el rato yendo a eventos o en estos sitios porque al final si tu vida la conviertes en ese tipo de espacios constantemente tu realidad se acaba convirtiendo en eso, y eso sí que tiene fragilidad.  A día de hoy lo único que quiero es vivir tranquilo y hacer lo que me gusta, mantener equilibrio. He perdido la ambición esa. No busco llegar a nada, no tengo una idea de éxito. Siento que he tenido más éxito en mi vida del que podría haber tenido y lo sigo teniendo por seguir haciendo lo que quiero con la gente que quiero”. 

PRÓXIMA PARADA: ‘PARAÍSO 39’

 

‘Los Ojos del Nativo’ es el primer paso del próximo proyecto de Juancho Marqués, un disco que promete ser tremendamente variado ya que no ha respondido a ninguna forma ni estilo, solo a la premisa de juntarse con unos amigos con los que compartir inquietudes y dejarse llevar, entre ellos Gabriel Fernández, compañero inseparable en éste y otros viajes. “Nos fuimos a Viveiro, a una casa, y lo que pretendíamos era generar con peña que te cae bien y tiene capacidad para hacer cosas guapas. El disco se llama ‘Paraíso 39’, que es el nombre y número de la calle. Es un proyecto que ha sido bastante barroco en el sentido de que hemos utilizado muchos elementos, instrumentación, investigar, probar, pero en el fondo lo importante es la esencia de las cosas, que es un poco lo que había ‘Los Ojos del Nativo’, el poder hacer lo que te gusta con la gente que te gusta. Sinceramente, y lo pienso ahora con la experiencia, es más importante que todo lo demás, más importante que llenar un estadio luego, porque además ese tipo de ambición como que no tiene límites. Si llenas un estadio, cuando lo vuelvas a llenar, ¿qué vas a hacer? Ya no vas a sentir lo mismo porque no lo vas a sentir igual que la primera vez que lo llenaste. Lo esencial para mi es tener la oportunidad de trabajar de esto y poder hacerlo con tus amigos, para mí eso ya es un éxito en sí. Por eso el foco del disco es un poco ese, es el mensaje que quiero transmitir”.  

Pese a que no cree que deba dar un por qué para escuchar este disco, Juancho sí que pide que el que quiera acercarse a él le dé una oportunidad con pausa. En ese tiempo que a veces cuesta sacar está la clave para poder disfrutar de un trabajo cuya esencia se encuentra en la forma, en la pureza con la que está construido. 

Un disco que contará con la colaboración de Iván Ferreiro o DL Blando, y para el que ha coproducido varios temas Ale Acosta, de Fuel Fandango, con quien en dos días compusieron seis canciones de la motivación que tenían, algo que afirma el propio Juancho, es difícil que ocurra habitualmente.  

“No me voy a adaptar al formato TikTok. Mientras componemos intento que ese espacio quede virgen de alguna forma” 

Parpadeando lo justo, para no perdernos lo que está por venir, esperaremos con los ojos bien abiertos el próximo sencillo de ‘Paraíso 39’, un tema cuya publicación está prevista para el 14 de agosto. 

Y para aquellos más nostálgicos que echen de menos al Juancho más rapero, buenas noticias. Asegura que le apetece realizar un proyecto más espontáneo en el que el rap vuelva a ser protagonista. “Quería juntarme con los de mi banda y hacer un disco de rap, quizás, por ponerte una referencia un rollo Mac Miller, más de banda. Me apetece volver a escribir letras de rap. Siempre he ido avanzando, intentando moverme por diferentes lugares, pero al final de dónde vengo es de ahí. Me siento con capacidad, me apetece hacer un proyecto así”. Una vuelta al origen que, de materializarse, contará con la sabiduría que otorga un camino recorrido al que cada vez le quedan menos piedras de por medio. 

Texto: Julia Álvarez

Fotografías: GOLDA