Diseccionamos la Anatomía de Yung Nick

Hablamos con Nico sobre el lanzamiento del que considera su primer proyecto profesional. Dicen que lo importante está debajo de la piel.

Un nuevo patrón de culto al cuerpo nos acompaña desde esta última década. Las redes sociales se nutren a diario de fotografías de desnudos (salvando las distancias entre los más y menos artísticos) de miles y millones de pieles, volúmenes y nacionalidades. La Biblia de la moral contemporánea exige que cada uno de esos cuerpos deba ser validado por su prójimo. Así, los nombres de usuario se aglutinan, aguardando pacientemente en una fila digital infinita a expensas de su turno de aprobación. A cada feligrés, su like; como el pan de cada día.

Quizás hayamos reflexionado sobre los cánones, pero no lo hemos hecho tanto sobre su escasa necesidad. ¿No sería más rápido restarle importancia a los aspectos físicos que nos diferencian? ¿Pensar, más bien, en lo que compartimos?

Esta idea de universalidad es la piedra angular sobre la que Yung Nick ha inspirado su EP,  ‘Anatomía de Nick’, que coge el nombre prestado del clásico ‘Manual de Anatomía de Gray’. Cinco canciones dedicadas cada una a un órgano en concreto. Una intención de unir algo tangible (como son la sangre y las células) con lo intangible de los sentimientos. Nico nos explica que quería un reto, un concepto muy unificado que me obligara a mantener una cohesión potente”. El disco entero es un ejercicio de empatía hacia entidades inanimadas para elaborar las letras que esas vísceras podrían transmitir. Y ciertamente, no todos los días nos encontramos ante títulos como ‘Piel o Hígado’.

Nico es enfermero de profesión y así se explica la naturalidad con la que ha trabajado el concepto. La habitual brecha social entre ciencias, letras y artes no parece haberle afectado demasiado en su proceso creativo, al contrario: cree que esa amplitud de miras es justo la que le ha posibilitado encontrar una óptica atípica para el disco.

Paradójicamente, ha sido buscando acercarse a la normalidad como ha aterrizado en lo opuesto. “No me identifico con las canciones que hablan de crímenes y de violencia, resultaría impostado si contara unas vivencias que no son mías. Quiero hacer música que puedan escuchar chavales normales, la misma música que escucharía yo. Letras fuera de lo común, pero para el público general. La verdad es que lo ha conseguido.

 

DISECCIONANDO EL DISCO

El EP arranca y culmina con los temas más representativos de Yung Nick: canciones con reminiscencias al pop-rock de principios de milenio pero que incluyen elementos urbanos, una producción moderna y cierta sintonía con el hyperpop. Es fácil preguntarse qué provoca que aquella juventud que creció en el trap quiera recuperar las guitarras y las letras sentidas. Según él, se trata de movimientos reactivos de la industria: “una vez el rock fue más abandonado por lo mainstream era de esperar que la nostalgia por esos sonidos se plasmara en una nueva generación de artistas”. Es decir, una vez los laboratorios de las discográficas centraron su energía en producir hits de música urbana y ritmos latinos, es comprensible que los músicos independientes decidieran no competir, sino desarrollar un estilo relativamente outsider que les perteneciera.

Pero en este caso en concreto, la necesidad de elaborar un sonido diferente para cada órgano ha llevado a Yung Nick a experimentar con géneros nuevos. El motivo es puramente racional: si el hígado es la principal fuente metabólica de drogas, la música asociada a él debe asemejarse en cierto modo al techno; y por la misma razón los ojos no podrían ser sino una balada. La narración de lo que contaría cada víscera, en sintonía con la hipótesis de lo que podría ser su sonoridad es, sin duda, el acierto de la propuesta.

¿Es frecuente en el mundo de la salud entenderse en torno a funcionamientos biológicos internos? Nick explica que sí, pero no de forma tan fría. En su caso, dice interpretarse a sí mismo “desde la animalidad y por tanto, desde una perspectiva más analítica de lo que supongo hagan los demás”. Es decir, manteniendo muy presente los procesos anatómicos, instintos primarios y necesidades a la hora de descifrar su propia ecuación mental. Quizás entonces la aparente analogía del disco no lo sea tanto, sino que se trate de una ventana a la cabeza del cantante. Pero no por ello deja de ser una invitación al público para detenernos a reflexionar sobre la naturaleza humana que compartimos. A fin de cuentas, la mayoría de nosotros no somos enfermeros.

 

TRABAJO EN EQUIPO

Esta idea de la animalidad también resulta fundamental para comprender el imaginario visual del EP. En los breves clips que acompañan a las canciones podemos ver a Yung Nick ataviado con una máscara de simio confeccionada a mano y a veces, en compañía de su productor. Eligió presentarse como un primateprecisamente por la vinculación que este animal comparte con el ADN del ser humano”. Para llevarlo a cabo contó con la ayuda de la diseñadora Natalia Corregidor, la dirección creativa de Rocío Lerdo y la fotografía de Elena Zeng.

Nick expresó el agradecimiento hacia el trabajo que realizaron y el orgullo de contar con al menos cierta perspectiva femenina. “Si tuviera que sacarle un fallo al proyecto en lo musical, sería la ausencia de las vocales de una mujer. Hasta me imaginaba la voz que pudiera tener ella, tenía perfectamente acotado cómo me hubiera gustado que fuera”. Ojos siempre estuvo pensada para la participación de una cantante pero acabó siendo un tema en solitario.

No es el caso, pero siente este como si fuera su primer proyecto. ¿Cuál es la diferencia frente a los anteriores? Bueno, TylerB tiene mucho que ver en esto. El productor granadino aportó la seriedad y la profesionalidad que necesitaba la propuesta. El resultado es un trabajo mutuo, con una comunicación y reciprocidad constante. Comenta que agradece el conocimiento técnico de Tyler aunque yo le parezca un loco, porque es él quien le da forma a la locura”. Impacta el cariño con el que habla de su compañero, pues inmediatamente después nos explica que ambos artistas apenas se han conocido en persona. Como tantos proyectos de estos días, ‘Anatomía de Nick’ se realizó íntegramente a distancia y durante el confinamiento. Pero eso en absoluto implicó una dificultad.

Ejemplo de este hábito a trabajar a pesar de los kilómetros es también su amistad con John Pollón. Nada más mencionar el nombre, Yung Nick nos expresa efusivamente que estamos hablando “del artista revelación del año” y también, de su favorito. Ambos han creado temas en conjunto como ‘Creep’, que cuenta con más de 360 mil reproducciones en Spotify. Por supuesto, ‘Anatomía de Nick’ no iba a ser menos y para esta ocasión han juntado fuerzas en ‘Piel’, probablemente la canción con más proyección comercial y también la que más visitas acumula actualmente.

En cuanto a su faceta de artista, responde sentirse cómodo en la etiqueta de cantautor porque ve en su música “un componente más melódico que el del rapeo habitual”. Lleva desde la adolescencia componiendo en compañía de su colectivo de Toledo, GoldKids —formado por Hilfi, Periglo y él mismo— con quienes aparece en ‘Hígado’. La amistad que les une ha fundamentado su concepción de la creación musical, donde lo primordial es la cooperación mutua. La filosofía es clara: las oportunidades de uno son para todos o sino no hay trato.

Un buen ejemplo de ello fue la reciente performance de presentación de ‘Anatomía de Nick’ que tuvo lugar en Habitación Numero, el proyecto cultural emplazado en Usera para artistas emergentes. La actuación, que fue retransmitida en directo y con una cámara de 360°, nos permite introducirnos dentro de la energía del grupo cuando estos interpretan Hígado. Sin embargo, resulta igual de impactante ver cómo Hilfi y Periglo apoyan con la misma intensidad desde el otro lado del cristal durante el resto del concierto.  Casi podríamos decir que el colectivo convierte la amistad en una estrategia de marketing.

Pero tres no son multitud, y bajo esta idiosincrasia es también que colaboran con el colectivo 0125 de León, donde se encuentra John Pollón. Hasta la fecha han sido Toledo y Ponferrada las ciudades elegidas para contemplar estos conciertos, donde tener a ocho artistas compartiendo escenario es casi un continuo. WithMaKids, el título con el que han bautizado al grupo resultante del proyecto ha realizado dos sold outs hasta la fecha y el segundo, en cuestión sólo de horas. El primero, en Toledo, tuvo que ser cancelado porque el público se avalanzó sobre el escenario en plena actuación, incapaz de mantenerse sentado. Es esa genuina energía que comparten la que genera el clima de cercanía con quienes los escuchan, esa misma cercanía que tanto hemos extrañado tanto por la pandemia.