ALIZZZ: volantazos a tiempo, detalles cotidianos y sinceridad ante todo
Poca gente contesta sinceramente a un «¿cómo estás?». La pregunta, cada vez más hundida en el tono y el retorno de la superficialidad, se ha convertido en un mero trámite conversacional desinteresado a día de hoy. Un trámite al que ni mensajero ni receptor le dan más valor –en la mayoría de las ocasiones– que el de romper el hielo. Confieso que casi todas mis primeras tomas de contacto empiezan con un «¿cómo estás?» o un «¿qué tal?», y en esta ocasión no iba a ser diferente.
Bueno, en realidad, sí que resultó ser diferente. Poca gente contesta sinceramente a un «¿cómo estás?» y más si se pregunta de primeras, en frío y la consulta proviene de una persona con la que no tienes ningún tipo de relación. Sin embargo, ese no fue el caso de Alizzz (Cristian Quirante) que –sin exagerar– me dio una de las respuestas más sinceras a un «¿cómo estás?» que me han dado en mi vida. Ni mis amigas de bajón contestan con tantísima honestidad.
“Bien, bueno… estoy en una época rara. Desde hace un año o así me pasa que llega el lunes y siempre es el peor día de la semana y no ha sido siempre así. Miro la agenda y nunca tengo huecos, ya sea por cosas de curro o personales. La miro y pienso ‘¿y cuándo tengo yo tiempo para relajarme un rato?’. Y ahora con los bolos… a ver, la mayoría son cosas guays, así que lo voy llevando. Si fuesen cosas de mierda te digo que me hubiese pegado un tiro ya”, contesta Cristian. Boom. “Ahora cada vez que llega el domingo… leo los emails, miro la agenda y pienso: ‘buf’”, añade.
Cuando alguien te contesta así a un «¿cómo estás?» la verdad es que te sorprende. Y teniendo en cuenta la costumbre fosilizada a la que ya te has hecho con los «ah, bien», «bueno, tirando» o los «aquí estamos», no es difícil. No obstante, al preguntarle si tiene ganas de tocar –cuando hablamos, quedan pocos días para el inicio de su gira de ‘Conducción Temeraria’– contesta casi como si me hubiese escuchado con antelación: “Me estoy tocando encima ya. Me muero de ganas. Llevaba tres años de gira muy intensa y la última vez me supo a poco. El primer año hicimos 15 bolos, el siguiente 40 y el siguiente 25 o 30. El año pasado tocamos solo tres veces, viniendo de tocar casi 100 y al acabar me quedé como: ‘¿ya está?’. La verdad que tengo muchas ganas porque me lo paso muy bien y me da muchísima energía tocar”, declara.
“Además, hacía tiempo que no entraba en el estudio para hacer cosas mías. De los demás un montón, eso sí, pero para mis cosas necesitaba algo de chicha, algo que me diese sobre qué escribir, algo que me diese la vida… y de los bolos suelo salir con las pilas cargadas. La energía de los conciertos te deja hecho polvo pero te da ganas de seguir”, explica Alizzz.
Tres fechas: Madrid, Barcelona y –la que él bautiza como su tercera casa– Valencia. El resto, festivales en verano: “son fechas en las que me puedo permitir hacer más cosas, me apetece menos estar en el estudio en verano. El invierno es el momento de hacer música y el verano de disfrutarla”. El del Baixllo tocará en el SanSan Festival, el Sónar o el SonRías Baixas cuando llegue el calor, entre otros.
Así pues, Alizzz no solo es de las pocas personas que me han contestado con sinceridad real a un “¿cómo estás?”, sino que también es de los artistas más eléctricos –literal y figuradamente– que he visto en directo. “Esta vez vamos a tocar todo el disco. De hecho, prácticamente tocaremos los dos discos casi enteros, me traeré a algún invitado y haremos el primer show largo de nuestra historia. Va a ser un concierto de gritar pero mucho más conceptual que los anteriores a nivel de luces y visual”, comenta sobre sus próximos shows.
Está claro que Alizzz actúa desde la euforia pero, ¿desde dónde escribe una persona que ha conseguido materializar un carácter tan concreto, combinando el peso de la herencia cultural, las emociones a flor de piel y la reivindicación propia a través de letras accesibles? Como no podía ser de otra manera, desde el detalle: “Soy muy detallista en la vida en general y me gusta poder explicar cosas grandes y sentimientos importantes desde el detalle, desde la cosita pequeña en la que quizás no te fijas pero con la que conectas absolutamente si te la explican. No hace falta explicar todo un universo de sensaciones ni ponerse muy emocional ni muy azucarado, solo hay que encontrar cosas y fijarse para que salgan las letras”, declara el artista.
A mayores, constata los pilares de su proyecto a nivel discursivo: “hablo del amor como yo lo entiendo, exploro la conciencia de clase y –en mi caso– cuento cosas sin sentirme orgulloso de ellas. No me estoy vanagloriando, simplemente expreso una sensación de estrés, de ansia y es algo con lo que puedo conectar con la gente, poniendo situaciones concretas que todo el mundo sabe lo que son y las ha vivido”, concluye Cristian.
Y es que para conectar con la gente la gran mayoría de las veces solo hace falta ser natural. Y de eso Alizzz sabe un rato. En sus canciones encontramos expresiones macarras, un tono coloquial y el dibujo de emociones que –en algunos momentos– son como una arcada de honestidad. “Muchas veces me ha pasado de escribir algo y saber que estaba mal dicho o después darme cuenta de que la construcción no era la correcta” confiesa Cristian. Un claro ejemplo de ello es el estribillo del famosísimo tema ‘El Encuentro’ junto a Amaia, en el que canta «/nos encontramos pasado un año/ sin saber de los dos/» : “Yo sabía que ‘sin saber de los dos’ no estaba bien, pero si lo decía bien no cuadraba. Pero yo lo entendía y sabía que todo el mundo iba a entenderlo, así que lo dejé así. Los errores en las canciones hacen que sean más humanas y para mí la musicalidad está por encima de lo correcto”.
En la composición y las melodías de Cristian predomina la simpleza del detalle también (que no la sencillez), pero desde una actitud totalmente distinta. En este caso, como la de un topo que escarba hasta dar con el lugar exacto en el que quedarse. “Cuando me meto en un proyecto, mío o de otra persona, hago mucho esfuerzo en encontrar cosas que vayan a definir su universo, lo que hará que tome forma. Seguro que en mis curros hay muchas cosas que coinciden, pero les dedico mucho tiempo a cada una de ellas. Cuando eres un poco obsesivo y fuerzas a que ciertos elementos aparezcan en muchas canciones –o casi todas–, es cuando la música coge forma”, comenta Alizzz sobre el proceso de construcción de esa férrea identidad sonora que tanto le ha costado desarrollar, tanto en su faceta de productor como en la de cantante.
“Suelo buscar siempre a boleo, que es como se me da mejor hacerlo todo, sin pensar. Y siempre acabas encontrando algo guay. Para mí encontré la guitarra, que era algo que no había usado antes. Al principio parece que nada cuadra, que ninguna canción tiene que ver con la otra… pero vas encontrando qué quieres explicar –aunque no lo tengas claro del todo– y dándole forma y llega un punto en el que sientes que ya tienes algo con peso y que fluye. Eso suele pasar en la segunda mitad de los discos y es la que me gusta más”, reflexiona.
En el caso de ‘Conducción Temeraria’ vemos esas guitarras destrozadas, conjuntos de acordes con tonos brillantes que conviven con un goteo de glitches que se repiten (‘Dónde estás’), colaboraciones que arriesgan en el equilibrio y lo mantienen (‘Despertar’, junto a Maria Arnal) y un viaje por los conflictos humanos básicos y pasionales; que versa entre el amor (‘Tiemblo’), la ansiedad (‘Mirando al techo’) y la yuxtaposición de lo pequeño y lo grande en el día a día (‘Destellos’). Todo ello guiado –por supuesto– por Alizzz con la velocidad como pretexto a través de los 10 temas. La conducción está ahí pero… ¿lo temerario dónde queda?
“En mi vida considero que he sido muy temerario. He tomado decisiones muy arriesgadas que me podrían haber salido muy mal y a saber dónde estaría ahora. Soy de pegar volantazos sin ningún sentido. Empezar a ser cantante, por ejemplo, no tenía ningún sentido porque me iba de puta madre como productor y me podría haber ido mucho más de puta madre. En lo personal también siempre he tomado decisiones difíciles, sin demasiado miedo y sin tener muchas veces en cuenta las consecuencias que tienen”, comenta Alizzz con la misma sinceridad con la que escribe sus canciones.
“Y eso muchas veces lo he pagado y muchas otras lo he disfrutado, porque cuando eres valiente y te sale bien piensas: ‘joder, menos mal que tomé esta decisión y salí de ahí y vi la luz’. Y en eso incido en este disco, en ese tipo de situaciones y decisiones. Y de ahí viene el nombre”, explica el artista.
Precisamente ahí es donde queda lo temerario. Mi madre siempre dice que lo peor que puede pasarte en la vida es quedarte con el “que hubiera pasado si…” en la boca. No es el caso de Alizzz que confiesa que, si pudiera volver atrás, habría hecho muchas cosas de otra manera pero no deja de añadir un “a lo hecho pecho, siempre” final, con orgullo y cierta pesadumbre.
Inmediatamente, reflexiona sobre su trayectoria: “empezar con esto es de las cosas más bonitas que me ha pasado nunca. La excitación, la emoción, el sentir que estás pisando terreno inexplorado. Una vez un periodista me dijo que en mi primer bolo en Razz parecía un niño con zapatos nuevos. Y yo ya pues con mi edad por aquel entonces. Y es cuando siento eso cuando me acuerdo de por qué me dedico a la música. Me siento conectado a la vida, a las personas, a mis ambiciones… conectado conmigo”.
Una trayectoria que ha asentado gran parte los cimientos del cajón de sastre al que llamamos música urbana en español de la actualidad. Como un mago en la sombra –y no tan sombra– ha ido mezclando, probando y moldeando fórmulas que han supuesto un antes y un después en la cultura popular: “he hecho cosas que han sido importantes en la música en general. He explorado géneros, maneras de hacer, he ayudado a abrir ventanas que no estaban abiertas y tirar por caminos nuevos que además han tenido éxito crítico y comercial, pasando a ser parte de lo popular”, afirma con una media sonrisa satisfecha Alizzz.
“Yo siempre intento buscar y conectar con como explican algo mis referentes” –ya sean Los Planetas o Blur, en este caso– “y eso me ha influenciado en mi manera de hablar. Y ahora veo como mucha gente va a escuchar las cosas que yo he hecho y va a intentar replicarlas. Y veo como hay otra gente que lo intenta a la que le sale una cosa más guapa aún… y me gusta que eso pase, no me da nada de reparo que me copien, me da muchísimo orgullo. Creo que he ayudado a empujar la cultura en muchísimos ámbitos”, añade.
Al preguntarle ‘¿qué es lo más bonito que te llevas desde que empezaste haciendo esto?’ también me responde con sinceridad, al igual que al «¿cómo estás?» que inició la conversación. Esta vez, menos desgarrador y mucho más tierno, incluso él se da cuenta de que no importa cuán duros sean los lunes y que la agenda llena compensa al final del día si el motivo final es suficientemente bueno: “lo mejor es poder vivir de hacer esto. Para mí eso era una entelequia durante los 10 años que estuve trabajando de programador. Me costó mucho dedicarme a esto y como me costó tanto –a pesar de no pedir nada increíble, solo hacer música y ya está–, ver que ahora me dedico a ello cómodamente… y mirar al futuro y ver que voy a seguir haciéndolo, es lo mejor y me siento muy agradecido por ello”, declara finalmente Alizzz, que –a pesar de estar en una “época rara” sabe que, al menos, nunca se quedará con el ‘que hubiera pasado si…’ en la boca. Nada mejor que un volantazo a tiempo, ¿no?