HIJOS DE LA RUINA: “Un hombre de verdad también llora, quiere y sufre"

Natos, Waor y Recycled J o Gonzalo, Fer y Jorge son tres tíos que empezaron haciendo música motivados por las batallas de gallos en el barrio madrileño de Carabanchel y tocando en casas okupas. El año pasado, Recycled J llenó un Wizink Center y Natos y Waor un Wanda Metropolitano. Casi nada. Su historia es de sobra conocida por la escena de la música urbana española. Tanto, que tienen hasta un documental hablando de ellos. Acaban de sacar su trabajo más ambicioso: Hijos de la ruina Vol. 4′. Aunque aseveran que lo importante no son las reproducciones, en la semana de su debut entraron en el Top 10 de álbumes de debut global, compitiendo con A$AP Rocky y por delante de artistas como Arcángel, Young Cister o R2. 

Nos atienden mientras juegan una partida de futbolín. Se muestran tranquilos, relajados y acogedores con el equipo. Vienen de hacer una listening party del disco ante 5.000 personas en Madrid. Eso sí, se encuentran en otro momento vital, donde valoran menos los focos: celebran pasar tiempo de calidad entre ellos, con su pareja, amigos o su familia. Se ven más maduros que hace años, pero siguen transmitiendo humildad. El sosiego cambia en cuanto empieza la partida, que Recycled J se ve solo y rápido empieza a perder ante la superioridad numérica.

¿Cómo surgió la idea detrás de Hijos de la Ruina Vol. 4 y en qué se diferencia, creativamente, de los volúmenes anteriores?

NATOS: Tenemos la tradición, cada cuatro años, de sacar un trabajo juntos. Normalmente, hasta ahora, siempre habíamos hecho EPs de seis o siete temas, pero teníamos muchas ganas de hacer un disco, un disco largo. Disfrutamos mucho de hacer música entre nosotros. Hemos hecho el disco sin prejuicios y dejándonos experimentar. La gran mayoría se ha compuesto yéndonos al campo, a una casa en mitad de la nada, tres o cuatro días cada vez, haciendo música sin parar.

 

En este Vol. 4 se habla de incorporar nuevas texturas sonoras: ¿hasta qué punto queríais innovar sin perder la identidad original de Hijos de la Ruina, más allá de que sean 20 canciones?

WAOR: Independientemente —como bien has dicho— del número de canciones, es al que más tiempo le hemos dedicado, más mimo, con el que más perfeccionistas nos hemos puesto. Le hemos puesto mucho cariño porque nos apetecía mucho hacer este álbum y volver a juntarnos. Pasar tiempo juntos es una maravilla. Estamos muy contentos con el resultado.

 

«Fer es mi hermano mayor, Jorge mi hermano pequeño», canta Natos en Moltisanti. ¿Seguís siendo una familia

RECYCLED J: ¡Depende de cuántos goles me metan!
(Risas)
RECYCLED J: Sí. Eso está por encima de todo. Es probable que, si tengo un problema, se lo cuente a ellos primero.

 

En este Vol. 4 se habla de incorporar nuevas texturas sonoras: ¿hasta qué punto queríais innovar sin perder la identidad original de Hijos de la Ruina?

RECYCLED J: Cuando hablamos de experimentar… yo, en mi sonido, he colgado cosas experimentales de una manera. Cuando nos juntamos tratamos de hacer cosas que no hayamos hecho antes. Por ejemplo, en ‘First Class’ creo que no teníamos un tema, ni juntos ni por separado, de esa manera.

¿Alguna favorita? ¿Por qué?

WAOR: ¿Sabes qué pasa? Como llevamos un año y medio con este álbum, las favoritas han ido cambiando. Me resulta imposible ahora mismo ser objetivo, pero BAJO ZERO’, por ejemplo, ha sido de mis favoritas durante un montón de meses. Como fue de las primeras que hicimos, para nosotros ya está incluso hasta vieja. Y luego, con otras como AHÁ’, cuando quedamos con Cruzzi hicimos dos ideas: una de ellas mucho más rapera y más simple. A mí no me gustaba esa canción y entonces ni me puse a hacer mi cacho. Ellos hicieron un bocetillo y, cuando fueron pasando los meses, me di cuenta de que el tema de ‘AHÁ’ me apetecía ponérmelo y escucharlo, y el otro lo había dejado aparcado en un cajón. Entonces me decidí a escribirlo y ahora te diría que ‘AHÁ’ probablemente sea uno de mis favoritos.

RECYCLED J: Yo me acuerdo de que cuando tu cacho estaba era como el más guapo y nosotros dos diciendo: “¡Pedazo de cabrón!”. Y el mío igual, porque es como… no sé, creamos entre todos. Por mucho que cada uno demos nuestros cachos, entre todos nos ayudamos, ¿sabes? Y eso es muy bonito.

NATOS: Ha habido varias canciones en las que ha pasado algo parecido: que a lo mejor dos lo tenían muy claro y uno no estaba seguro del todo. Yo me acuerdo de que para la de ‘MUERTO EN VIDA’ hice tres cachos diferentes.

 

En Cuando nadie nos mira, con un tono muy introspectivo, y otras más fiesteras, ¿por qué?

WAOR: Siempre hemos sido mucho de una de cal y una de arena. Como son 21 canciones, no te encuentras en el mismo estado de ánimo. Cada día estás de una forma. Hay días que te apetece abrirte más el corazoncito y ser un poco más profundo, y días que solo te apetece vacilar y reírte y hacer las cosas sin pensar tanto. Eso se ve reflejado al final en las canciones.

 

¿Hubo alguna colaboración que tuvieseis especial ganas?

NATOS: Cuando nos pusimos a hacer el disco nos juntamos un día y pusimos sobre la mesa con quién nos gustaría, en un mundo ideal, hacer el disco. Hicimos una lista de, me lo invento, ocho o diez artistas y fuimos dándole vueltas. Lo fuimos valorando entre nosotros y finalmente acabamos decidiendo las que veíamos que completaban de alguna manera. Con Cruzzi tampoco hemos querido traérnoslo a nuestro terreno ni viceversa, sino encontrarnos a medio camino. Y con algunos de los artistas con los que hemos colaborado hemos hecho varias ideas y nos hemos acabado quedando con la que más nos cuadraba. Pero sí, ha salido todo de una manera muy natural. Toda la gente con la que colaboramos es gente con la que tenemos una gran relación y están los que tienen que estar.

RECYCLED J: Total.

 

Colaboráis Hijos Bastardos y Charlie. Es algo que llamó mucho la atención. ¿Es una forma de que toda la gente joven les dé el mérito ahora mismo?

RECYCLED J: Es un orgullo. A mí me hizo mucha ilusión particularmente, porque yo le he hecho guiños a Charlie durante toda mi carrera. En ‘SAN JORGE’ le hice un par y me habló como de: «Tío, qué guapo el tema de ‘KILOMETROZERO’«. Y realmente es un orgullo que me diga eso. Lo que significan para nosotros y para Madrid está ahí. Nos inspiraron. Como dice Gonzalo, fueron los que pusieron esa primera piedra. Es muy guay que quizá haya gente que no les conozca y sí que nos conozca a nosotros, y pode decir: nosotros venimos de esto. Yo creo que una cosa muy importante en la música y en la vida es no olvidarte de dónde vienes.

WAOR: Es una manera de honrarles también de alguna forma y reconocer que si nosotros estamos aquí es porque antes existieron ellos y pusieron su grano de arena. Y luego también que mucha gente tiende a hacer colaboraciones únicamente pensando en números y a lo mejor dejando un poco de lado lo que te pide el corazoncito. Toda la gente que está en este disco es porque nos lo pedía el corazoncito.

 

¿Hay nostalgia a los inicios?

NATOS: Sí. Hemos hecho esa introspección y ese mirar al pasado, recordar de dónde venimos. Tocamos mucho el tema de la familia, de las amistades, de cómo evolucionamos nosotros también a nivel emocional, no solamente hablar de si tengo esto o he conseguido esto. Eso está bien vaciarlo de vez en cuando. No somos raperos… pero al final todo eso está muy vacío. Las canciones que de verdad creo que le llegan a la gente y que le tocan son las que hablan de cosas con las que cualquiera se puede sentir identificado. Mucho más que decir que somos los putos amos… que lo somos.
(Risas)

Habéis pasado de la Silikona y las casas okupas al Wanda. ¿Cómo ha sido ese ascenso?

WAOR: Ha sido paulatino. Hemos pasado de casas okupas y salas de 200 personas a luego de 500, de 1.000, de 2.000, de 10.000 y así hasta las 60.000 del Wanda. Hemos ido creciendo y nos ha dado tiempo a adaptarnos a nuestra nueva realidad poco a poco. Tampoco es que nos haya cambiado la vida más allá de que ahora tenemos unas comodidades con las que hace años ni hubiéramos soñado. Seguimos haciendo lo mismo: juntándonos con nuestros amigos cuando podemos, con nuestra familia. Hemos cambiado más por el paso de los años que por el hecho de habernos hecho famosos.

 

¿Es importante mantener los pies en la tierra?

RECYCLED J: Totalmente. Yo me mantengo en mi barrio, con mi gente. Es una cosa que siempre me gusta tocar: tierra. La gente con la que estoy, con la que me muevo a diario, es así. A veces, cuando nos movemos por otros mundos u otros países, o cuando las circunstancias son distintas a las de unos chavales que han empezado haciendo música en un garaje, me viene muy bien recordarlo. Y si no, siempre tendré a alguien que me lo recuerde. Yo siempre llevo Carabanchel por emblema; no sé en cuántas canciones lo digo. Es algo que siempre está en mí y que me encanta. Aun estando en Madrid, viniendo por este barrio pensaba: “Mi barrio mola más, tío”. Para mí la familia, los amigos, el colegio en el que me crié, donde trabajábamos… forman parte de mí y me gusta llevarlo por bandera.

 

En tus últimos temas sigues hablando del duelo, se ve en Cuando nadie nos mira. ¿Te ayuda como proceso para superarlo?

RECYCLED J: Sí. Nosotros sabíamos que el álbum iba a estar comprendido en esas fechas. Fue cuando se puso malo mi padre. Y cuando fue el día del entierro vinieron estos, bebimos algo en su honor y nos fuimos de camp. Yo fui a los dos días, pero no por tener ganas de hacer música, sino porque iba a estar con mis amigos. Entrando en un perfil más sentimental, ellos conocieron a mi padre. Si iba a estar llorando, prefería hacerlo con mis hermanos que solo en casa. Nos aportamos muchísimo más allá de la música. Hicimos HDLR cuando acababa ‘San Jorge’ y es algo que he disfrutado mucho más. Quizá el anterior álbum fue más purgatorio. De alguna manera sé que allí donde esté estará súper orgulloso de lo que hemos hecho.

 

¿Cómo fueron esos camps?

RECYCLED J: Muy bonitos. También servían para desconectar: jugar al billar, cocinar y hasta probar con el karaoke. Cada uno iba con sus ritmos.

WAOR: Lo hemos hecho en una casa un poco alejada de la ciudad y que tiene un salón de juegos, como os habréis imaginado. Y claro, para los ratos en que la cabeza te explota un poco y quieres distraerte, pues ahí estamos dándole al billar, al futbolín, al karaoke, al ping-pong.

RECYCLED J: Por ponerte un ejemplo bonito: el día que vinieron Suite Soprano —Juancho y Saúl— estuvimos charlando hasta las mil de la noche. Nos levantamos al día siguiente y Juan nos hizo una tremenda paella. Yo soy el mítico que llama la atención y pide volver a currar. Ahí me cogió Fer y me dijo: “Tío, es que esto es lo realmente importante”.

 

¿Hay referencias claras y estéticas en el álbum?

NATOS: Sí, pero poneros a rascar. (Risas)

 

Parece que la industria musical está mucho más profesionalizada que hace años. ¿Cómo la valoráis?

WAOR: Es una movida muy bonita que lo nuestro transcurriera así, de una forma tan orgánica y tan natural, sin ninguna expectativa más allá de querer pasárnoslo bien. Entiendo que ahora la industria de la música y del rap ha evolucionado mucho, lo cual es positivo para muchas cosas, pero creo que los chavales, cuando empiezan, tienen claro que de esto se puede vivir. Hay algunos que ya lo hacen pensando: “Qué frustración, he sacado este tema y no me he pegado”. Cuando nosotros empezamos lo único que queríamos era dar conciertos y disfrutar y tomarnos unos cubatas con los amigos y hacer música. Luego vimos que aquello se podía convertir en nuestro trabajo. Nos fuimos profesionalizando muy poco a poco y hubo un punto de inflexión en el que dijimos: vamos a por esto. Nos hemos rodeado de gente muy buena. Antes nos lo hacíamos todo completamente nosotros; ahora mismo sería imposible que nos hiciéramos ni el 30 % del trabajo total que hay que hacer para montar una gira.

NATOS: Es como si un jugador de fútbol deja de disfrutarlo por no debutar en Primera División. Si algo te gusta lo haces de corazón. Si acaba convirtiéndose en tu curro, estupendo, pero no vivas frustrado.

 

¿Os sentís padres de esta nueva generación?

RECYCLED J: Me siento más bien orgulloso de no haberle puesto la zancadilla a nadie. Cuando yo era más pequeño, cuando empecé, no sabía ni lo que era el autotune y tenía 16 años en las batallas de gallos. Ya entonaba y me daban toda la caña del mundo y me decían de todo. Eso a mí solo me hacía más fuerte. De lo que nos podemos sentir muy orgullosos es de haber podido abrir puertas para que otros llegasen, igual que ya había otros antes haciéndolo. Antes de que yo llegase ya había un Dolcce Rotta, y antes un Lechowski. Se ha perdido el respetar a los anteriores. Quien pilota de la movida conoce los códigos, y en los códigos de donde venimos lo importante es el respeto. No había videoclips ni stream; existía Hip-Hop Life y dos medios más. El que molaba era el que tenía respeto y más pulía su movida.

NATOS: Más que padres, podemos haber servido de ejemplo para algunos que vinieron detrás. Lo hicimos de una manera diferente y creo que hemos roto bastantes barreras.

 

¿Es un sueño cumplido?

NATOS: Estoy súper agradecido de que estemos en la situación en la que estamos. Me doy con un canto en los dientes y sería feliz con un 10% de lo que tenemos hoy, pero sinceramente nunca había disfrutado tanto de hacer música como ahora mismo. Nunca había estado tan enamorado de este trabajo. Ahora nunca había pasado tantas horas en el estudio. Lo venía hablando con Jorge: acabamos de terminar el disco y yo lo que tengo ganas es de meterme al estudio otra vez, porque es lo que me hace feliz. Para mí no hay nada como crear. Igual hay gente que piensa que soy gilipollas, porque dedico muchas horas a trabajar en algo que luego muchas veces no sale, y me da exactamente igual. Disfruto tanto del proceso que no necesito enseñárselo al mundo para sentirme recompensado. Para mí el camino ya es una recompensa en sí misma.

El debut del disco ha sido un éxito y competís con ASAP. ¿Lo esperabais?

WAOR: La verdad es que no teníamos expectativas. El éxito para nosotros es estar contentos con el resultado final y con lo bonito del proceso. No nos pusimos ninguna marca de streams. Es algo indicativo, pero no lo es todo. Ha sido el disco con más reproducciones desde que hacemos música. A nosotros lo que nos mola de verdad es dar conciertos y ver las caras de la peña.

 

Hay muchas personas a las que vuestra música les ha ido acompañando toda la vida.

WAOR: Se dan casos de chavales que en nuestros primeros conciertos no podían entrar si no venían acompañados de sus padres y que ahora vienen con sus hijos. Esas chavalas que tenían en el título de Twitter “Hija de la ruina” tienen 30 años. Ya no son unas niñas. Haber formado parte de momentos tan importantes de tantas personas como para que ahora, tantos años después, sigan viniendo a nuestros conciertos, sigan sintiendo nuestra música, nos lleven tatuados… ¡Hostias! Es muy emocionante y hay que mirar las cosas con perspectiva. Párate a mirar las caras de esa peña de primera fila que te está enseñando que lleva tu puta cara tatuada. Imagínate lo que ha significado para esa persona tantas horas en su habitación, que habrá llorado o reído con tus canciones. Eso es lo realmente trascendental para nosotros.

RECYCLED J: Hay gente que nos dice que les hemos salvado la vida. No hay nada más bonito que eso.

 

¿Ya no sois tan macarras?

NATOS: Es normal que cuando eres más joven te pongas una coraza y te dé miedo mostrar tus sentimientos. Pero yo creo que precisamente te hace más valiente ser capaz de mostrarte tal y como eres, sin tener miedo a lo que puedan opinar, aun siendo vulnerable. Un hombre de verdad también llora y también quiere y también sufre.

WAOR: Hay que ser honestos.

 

Ahora parece que hay un intento de la ultraderecha por apoderarse del rap. Hay quien dice que, aunque el rap no tenga ideología, no se puede rapear contra la inmigración y la gente negra.

WAOR: El rap no tiene una ideología como tal, pero lo que seguro que no es, es racista.

NATOS: Además, ¿te has dado cuenta de que lo que tienen en común es que son todos malísimos, tío?
(Risas)

 

Fer y Jorge sois educadores. ¿Os importa lo que transmitáis?

RECYCLED J: Hay una parte de nosotros que no quiere aleccionar con nuestra música, pero sí hay una sensibilidad detrás. Creo que en mi forma de ser y en mi vida privada intento ayudar a mis amigos, tratar de seguir aprendiendo y esas cosas que lleva un maestro dentro.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

 

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Una publicación compartida de FLEEK MAG (@fleek_mag_)

Ahora os toca gira. ¿Vais a parar?

WAOR: Como Natos y Waor, en 2025 dimos solo tres conciertos. Tenemos muchas ganas de volver.

RECYCLED J: Yo sí que quiero parar un poquito. Los últimos años han sido empalmar concierto con gira, con un ritmo muy frenético. Quiero disfrutar de los éxitos.

WAOR: Hay que aprender a celebrar con la gente, a pasar tiempo con los tuyos más allá de lo estrictamente laboral, porque si no te pasas la vida peleando por una cosa que luego nunca disfrutas. Hay que guardar todas las semanas un tiempo para eso.

RECYCLED J: Hemos terminado en una terapia de amigos, ¿eh?

Texto: Raúl Novoa