La 'Gravitas' del pasado
sobre Elio Toffana
La gravedad -fuerza invisible de atracción mutua que experimentan todos los cuerpos que tienen masa- es el éxito de Elio Toffana. Aquel niño, que a mediados de los noventa perdió a sus padres, a su mejor amigo y empezó a escribir a raíz de ello, ahora es un referente en la historia del rap español. “Caerse y levantarse” es el lema que define su vida y ese aguantar, el mantenerse firme, es el éxito y concepto que da forma a su nuevo disco ‘Gravitas’.
Proveniente del latín, gravitas “hace referencia al peso, a la gravedad, a la seriedad, a la profundidad de las cosas. Se dice que un actor tiene gravitas cuando genera un aura a su alrededor, una energía, una presencia…”, tal y como explica el rapero. Este concepto tan personal surge en una época a nivel tanto personal como profesional bastante complicada para el madrileño: “En mi caso, mi abuela se puso muy malita, desarrolló demencia. Cualquier persona que tenga un familiar muy cercano que desarrolle una enfermedad grave, sabe lo difícil que es sacar la vida adelante, acaba con uno mismo».
El quinto álbum personal del Mc surge del dar lugar, de observar el sufrimiento, sin hacer apología de él, cómo él mismo afirma “de darle espacio en una sociedad en la que parece que todo se basa en el placer y en la serotonina rápida que se produce con los likes absurdos”. Una sociedad que para escapar del sufrimiento acude a lo espiritual, sin embargo, para Elio, está en lo material: “Ahora parece que tienes que ir a un convento para escapar de tus problemas, pero para mí es precisamente lo contrario. Con la portada trato de revindicar ese hecho, de que lo espiritual también está en el día a día, en tu colega, va más allá de las movidas religiosas”.
Una portada plagada de metáforas y a manos de Carlos Quieto, con Toffana sentado en una habitación rodeada de crucifijos, en una pose “como de meditación, por la que algunos de mis colegas me han dicho que parezco la Virgen María (risas)”. La componen una cama y una mesita de noche en cuyo cajón se encuentran unos pollitos, haciendo alusión al mundo de la droga, “como metáfora para alejarlo, para no volver atrás.”
‘Estos Golpes’ son los que el rapero recoge en sus letras y con suma picardía hace un amplio repaso cultural. “Mi música no la hago desde un punto de vista elitista ni de “gafapasta”, porque me da asco el mundo académico. Las referencias culturales de mi música las hago desde un punto de vista de barrio, popular, sarcástico, un poco cabrón también”.
“Ghostface Killah, yo también he sido “Motherless Child” ¡Da play al 41st Side para mis demons inside!”
Para él, es importante que el arte genere más preguntas que respuestas y para ello vuelve a sus inicios con un disco que evoca “Espíritus” de nuestro tiempo: “Sentía muchas ganas de hacer música para mí, de hacer música de nicho, que me sudara la polla las expectativas de todo tipo. Ha sido como una purificación”. Y critica así la escena actual del rap español: “No es por ser hater pero las nuevas generaciones parece que se están olvidando de lo que es hacer barras y de jugar con las letras, tienes que exprimirte. Esto es rap hermano, si eres rapero tu aquí tienes que dar el callo”.
El álbum sostiene doce cortes cargados de calle y sonido propio de Madrid Sur bajo la producción -en su mayoría- de Dano, con quien ha compartido más de 25 años de carrera: “Con él he desarrollado toda una carrera vital, de hermandad. Juntos montamos Ziontifik y conseguimos ser un poco agitadores culturales y hacer que determinadas cosas cambiaran. Para mí es un sueño hacer música con mi compadre, porque de alguna manera somos almas gemelas…”, explica.
Esa complicidad, tanto cultural, como personal, se ve reflejada en la sonoridad y concepto de cada uno de los temas, los cuales no hace frente en solitario, sino que cuenta con colaboraciones muy esperadas dentro de la industria como en ‘Se te va de las manos’ o ‘La manera’: “N-Wise y Kuma son gente que ha estado cerca de algún modo durante muchos años”– veinte años, como afirma en ‘La Manera’, para ser exactos– “a veces la vida te lleva a cada uno por unos caminos, pero en este caso, coincidimos, les invité les apetecía y de puta madre.”
Gravitas presenta featurings con algunos de los artistas más asentados en la industria como Cruz Cafuné, Lil Supa, Ill Pekeño, Ergo Pro o Israel B en ‘Eso es Así’, cuyo visual acompañó el lanzamiento del disco bajo la dirección e idea creativa de G.Hernandez. Sin embargo, Elio Toffana siempre tiende la mano a artistas más jóvenes con los que siente afinidad y este álbum no se queda atrás: “Para hacer una colabo necesito no solo conectar en lo artístico, sino también en lo humano. Faenna me parece de lo mejor que hay ahora mismo en su generación y a Lacuei le conozco de hace un montón de años, he podido ver cómo ha desarrollado todo su concepto desde dentro y quería que ambos aportaran su personalidad en la obra.”
En ‘P.T.S.D’ (ft. Lacuei), Elio utiliza el trastorno de estrés postraumático (PTSD) como metáfora que contrapone la precariedad y el dolor real del barrio frente a una cultura superficial y anestesiada por el consumo. Mientras en ‘Hierro & Cromo’ (ft. Faenna), retratan relaciones atravesadas por heridas emocionales referenciando constantemente a la cultura popular española que convierte la historia en una especie de imaginario sentimental colectivo.
«Siempre he querido hacer un homenaje a la música española y de repente surgió esta idea a través de una conversación entre un hombre y una mujer».
Ese rap «de nicho», como define el propio Elio, se mantiene en ‘Borsalino’ junto a La$$ Suga’, pero como ya venía haciendo desde ‘Serie 5‘, el rapero recorre distintas formas de entender el rap dentro de un mismo imaginario sonoro. En ‘Gran Bazar’ junto a Gloosito, retoma su faceta más experimental sobre una producción de corte Detroit, mientras en ‘Galería’ junto a Bejo y Dano (que firma el estribillo), el tono se vuelve más relajado y melódico sobre una base de R&B tan característica del productor.
Así el rapero refuerza la idea que describe como un regreso “al barro y a la trinchera”, donde ha “exprimido lo máximo con lo mínimo” y ha “hecho lo que le daba la gana, sin cumplir expectativas de ningún tipo, haciendo lo que le hace feliz”. Para Elio Toffana, vecino desde 1985 del barrio de Aluche, no es necesario contar con grandes recursos para hacer arte: “Yo trabajo mejor siendo el subestimado, el underdog”, una idea que conecta con la propia filosofía del disco, construido desde la resiliencia y la libertad absoluta frente a las expectativas.
Esa misma lectura se extiende también a su visión de la industria y su posición inquebrantable dentro del rap: “La industria desconfía de la clase obrera, nos rechaza, no quiere contar con nosotros para nada, solo cuentan con uno cuando estás generando billetes a mansalva. Ahí sí que creen en ti. Aunque seas estúpido y humilles a la peña.” Porque si algo caracteriza al rapero, son sus valores y principios, que independientes a su posición dentro de la industria, se mantienen firmes con el paso de los años: “Poniéndote del lado de la derecha y de la extrema derecha, cuando eres de la clase obrera o eres de la clase media, lo único que estás haciendo es luchar contra tus propios intereses, cuando te pones del lado de los abusones, eres un mierda y un vendido para mí”.
En ese sentido su discurso se sostiene sobre una idea de resistencia que atraviesa, no solo lo creativo, sino también lo personal y que conecta con una forma de entender la vida marcada por la pérdida, la lucha, el sufrimiento. Hay en su relato algo que remite a una conciencia sumamente obrera: que todo lo vivido no se abandona del todo, de que incluso cuando uno “es un ave fénix”, cuando renace, se reconstruye, sigue arrastrando ese lugar del que viene:
“Creo que una persona, cuando es traicionada, cuando es abandonada por su familia, por los amigos que más quiere, cuando apuesta todo y lo pierde y cuando sigue adelante y llega a su objetivo sin convertirse en aquello que odia, esa persona es peligrosa. Y yo me considero más peligroso de lo que creía que era. Me he dado cuenta de que sí que puedes sacar un león de la jungla, pero no puedes sacar la jungla del león, la sigues teniendo dentro de ti”.
Ni el león es una identidad que se diluye con el tiempo ni la jungla es un lugar del pasado. Para Elio Toffana, todo se conforma como una estructura interna, una forma de estar en el mundo, que permanece, que se sostiene y en esa tensión entre salir del entorno y seguir perteneciendo a él se mantiene su relato: la del artista que avanza, pero no se deshace de aquello que lo conforma, sino que lo integra como parte de su propia gravedad, de su propio ‘Gravitas’.