Hofe: arte, amor, odio y música

La primera vez que escuché a Hofe fue el pasado diciembre. Un martes de resaca, aún en la cama. Un amigo me dijo que me pusiera el videoclip de ‘Joven Lehendakari’, que acababa de salir. Yo no sabía quién era Hofe ni conocía sus temas; pero después de escuchar la canción me vi el resto de sus videos de golpe y estuve unos cuantos días en bucle escuchándole. Y en ese bucle seguí, hasta que en marzo estrenó el single ‘Handia’ y poco después ‘Amodioa’, el primer EP de su carrera. Y –para qué mentir– la verdad es que aún no he salido del bucle… sigo escuchando alguna canción de ‘Amodioa’ todos los días. 

Hofe es un artista versátil, con una propuesta distinta, creativa y especial que, si no te engancha de primeras como a mí en un día de resaca, va a acabar haciéndolo poco después. El inicio de su proyecto artístico se remonta a 2018, con temas como ‘Not 4 Me’ o ‘La Haine’. Es, sin embargo, a partir de 2020 cuando su trabajo comenzó a encauzarse hacia lo que es ahora, con ‘Call Me’ o ‘Metal Gear Sad’, en los que ya colaboraba con los productores 4:40, aunque el lanzamiento que “marca un cambio” –tal y como alude él mismo– es ‘Kurosawa’ (2021). Desde entonces, es más que evidente que la propuesta estética y sonora del artista es diferencial, y que ha entrado en el panorama pisando fuerte. “Definiría mi proyecto como algo especial, no único porque tampoco lo creo, pero sí que tiene un toque muy nuestro”, declara.

Hofe surgió “de inquietudes, de un chaval que siempre ha sido súper friki de todo: música, arte y –sobre todo– cine”, comenta el cantante. Una de las marcas identitarias de su trabajo es la referencialidad, que se plasma constantemente en sus letras y videoclips. Y es que el artista se “nutre de todo” lo que le acompaña en el día a día para su proceso creativo. “Pillo movidas desde la cotidianidad, pero como siempre consumo muchas cosas hago comparativas. Soy referencial porque me sale serlo. Siempre he dicho que todo lo que te ocurre es un recurso y todo lo que te rodea también; puedo nutrirme de una película muy densa de Godard, pero también puedo escuchar a dos señoras hablando en la calle y asociarlo”, explica. Hofe puede hablar de hacer una tortilla e ir a por unas empanadillas a su local de confianza en Iruña, y de Ana Karina y el Manzanita en el mismo tema. Parte de experiencias y sensaciones con las que todos podemos sentirnos identificados, pero sublimándolas a algo más bonito, o más bien sabiendo mirar y transmitiéndolo. 

“Definiría mi sonido como música nueva a partir de la vieja música. Partimos de todo lo que nos gusta, lo juntamos y construimos a partir de ello”, explica Hofe. ‘Amodioa’, su último trabajo, significa amor en euskera. Ni el título ni la portada son casuales, dado que todo el EP gira en torno a las diferentes fases del amor y el desamor. “Me llamó mucho la atención que dentro de la palabra ‘Amodioa’ estuviese la palabra odio. Me parece que el odio tiene mucha fuerza, mucha más que el amor. De alguna manera, a mí me ha hecho mucho más vulnerable el odio que el amor. Me ha desestabilizado más todavía”, explica Hofe respecto a la inspiración que vertebró el trabajo.

La portada del EP, realizada por el diseñador Miguel Vides, es –aunque para mí en un primer momento era cualquier otra fruta menos esa– un tomate con un gancho metálico clavado. “Quería representar dos elementos que tuvieran su contraparte: el elemento rojo representa al amor, la pasión y la intensidad, pero tiene una herida. El elemento metálico que está incrustado representa la frialdad, que lleva la intensidad al cero. Al final, el amor es una herida en potencia. Podría definirse así la portada”, declara el artista. De hecho, a la salida del EP, Hofe añadió en el subtítulo del disco la frase: “amodioz bizi, amodioz hil”, que significa “vivir de amor, morir de amor” en euskera. Así pues, toda la tape gira en torno al enamoramiento y la decepción, a la emoción y el rechazo, pero sobre todo al amor en todas sus formas y fases –y lo que estas conllevan–.   

El EP es, pues, un conjunto que surgió de manera inconsciente. Canciones como ‘Joven Lehendakari’ o ‘Handia’ tratan la chulería y el amor a uno mismo, ‘Mzmz (Tek)’ o ‘4 Me’ parten de la primera fase del amor más inocente y tanto ‘Si no te lo kiero decir’ como ‘Kurosawa’ se basan en la pérdida, en el echar de menos a alguien, en la nostalgia. Por último, ‘2 Esku 2 Laban’ habla del odio a uno mismo y a los demás, de la ambivalencia y de que “la mierda que tú eres, también la soy yo”, tal y como comenta Hofe. 

“Como más disfruto es probándome a mí mismo.

Siempre disfruto de las cosas que pienso que no van a funcionar y que salen”

El videoclip de ‘2 Esku 2 Laban’ es el último que ha lanzado el artista, junto a Kiliki de Chill Mafia. Hofe le da mucho peso al componente audiovisual en su proyecto, convirtiendo cada videoclip prácticamente en una pequeña película. Todos sus videos han sido dirigidos por Liam Mc Donnell, su compañero de piso y amigo, junto al apoyo de la productora Arriguri. 

‘2 Esku 2 Laban’ se traduce a ‘2 Manos 2 Cuchillos’, y trata de que “todos somos la misma mierda, pero de diferente manera”, según declara Hofe. “La canción representa la subida y la bajada de un día de fiesta. Kiliki está más en la fase de resaca, y yo estoy en la euforia, nada me va a joder, estoy tranquilo”, añade. A partir de ahí, conceptualizaron el videoclip en torno a la dualidad que también existe en la película El Club de la Lucha, a la que se hace un guiño. “Queríamos representar la pelea para transmitir la sensación de que, aunque estés subido, en cualquier momento en el que te confíes te pueden pegar de hostias”, explica el cantante. 

Por otro lado, el videoclip más enigmático de la carrera de Hofe hasta la fecha es el de ‘Handia’, canción que considera su obra magna. El audiovisual cuenta con la participación del actor Eneko Sagardoy, exponente del cine vasco, que se ofreció a colaborar. “Le hice una referencia en la canción porque quería hacérsela, no había ninguna premeditación de nada. Cuando hablé con él para proponerle que saliese, me dijo que ya lo sabía, que se había enterado por unos colegas, y que era fan mío. Yo le admiro y me abrumó bastante”, explica el cantante. La idea que subyace de ‘Handia’ es que pase lo que pase prevalece la tranquilidad, tal y como indica la letra: hoy es un buen día y nadie va a joderlo. “Queríamos simbolizar una movida macarra, pero de una manera estética y bonita, que fuera contraparte para la canción. Al final a mí me pegan fuego, pero estoy tranquilo”, añade.

Todo ‘Amodioa’, y la gran mayoría de los temas de Hofe, cuentan con la producción de 4:40 —dúo compuesto por Marcos Galech y Xabier Lafuente—. El proyecto, entonces, se concibe también en torno ellos: “el último trabajo ha sido la expresión de lo que queríamos”, afirma Hofe. Al preguntarle si 4:40 y él iban a trabajar siempre conjuntamente, contestó lo siguiente: “me gustaría que estuvieran allí durante el camino, pero también quiero que desarrollen su faceta de productores ajenos a mí. No solo aportan a nivel sonido, sino que hemos escrito muchas cosas en conjunto, la verdad que sin ellos y sin la gente de Chill Mafia el EP no hubiera salido ni de coña, elevan mucho más mi personalidad”. Chill Mafia, además, ha sido una ventana innegable para Hofe, que colabora en ‘Barkhatu’: “estaba un poco desangelado de la música porque estábamos tomando un ritmo de trabajo que no molaba mucho. Dejamos de hacerla porque nos gustaba y empezamos a hacerla porque había que hacerla. Nos volvimos a juntar porque volvió esa pasión, el disco surgió porque nos apetecía volver a hacer cosas”, comenta. 

Amodioa’ lleva tres meses fuera y ha tenido un alcance que el cantante no esperaba. Su proyecto sigue siendo “música de nicho” pero se ha ampliado mucho más allá, calando en edades y ciudades muy diversas. “Me gustaría ver hasta dónde puedo llegar por conocimiento; y si puedo vivir de esto y que mis padres descansen de estar currando, pues mucho mejor”, reflexiona Hofe. “Como más disfruto es probándome a mí mismo. Siempre disfruto de las cosas que pienso que no van a funcionar y que salen”, explica. Y es que ‘Amodioa’ acoge géneros que van desde ritmos más poperos, pasando por el post-punk y la influencia de la electrónica makinera.

Y Hofe ha demostrado versatilidad en todos ellos, consiguiendo conservar –además– su estilo personal ante todos. 

Respecto a su crecimiento y su posición en la industria, Hofe comenta lo siguiente: “a mí las cosas me entran mucho por los ojos, y ahora está todo muy orientado a eso y me agrada. Creo que el valor estético y audiovisual está creciendo y es algo que tenía que pasar”. Hofe es consciente de que se está gestando un cambio, pero también sabe que con toda renovación llegan los problemas: “me gusta mucho también que haya majors fichando a peña más pequeña, pero también me da miedo de que se hayan dado cuenta de que hay un mercado increíble y que la industria se aproveche de la gente que no tiene conocimiento suficiente”, declara. 

La máxima aspiración de Hofe actualmente –teniendo en cuenta que se encuentra en pleno crecimiento–  es poder llevar su carrera a la estabilidad, pero siendo consciente del proceso y curtiéndose de ello. “Me apetece vivir muchas más cosas, tener callo y desarrollar el proyecto hasta donde pueda. No tener miedo, y tener los recursos para hacer lo que quiera”, reflexiona. “Para mí estar haciendo esta entrevista o tocar con mis colegas de toda la vida en Barcelona ya es llegar a algo grande. Me siento muy agradecido de todo lo que está pasando. Y si no va a más, cuando tenga 45 años me acordaré de esto y pensaré en lo contento que estoy de haber conseguido algo” concluye.

Si no hubiese descubierto a Hofe un martes de resaca el pasado diciembre, lo habría acabado haciendo en cualquier otro momento. Y hubiese entrado en bucle igual, porque el artista cuenta uno de los proyectos más interesantes y originales de lo que se está gestando ahora. La verdad es que no me cabe duda de que, el día que Hofe esté sentado tomándose el café en su sofá con 45 años y decida hacer una retrospectiva de lo que ha vivido hasta el momento, esta entrevista o el concierto en la Razzmataz junto a Chill Mafia solamente pertenecerán al principio. 

Texto: Elena López Pérez

Fotografías:  GOLDA