Javierpetaka y Pablo Pila defienden lo que hacen y lo que son

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No puedes haber crecido en Madrid escuchando rap y no conocerles. Javierpetaka y Pablo Pila llevan años dentro del underground madrileño, veteranos del micro y de los platos, respectivamente, han dejado su huella y marca en el rap nacional. El primero empezó sacando sus primeras demos y maquetas allá por el 2003, pero a rapear empezó cuando tenía quince años. En 2004, sacó “Bajó los efectos del Jarkol”, con Parrafoyarte, y al año siguiente “Sonrisas de Porcelana”. A partir de ahí, su discografía sigue adelante en solitario con “Madriz secreto” (2006), “Sólo y sin hielo” (2008) o “00AM” (2011). Ha llovido mucho desde entonces, pero el rapero madrileño sigue en forma. “Mantra”, el nuevo disco que vio la luz el pasado 27 de septiembre de la mano de Grimey Music, es el cuarto LP de Javierpetaka y está producido íntegramente por Pablo Pila.

Los dos conocen bien el mercado español, los dos han compartido estudios y escenarios, y después de dos años de lanzar “L.O.S P.E.P.E.S” vuelven a trabajar mano a mano y nos presentan un disco lleno de fuerza, instrumentales bestias y letras que no dejan indiferente a nadie. Javierpetaka se convierte aquí en el padre diciéndole al hijo: “No te columpies, todavía sigo siendo el hombre de la casa”. Vuelve a la carga con fuerza, energía y ganas de dejar clara una cosa: “Chavales, todo lo que hagáis yo ya lo hice antes”. En el track del mismo nombre, “Ya lo hice antes”, vemos reflejado este concepto, donde el MC madrileño plasma un mensaje muy conciso: respeta las canas. Nos deja claro que él lleva años en el juego, que sigue al pie del cañón, que todavía tiene balas en la recámara, letras, intensidad, realidad y muchas tablas, y se sitúa nuevamente en el mapa. Es un disco que gira en torno a él, en torno a sus vivencias y sus emociones, donde toca temas que están cargados de dolor y rabia, sacando a la luz su faceta más personal, pero también más intensa.

Después de tanta trayectoria, nos podemos preguntar por qué este disco y por qué en este momento. Cada artista tiene sus razones detrás de la creación de un nuevo álbum, y una de las  claves detrás de “Mantra” es Grimey y la posibilidad que le brindó a Javierpetaka de hacer un disco con ellos. El rapero aceptó, por supuesto, dado que la propuesta llegó en el momento oportuno para él: “Tuve muchas movidas y problemas durante un tiempo, y después de superarlo todo hubo un momento de tranquilidad y empezaron a fluir las ganas de escribir. Ese momento mío de fluidez coincidió con la oportunidad que surgió de parte de Grimey. Vi que era el momento idóneo”. 

“Mantra” es lo que a Javier le ha salido de dentro, así de claro lo deja, y explica cómo extrapola el concepto mantra, entendido como una serie de palabras o sonidos que se van repitiendo continuamente con un ritmo y que se hacen para alcanzar la iluminación o el nirvana, a su interpretación personal de éste concepto: “Para mí la música de calle, este sonido o cada canción es un mantra distinto. Lo que quiero decir con eso, y por eso también el rollo de la portada, el tercer ojo y esa movida, es un poco como que va un poquito más allá, que no se queda sólo en un tema, en una canción, sino que cada canción tiene una historia, tiene un contexto, y digamos que esta música es mi mantra, por así decirlo. Cada canción ha sido un desahogo,  cada canción ha sido una vía para alcanzar la iluminación”. 

Petaka plasma en estos trece cortes de su nuevo álbum cuatro años de su vida. Cuatro años en los que lo ha pasado mal y ha estado jodido, por lo que el disco está cargado de muchas emociones y también de dolor. Su proceso creativo a la hora de escribir empieza después de la tormenta: “Cuando he pasado un poco lo malo me viene la inspiración. Cuando estoy jodido, cuando estoy realmente mal, me bloqueo completamente, me estreso, me pongo hasta el culo… Digamos que es mi manera de llevar las depresiones o los problemas, un poco autodestruirme. Pero bueno lo bueno que tiene autodestruirte es que luego te construyes ¿no?”. Y sí, realmente Petaka ha escupido todas esas vivencias en un disco que está lleno de él, se ha liberado y escribir le ha ayudado a tomar consciencia de lo que ha pasado, de ver y de valorar de dónde viene, a coger perspectiva, a ver las cosas de otra manera y disfrutar más las cosas en el presente. En la canción “Marcao en la piel” podemos apreciar todo esto que nos cuenta. Es la canción que más le gusta del disco, aunque él asegura que cree que “nadie la va a pillar”.

Pablo Pila: “Nasta nos enseñó lo que era el verdadero underground”

Trabajando mano a mano con él, como llevan haciendo ya durante muchos años, encontramos a Pablo Pila, responsable de toda la producción del álbum. Petaka tiene muy claro por qué han sacado juntos este proyecto: “Creo que no hay nadie que produzca mejor que él o que me guste a mí más. Además somos amigos y al ser amigos hay confianza para decir esto no me mola, esto me gusta más, esto menos. Pila sabe bien lo que necesito, lo que me viene bien a mí. Me gustan los proyectos que llevan una línea, y si trabajas con muchos productores puedes hacer que suene bien todo, pero es más difícil conseguir que todo vaya en una sola línea. Este disco tú lo escuchas de principio a fin y  suena compacto”. Y en efecto, el disco suena compacto. Se nota que lleva una misma línea, que Pila ha trabajado muy concienzudamente en buscar un sonido concreto y en hacer que todo girara en torno a eso: “A diferencia de “Attitude” y de todo lo que vengo haciendo con él, que era un poco lo que nos iba saliendo en el momento, Petaka necesitaba en este momento un sonido que le definiera al 100%. Entonces me concentré un poco, visualicé, por así decirlo, una diana y disparé los trece cortes hacia el mismo punto. Esa es un poco la idea. En vez de hacer experimentos íbamos a ir a lo que sabemos hacer bien. Busqué un montón de sampleos un poco relacionados con nosotros, no he sampleado al azar, he sampleado con cosas que tienen mucho que ver con lo que estamos haciendo. He tenido mucho cuidado con los samples, y la fórmula que he seguido es, por así decirlo, un resumen de  todo lo que vengo haciendo en cuanto al rap”.

Fotografía: Shey Nuñez

Fotografía: Shey Nuñez

Respecto a las colaboraciones, encontramos diferentes participaciones, desde Tutto Vale y Sule B, pasando por Gastonbeiker y Nasta, hasta Vela, Ivan Cano o Foyone. Esencialmente se han unido por amistad o por algún tipo de vínculo, por ejemplo, Gastonbeiker y Nasta no podían faltar porque son hermanos, llevan media vida currando juntos en el rap. Otras colaboraciones, como la de Tutto Vale y Sule B, a priori pueden chocar más, pero Petaka lo explica: “A Sule le conozco de antes que a Tutto, lo que pasa es que al principio no había relación. Nos conocimos porque Sule B y Juancho eran muy amigos de Charlie y él decía que eran dabuti. Con el tiempo y eso de verse, de quedar y coincidir en mil sitios pues al final creas una especie de vínculo. A mí la verdad es que los dos me parecen la polla. A Tutto le conozco de menos tiempo, pero tenemos una manera de ser más parecida. Él y yo nos parecemos más, es más gamberro también y tenemos como más feeling.  Ese ritmo me lo enseñó Pila y me flipó, y dije joder a mi lo que me pega es la movida que sacaron ellos de Avant Garde, me pegan que salgan los dos. Hablé con ellos y los dos encantados. La verdad que grabaron rápido y muy bien, estoy muy contento con la canción, hemos creado una cosilla ahí chula”.

La colaboración con Ivan Cano y Vela viene sobre todo de la mano de Pila. El beatmaker conoce al colectivo Sacrificio y Pasta desde hace ya un par de años y ha trabajado con ellos en diversos temas, como en “Siempre nos faltó” con Cano, o en “Heroína” con Jhise. Con LDK también sacó el tema “Planetas diferentes” en el que esta vez en vez de producir se tira unas barras y conoce al dúo de sobra: “Yo de por sí vengo trabajando ya con Sacrifico y Pasta y desde que lo hice con Chase siempre he tenido un buen feeling con LDK. Un día estaba de party y me encontré al Vela y yo tenía pendiente un track con Ivan Cano, entonces en ese momento se me ocurrió el título y la colaboración con Vela, mirándole a él a los ojos. Fue así. Le dije “Hostia hermano, ya sé cómo podemos hacer”, porque claro tenemos que buscar realmente una idea que coincida. Queríamos un poco juntar lo que estaba pasando en Barna, que son los Sacrifico y Pasta, con, por así decirlo, gente que sigue una línea paralela parecida a la suya que son LDK. Me pareció oportuno hacer esa fusión. No fue algo premeditado. Escuché el track mirándole al Vela, porque yo tenía el ritmo, lo que no tenía era la temática, y entonces dije “hostia chaval”, se me vino la movida y vi que encajaban los tres perfectamente”. 

También afirma que la colaboración de Gastonbeiker y Nasta es obligatoria  ya que ellos han vivido al 100% todas las letras que están contando en el disco, y quién mejor que ellos para escribir sobre eso. Con Nasta además han compartido muchos escenarios y estuvo con ellos en L.O.S. P.E.P.E.S y Pila deja plasmado lo importante que es en al trayectoria de ambos: “Nasta para mí es el inicio. Nasta es una persona que cuando yo estaba en mi barrio un poco perdido, ese chaval se plantó en la puerta de mi casa y me enseñó a mí lo que realmente estaba ocurriendo en España, lo que yo desde mi ángulo era incapaz de ver. Yo funcionaba en el mundo de la noche: música club, música electrónica, estaba en otra guerra. Mientras que Nasta sí estaba en el verdadero rap español, en lo que estaba sonando de verdad en la calle. Porque hay gente que estaba con la música americana, con otra película muy distinta a lo que los chavales en la calle realmente estaban haciendo y estaban escuchando sobre todo. Nasta es una persona que enseñó a todo el rap español lo que era el verdadero underground”.

Javierpetaka: “Yo podía haber tirado de nombres, de los de Grimey, pero no era eso lo que buscaba. Yo quería brillar o no brillar, pero que fuera por mí”

Bien, los que hayan seguido la trayectoria de estos dos madrileños serán conscientes de la evolución que han tenido, y lo verán, sin duda, reflejado en su último trabajo. Se nota que está cuidado, es un trabajo compacto, con una línea muy marcada en el sonido y nada que suene fuera de lugar o extraño. ¿A qué se debe esto? A los años, al tiempo y esfuerzo invertidos, al equipo que forman los dos, al conocimiento que tienen el uno del otro y a la capacidad de trabajar juntos en una misma dirección. Petaka cree que es un disco en el que hay más madurez y en el que ha cuidado más las formas: “Cuando tú eres demasiado explícito, demasiado rapero, por así decirlo, las cosas pierden trasfondo. Por ejemplo, si tú tienes una frase que puede ser el pollón, pero ya le estás metiendo en medio un “coca” un “puta”, la gente se queda en la anécdota y eso pierde fuerza, y encima cuando soy ya machacón o macarra pues menos aún, porque parece ser que las cosas sólo son profundas con un pianito y medio cantadas, y así eres profundo de cojones. Igual estás diciendo una puta basura, pero claro como tiene todo ese rollo a la gente, que es tan paleta, le llega más. Pero el tema es, que, a lo mejor, el ser tan duro yo creo que es una cosa que ha condicionado mucho mi música y lo que he intentado ha sido cuidar un poco más eso, para que no se pierdan las cosas que digo, lo que mola, el trasfondo que hay. La evolución creo que es esa, básicamente”.

Fotografía: Shey Nuñez

Fotografía: Shey Nuñez

Pero que “Mantra” esté más trabajado, más cuidado y sea más maduro no significa, ni de lejos, que el público actual esté preparado para captarlo, para sentirlo, para vivirlo. Resumiendo, para entenderlo. No hay que olvidar que Javierpetaka y Pablo Pila son veteranos del underground, y que llevan muchos años en el juego, y que a pesar de la evolución y de la dedicación, se les sigue atragantando el público más joven. Petaka cree que el público adolescente, marcando el rango de edad desde los quince hasta los veintidós años más o menos, no va a entender nada: “Les va a sonar muy distinto a todo lo que escuchan, a todo lo que sale, y no van a pillar prácticamente nada. Van a pillar pues eso, una anécdota o tal, pero no les va a llegar. A un chaval de quince o veinte años, si, háblale de que te pillas el pedo, desde no sé, desde una perspectiva de chaval, pero fuera de ahí no. Date cuenta de que ellos han empezado a escuchar rap con Pxxr Gxng, Kinder Malo, Magno… que nosotros eso no lo consideramos rap. Antes cuando escuchabas rap era rap. Ahora te meten dentro del género urbano a todos. Entonces, lo que está fuera de eso el público actual no lo entiende”. Y puede que así sea. Al fin y al cabo, la gente joven, el público actual, no va a sentirse identificado con las letras de Javi. No han vivido la misma época, las mismas situaciones, las mismas vivencias. No van a entender mucho de lo que cuenta, y además su estilo underground, macarra y oscuro puede que haga aún más difícil conectar con este mercado.

Pablo Pila piensa bastante parecido, cree que la gente que realmente va a entender este disco a día de hoy está con la cabeza en otro sitio, está en el mismo punto que ellos, que es trabajando, sacándose la vida, manteniendo a su familia y tirando para adelante y no tiene tiempo para entrar a internet a escuchar un disco como el suyo. Cree que básicamente el problema no está en el producto en sí, sino en la gente que podría ser consumidora potencial del producto: “El primer disco de Mucho Muchacho cuando yo era pequeño la gente no lo entendió y lo criticaban. Por entonces se escuchaba CPV, se escuchaba VKR, se escuchaba una música que hablaba sobre guerras, sobre peleas, etc. Y Mucho fue el primero que salió hablando de dinero, hablando de chicas, cambiando el rollo, y fue muy criticado. Yo creo que este disco es más de lo mismo. Realmente no es nada nuevo, ni es difícil de escuchar, el problema está en la gente que lo escucha. Pero bueno ya es cosa del destino, que ponga cada cosa en su sitio y demás. Yo me he dejado los cojones haciéndolo, y cualquiera que sepa un poquito de música puede llegar a sentir lo que yo siento cuando lo hago. No intento sacar éxito de esto, porque yo me busco la vida por otro lado, no necesito el rap para nada. Pero el que lo coja sabe que ahí hay una movida que no tiene nada que ver  con lo que se está haciendo ahora, que no es por moda, que no es por dinero, que eso al final se nota, y el que lo pille pues eso que se lleva”.

Y a pesar de que los dos se han dejado la piel en este álbum, como en todo lo que hacen, el tema de los plays, el tema de si van a vender o no van a vender no les preocupa demasiado ya a estas alturas. Hacen música porque la sienten, la viven y es lo que les sale de dentro, lo que realmente son. Lo que sí reconocen es que es muy complicado compaginar el rap, el dedicarse a la música con una rutina diaria de una vida de adulto. Petaka dice que se lleva como se puede: “Ojalá se pudiera, pero no se puede, porque para malvivir no, no merece la pena. Lo importante es que lo haces, y lo haces porque te gusta, te sientes bien, y lo haces por ti y para ti. Y lo único con lo que he sido constante en mi vida es con el rap y no creo que nunca lo deje. Yo me veo escribiendo, grabando toda la vida. Lo que tengo claro es que yo voy a seguir haciendo lo que a mí me gusta, lo que a mí me llena y no voy a cambiar eso por el sobre, porque eso es muy efímero además. Yo prefiero tener respeto, yo siempre he preferido ser un tío respetado y reconocido por la gente que tiene más o menos criterio que ser un tío famoso y con dinero. Me refiero a los que cambian el rollo para vender, que hay gente a la que le va bien siendo ellos mismos, que eso sería lo suyo que a todos nos pasara, pero yo prefiero, joder, mirarme al espejo, saber quién soy, que sentir vergüenza ajena de lo que hago y no creer en lo que hago. Porque el dinero al final se va y lo puedes conseguir de otras maneras”.

Javierpetaka y Pablo Pila, veteranos del underground madrileño

Ellos han seguido al pie del cañón a pesar de lo complicado que pueda resultar compaginar los dos mundos: el trabajo y la música. Llevan años haciendo rap y no lo han dejado a pesar de los obstáculos que les iba poniendo el camino, y eso dice mucho del afán que tienen, de la pasión que le ponen, de lo importante que es la música en sus vidas. Empezaron en el underground madrileño y siguen siendo fieles representantes de este espíritu y esta forma de ver el rap y la vida. Habrán cambiado muchas cosas en todos estos años, pero, desde luego, su esencia sigue intacta.

Petaka dice seguir considerándose underground: “Underground también depende de como lo quieres ver, si quieres ser más pureta con el significado de underground pues evidentemente ya no lo eres porque estás con una disquera. Lo que pasa es que la música, el rollo, el sonido, sigue siendo underground. Y después, Grimey, a pesar de lo que es, que es una marca de ropa y busca vender, evidentemente, pero en la música, Grimey para mí es de lo más underground que hay, porque no me ponen absolutamente ninguna pega en nada, no me exigen absolutamente nada. Piden un mínimo de cosas, pero en el tema económico, se llevan lo que les pueda costar a ellos. Ya está”.

Pero a pesar de ser veteranos de la movida, de tener tablas y muchos kilómetros a sus espaldas, los grupos y artistas nuevos, muy jóvenes algunos, arrasan con todo en cuanto a views se refiere. A veces no se sabe muy bien a qué se debe esto, puesto que la lógica dictaría que los más veteranos, los que más carrera tienen, los que más se han pateado el país y más han trabajado, deberían tener más reconocimiento, pero no, a la hora de la verdad eso no pasa. Para Petaka la explicación se basa en que ha habido un salto generacional: “Cuando nosotros estábamos creando el underground, por así decirlo, había una especie de tapón en el rap. Solo salían los que ya estaban y los colegas. Cuando la industria se va un poco a tomar por culo y empieza el mundo de Internet digamos que el abanico se abre. Entonces la gente que llevábamos muchos años en la escena underground, pues sí, vamos más o menos fluyendo, llegó un momento en el que parecía que sí, que íbamos a subir, de hecho yo de “00am” en 2011 vendí 700 copias, que eran a 3€ el disco, y se vendía en dos tiendas. Nasta vendió 1.200 de “Mentalidad Pirata”, o sea, que parecía que la cosa fluía, y de repente, como que volvió a cambiar la movida. Los grupos de toda la vida se reinventaron un poquito y, por otro lado, había gente nueva de una o dos generaciones siguientes, que siguió trabajando, y quieras que no, sobre todo en cuanto a redes sociales, el rap es una música más para gente muy joven, y ellos han empatizado con ese público, y nosotros al final pues no les llegamos igual. Yo entiendo que a un chaval de quince años no le lleguen mis letras”.

Fotografía: Shey Nuñez

Fotografía: Shey Nuñez

Pila lo explica de una manera diferente. No lo basa ni en la calidad, ni en la conexión, ni en la capacidad de empatizar con la temática. Lo basa en la cantidad de tiempo que pueden invertir en la música y en todo lo que la rodea unos respecto a otros: “Hay gente que está dispuesta a entregar cuerpo y alma al mercado para entretener y esa gente tiene mas posibilidades que yo. Es lógico que tengan muchos mas plays, al margen de que la música sea mejor, o peor, que eso a día de hoy no es relevante”. En este punto llegamos a la pregunta clave: ¿Está la old school nacional fuera de juego? ¿Se les ha pasado el arroz y es hora de soltar los micros? Petaka dice que no y lo plantea de otra manera: “¿Tener sitio dónde? En los festivales sólo entras si te llevan los tres managers que llevan la movida, o petas. Hay mucha gente que lleva sin sacar nada diez años y sigue estando. La cuestión ya no es tener sitio o no, el tema es por qué lo hacen. Por ejemplo, ¿por qué se juntó CPV? Si no se hablaban entre ellos. Es que si te juntas para hacer cash, pues no. Si te juntas porque te sale de corazón, porque te apetece hacer un disco, pues eso es diferente”.

Para Pablo Pila uno de los problemas de la diferencia de calidad entre las producciones nacionales y las extranjeras, la falta de evolución en comparación a mercados como el anglosajón, el francés o el americano, es básicamente la forma de trabajar, y en ese terreno cree que los de la old school han sido unos irresponsables: “Lo que no se puede hacer a estas alturas es ponerse a experimentar. Tienen talento de sobra, pero no están siendo responsables. Tanto en producción como en todo los españoles son unos chapuzas. Tú cuando ves un disco de Kendrick Lamar, tiene detrás un Dr. Dre. con veinte años de carrera profesional, aportándole en cuanto a sonido y en cuanto a conexiones una experiencia que no tiene precio. Aquí a los raperos les da igual a qué micrófono escupir las letras. Entonces ahí es donde me remito, a que nuestra generación anterior ha sido irresponsable. No ha querido participar en la nueva generación, y la nueva generación al sentirse ignorada por la anterior ya no cuenta con ellos. Entonces nosotros ahora estamos empezando desde cero. El rap español vuelve a empezar de cero de generación en generación”.

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Nos pintan un panorama bastante crudo y desolador, una brecha generacional que hace que España, donde el rap empezó a echar raíces ya en los años ochenta, no esté al nivel de otros mercados, y, desde luego, no es por falta de talento, sino por todo este tipo de asuntos colaterales que al final influyen sí o sí en los resultados finales. La mentalidad de trabajo es distinta, la forma de hacer y cuidar las cosas es distinta, y si no se cuidan todos esos detalles, lo que pasa es simple: te quedas atrás. Petaka y Pila, sin embargo, han intentado ser constantes, han trabajado, han sudado y han querido dejar plasmada toda su andadura dentro del underground en un álbum que realmente emana esencia, espíritu, fuerza y realidad. Son muchos años esfuerzo y sacrificio, muchos años de defender una movida que llevan en la sangre. Y eso, puede tener más éxito o menos éxito, puede dar más o menos dinero, pero desde luego lo que si deja es huella, nombre y respeto.

Así son ellos, reales y sinceros. Se nota en sus palabras lo mucho que sienten la música, también las malas rachas y los baches que han tenido que pasar para llegar a donde están. Se nota un sabor agridulce en lo que cuentan, un amor y odio constante, pero sobre todo una decisión y firmeza irrefutables a la hora de defender lo que hacen y lo que son. Muchos años de trabajo y muchas experiencias resumidas en un disco que está hecho de ellos. No hay nada que no suene a Petaka y a Pila, y pese a quien le pese, y a pesar de lo complicado que haya podido ser el camino, en “Mantra” han dejado guardado para siempre lo que los dos saben hacer bien: rap.