Según ha desvelado El Salto, el fondo de inversión KKR ha adquirido la empresa Superstruct Entertainment, propietaria de numerosos festivales musicales en Europa. Si bien esta podría parecer a simple vista una noticia más del ámbito empresarial, lo cierto es que el historial ético de Kohlberg Kravis Roberts & Co. es lo que lo coloca en el centro de la polémica.

Entre las inversiones de KKR está la plataforma inmobiliaria israelí Yad2, acusada de facilitar operaciones en colonias ilegales en Cisjordania, y su participación en Axel Springer, grupo editorial que ha manifestado abiertamente un posicionamiento proisraelí.

La compra afecta directamente a la escena musical española, puesto que Superstruct controla festivales como Sónar, Viña Rock, Arenal Sound, FIB Benicàssim, Resurrection Fest, Tsunami Xixón y Río Babel, entre otros.

Ante esta noticia, solo queda esperar a que tanto artistas como los propios festivales se pronuncien al respecto.