Las cinco películas más on fleek del Festival de Cine de San Sebastián

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Escrito por Gelo Nutopía

V. Playground: jugar y asesinar o jugar a asesinar

No es tan sublime como para estar en un hipotético podium de un Festival tan prestigioso como Donosti, pero la película tiene la calidad suficiente como para aparecer entre las aclamadas de algunos rankings cinéfilos. Le damos cabida entre las destacadas por todo lo que ha generado su exhibición en el estreno para prensa, donde los comentarios del día en las colas de acreditados, bares de pintxos cercanos y las crónicas especializadas se hacían eco al instante de la polémica creada por la última secuencia del film, donde unos doscientos asistentes indignados al considerar de extrema dureza lo que estaban viendo, abandonaron la sala del Kursaal donde se proyectaba. Todo ello con suficiente goteo mediático como para generar un buen charco de debate. El cine polaco se pone chungo.

“Plac Zabaw”, que así se titula originalmente, es la ópera prima del polaco Bartosz M. Kowalski. Este realizador, después de firmar un par de documentales para HBO, se inicia en la ficción con una historia bien contada y rodada impecable e implacablemente. No ganó la Concha de Oro, pero si el premio no oficial a la película polémica del certamen. “Playground”, narra el hecho real ocurrido en Liverpool en los años noventa y que conmocionó a la opinión pública de medio mundo. Al que sí debió conmocionar e impactar fue al director polaco, que 26 años después decide contar la macabra historia, pero ambientando la acción de los niños y niñas protagonistas en el último día de colegio de una pequeña localidad en Polonia. Rodada en seis partes/capítulos e interpretada correctamente para ser el debut ante la cámara de los pequeños “hijoeputas” que protagonizan el film. Hasta aquí todo medio normal…

¿Quién puede matar a un niño? ¿La maldad? ¿El aburrimiento?

Indigna, brutal, escalofriante, inmoral, cruel o gratuita son algunos de los calificativos más dulces que ha recibido desde su estreno para el público, sobre todo, por sus diez minutos finales, desquiciados y oscuros. Porque la historia es dura, claro, pero ocurrió de verdad y es mas impactante aún porque fueron niños de doce años quienes lo hicieron. Ahora suma que el majete de Bartosz te lo cuenta sin crear juicios de valor, solo expone los hechos casi como haría un documental. Te deja solo e indefenso ante la exigencia de reflexionar por ti mismo sobre lo que ves. Nos convierte en meros cómplices y espectadores de la sinrazón de la maldad absoluta.

Luego vendría la pregunta maldita en rueda de prensa: ¿Era una película que reflexiona sobre el infanticidio o una simple y gratuita exhibición violenta e inmoral? El director polaco se ha mantenido firme, ha defendido su propuesta y le ha quitado hierro al asunto. El periodista se ha levantado y se ha marchado indignado. A su vez, gran cantidad de medios de comunicación han anulado entrevistas programadas previamente con el realizador, con el fin de no ayudar a la promoción de la película. Y eso significa que es más que probable, que no pase por nuestra cartelera. Mientras tanto, en Polonia se la considera casi de culto y está financiada por el Instituto de Cine Polaco.

Personalmente, pienso que la película tiene calidad como para destacar por sí sola, sin la polémica. Siempre defenderé todo aquello que genere o transmita cualquier sentimiento o sensación en el espectador aunque sea de repulsa, eso significará que se ha logrado el objetivo. Y tranquilos, vemos cosas peores cada día en la televisión que se llaman las putas noticias.

IV. Sausage Party: salchichas, duchas vaginales y Dios no existe

Como ya adelantábamos en este artículo, “Sausage Party”, que se estrenó el pasado 7 de octubre, era una película que iba a dar que hablar por muchos motivos y pudimos comprobar encantados que la película no solo cumplía con las expectativas puestas en ella en cuanto a las putas palabrotas, el sexo explícito y las carcajadas sobre bromas cannabicoalimenticias, sino que también nos emocionamos al ver que ocultaba en su interior un suculento discurso socio-político-religioso que se ha saltado la barrera del bien y del mal norteamericano y nos escupe un mensaje reflexivo sangrante para la propia comunidad yankee y para el resto de etnias planetarias.

Si queréis podemos abrir el beef contra aquellos post que aseguran en cabeceras y letras grandes que esta es la primera película de animación realizada en digital para adultos. WTF?! Entonces yo me debo estar perdiendo algo aquí, porque recuerdo haber ido al cine en el estreno de “South Park: Bigger, Longer & Uncut”, el film que en 1999 presentaba Trey Parker basado en la serie de televisión, y coño, era un película de animación digital (CGI) y que tenía la clasificación R (Restricted) que prohíbe su visionado a menores de diecisiete años, según la leyes de la MPAA en Estados Unidos. En caso de que nuestras investigaciones sean erróneas, por favor, nos vamos fuera y lo arreglamos a golpe de Google.

En lo que sí es pionera esta cinta y sus salchichas es en imitar el diseño y facturación de los dibujos clásicos de Disney-Pixar, pero para utilizarlos caprichosamente a su antojo, en un burdel audiovisual y encantador de aventuras a lo Indiana Jones: sexo explícito, orgías sin censura, redundancia referencial de gags sobre el problema de los territorios árabes, el mito de la caverna y por supuesto la no existencia de Dios. Encontrarás críticas contra la humanidad, la homofobia, el racismo y una sociedad que simboliza el engaño que sufren los alimentos al venerar y adorar a unos “Dioses” que al final se los van a acabar comiendo. Si le hubieran dado este guion al reparto de “Toy Story 3” el resultado hubiera sido porno de arte y ensayo. Encima el villano de toda esta movida es una ducha vaginal que necesita beber y drogarse para multiplicar sus poderes. ¿Necesitas más argumentos? Te puede gustar si o no, pero tienes que verla sí o sí. Bon Appetit.

III. Que Dios nos perdone: un thriller negro español bien dotado y a pelo

Los amantes o ex amantes del cine de genero negro con manufactura nacional están de enhorabuena este año. De la mano de Warner Bros, “Que Dios nos perdone” llega el 28 de octubre a las carteleras con una historia de suspense, inteligente, oscura y entretenida. Rodrigo Sorogoyen –“8 citas” (2008) y “Stockholm” (2013)- dirige y co-escribe junto a Isabel Peña una cinta prácticamente impecable y lo que más se agradece: creíble. Es como ver rodar al mejor Fincher de “Seven” (1995) y “Zodiac” (2007), pero con sabor a cocido madrileño y bocata de calamares de la Plaza Mayor. Incluso podría tener un aroma a “Memories of Murder” (2003) de Bong Joon-Ho, pero cambiando la provincia Coreana de Gyeonggi por la Puerta del Sol de la capital española.

El contexto es inmejorable, con Madrid en el verano de 2011 donde confluyen el calor, la crisis económica, el movimiento del 15M y la visita del Papa junto a su medio millón de secuaces peregrinos. Todo ello en una ciudad desbordada por el caos en sus infraestructuras. En una línea de calidad en su facturación como “Buddy Film” similar al de “La isla mínima” (2014), que aunque no reinventa el género, lo que hace, lo hace muy bien, no se centra solo en la acción pura del Blockbuster clásico como “Arma Letal” (1987) o “Límite: 48horas” (1982) y no por ello el film de Rodrigo deja de ser frenético y de poseer una intriga trepidante. Excelente todo el casting donde podemos disfrutar de un asesino en serie sorprendente, bien dosificado y oscuro como el propio infierno.

Si también exiges y crees en los “thriller de personajes” no te defraudará. Podrás entrar en la miserable, violenta y desquiciada intimidad de los policías protagonistas, personajes interpretados de manera brillante por Antonio de la Torre y Roberto Álamo. Personalidades retorcidas que deberás soportar o disfrutar.

Hay presente y mucho futuro

La película recibió el Premio a Mejor Guión del Festival de San Sebastián y las noticias desde Sitges cuentan que ha sido recibida con aplausos de aprobación en sus primeros pases. Desde aquí nos unimos a esos aplausos y os animamos a que la consumáis en cuanto llegue a vuestros cines. Será de lo mejor del año y seguro que hará ruido en los Goya, presentándose con serias opciones para competir de tú a tú contra “El hombre de las mil caras” de Alberto Rodriguez, que también ha triunfado en Donosti y “Tarde para la ira” de Raúl Arévalo, ambas en la carrera para ganar el galardón de la academia. Nosotros disfrutamos mucho su visionado y la consideramos necesaria y recomendable. ¡Encima sale el Papa! Amén.

II. Yo, Daniel Blake: matar al sistema antes de que él te mate a ti

Cuando una película gana el Premio del Público en el Festival de San Sebastián como es este caso sucede porque la gente empatiza de una manera muy personal con los protagonistas y un gran porcentaje de los espectadores la coge un cariño especial. Porque al fin y al cabo, el sistema también te puede joder a ti como lo hace en esta historia con el bueno de Daniel. Destacar que la cinta ya venía al Zinemaldia 2016 con reconocimiento internacional previo, después de haber estrenado en Cannes y haber ganado el máximo galardón, la Palma de Oro, premio que recibe por segunda vez el director británico tras llevárselo en 2006 por “El viento que agita la cebada”.

Ken Loach –“Tierra y libertad” (1995) o “Looking for Eric” (2009)- nos presenta de nuevo un drama social y actual con tintes y escenarios proletarios que recuerdan a títulos anteriores como “Mi nombre es Joe” (1998) o “Sweet Sixteen” (2002). Siempre comprometido con las causas justas y con las clases más desfavorecidas, siempre dispuesto a mancharse y remover conciencias. Se estrena este el 28 de Octubre en nuestras salas.

Desocupación, deshumanización y hambre

Nuestra historia empieza en Inglaterra, explicando el surrealismo administrativo de un sistema en el que, si puedes ponerte un sombrero sin ayuda de nadie o atarte los cordones de los zapatos sin marearte, significa que estás apto para trabajar, ignorando el hecho de que hayas sido operado del corazón después de un infarto meses antes y los médicos y fisioterapeutas te prohiban cualquier tipo de esfuerzo físico. El film trata un tema de total actualidad, la implacable deshumanización de las instituciones y servicios sociales ante las personas mas necesitadas y la indefensión con la que se exponen estas a la hora de solucionarlas en esta nueva era dominada por las tecnologías. Una visión realista que cruza dos historias, la de un carpintero que mantiene una desesperante lucha administrativa contra la injusta burocracia y la de una madre soltera al borde del derrumbe ante la imposibilidad de dar de comer a sus dos hijos.

Ken Loach, director inglés que a sus 80 años nos propone con la mentalidad de un adolescente esta cinta rodada con correcta rebeldía que fluye de lo fresco y tenso a lo lacrimógeno, donde destacamos las interpretaciones de Dave Johns, que pese a ser un gran comediante se enfrenta aquí al drama de manera brillante y de Hayley Squires, como una madre coraje a la inglesa, muy creíble y muy en su sitio. Humor con exquisitos toques cínicos y olor a suburbio. Un canto a la colectividad y al no se puede, pero se intenta. Un homenaje a la locura quijotesca y al “Anarchy in the UK” de los Sex Pistols. Vamos, que tienes que ir a verla y posicionarte. Nosotros lo hicimos en Donosti y pensamos que… GOD SAVE KEN LOACH!!

I. Elle: hacer de la violación un arte

Es un hecho que Paul Verhoeven hace películas únicas e inimitables y que tiene en su poder el haber firmado títulos que marcan un tiempo, un estilo y una generación. Siempre con polémica y buenas dosis de violencia y sexo. Desde sus cintas eróticas de principios de los setenta como “Delicias Holandesas” o “Delicias Turcas”, ambas deliciosas, doy fe. Pasando por sus trabajos de ciencia ficción de finales de los años ochenta –“Robocop” o “Desafío Total”– donde se rodaba la violencia con unos niveles de sadismo superiores a la media de taquillazos de aquella época. Sin olvidarnos de los thrillers pseudo-porno-eróticos tan entrañables y noventeros que fueron “Instinto básico”, que lo rompió, y “Showgirls”, que se rompió.

En definitiva a mí siempre me ha excitado mucho la propuesta cinematográfica del director holandés, tanto intelectual como sexualmente. La de veces que he rebobinado, parado y visto frame a frame en el maldito VHS la secuencia en la que Sharon Stone se cruza de piernas. Mítico corte del old school de culto cinéfilo-pajillero. A todo esto, súmale que la protagonista de la historia es Isabelle Huppert “Extrañas coincidencias” (2004), “Amor” (2012)-, actriz a la que, personalmente, considero entre las mejores de todos los tiempos en activo y la mejor actriz europea sin duda y que a sus sesenta y tres años continua dominando el morbo y la sensualidad de maravilla, lo que la convierte en una MILF atractiva e interesante. Su sola presencia eleva de categoría cualquier trabajo, pero si encima se nos presenta un relato tan suculento, solo queda acomodarse en la butaca, esperar a que se apagan las luces y prepararse para disfrutar de esta reinvención del plato combinado de la alta cocina cinematográfica.

Thriller anticonvencional y oscuro

Algunos medios la catalogaban como la película del año, para nosotros fue la primera propuesta que os recomendaríamos de las treinta y cuatro películas que vimos en el Festival. Basada en “Oh… “ (2012), novela de Phillipe Dijan, empieza como un bofetón de esos que no te esperas, pero lo mas impactante no es que al personaje de Michelle, lo asalten y lo violen en su propia casa a los diez segundos de película, lo mas chocante de todo es la reacción posterior de la víctima y su forma de afrontar el horrible suceso. Y no cuento mucho, no soy muy de spoilers, os dejo descubrirlo y saborearlo por vosotros mismos.

Apuntar que todo está dirigido con maestría por un realizador de setenta y ocho años y que hacía diez que no rodaba cine desde “El libro negro” (2006). Con una gama de personajes secundarios brillantes que hacen de todo un baile perfecto de violencia, sexo, venganza, humor negro, tristeza, abusos, sospechas, intriga psicológica y decadencia. Elegida para representar a Francia en la próxima edición de los Oscars en la categoría de Película de habla no inglesa, desde Fleek nos unimos a los aplausos mayoritarios de la crítica y os animamos a adentraros en lo mas oscuro de la mente femenina de “Elle”, ya en salas desde el pasado mes de septiembre.

Sobre el Autor / Gelo Nutopía

Soy Gelo, cantante de Nutopía y es un lujo vomitar un poco de cine sobre vuestros ojitos curiosos vía Fleek Mag con respeto, humor y cultura por el Séptimo Arte. Todo ello con la estimable ayuda de Ana del Val en el apartado de la documentación.