El álbum ‘Aún es pronto para ser feliz’ presenta una fusión sonora única que equilibra la calidez de una guitarra acústica e íntima con elementos de la música electrónica, el Lo-fi, el noise y las texturas digitales. Este marco musical soporta una narrativa emocionalmente intensa que explora el conflicto entre la nostalgia de un amor pasado y el dolor inicial de una ruptura. La identidad sonora del proyecto debut de Macías se establece tempranamente con la pista ‘Una sola hoja en movimiento’, donde se introduce la convivencia de lo orgánico con voces procesadas, una seña de identidad que define todo el trabajo.

El viaje musical se desarrolla con complejidad creciente a lo largo del tracklist, moviéndose desde la calma inicial hasta el ecuador, marcado por el tema ‘Sigues sin poder verme’, que incorpora atmósferas dreamy y melodías Pop. A partir de este punto, las canciones se vuelven más personales y crudas, revelando un lado lírico y productivo roto y oscuro. Sin embargo, este descenso emocional se equilibra con momentos de luz y respiro, como se evidencia en la colaboración ‘Perdiendo el tiempo’ junto a Margarita Quebrada y el tema que da nombre al disco.

La concepción artística del proyecto es rica, bebiendo orgánicamente de un abanico de referencias que cruzan diferentes épocas y géneros: desde las guitarras de Deftones y las letras de Robe de Extremoduro, hasta los recursos de producción de Salem y las técnicas de grabación de Bon Iver, Dijon y Mk gee, todo ello envuelto en una estética inspirada en Yung lean/Jonathan Leandoer.

El álbum consta de 13 canciones; la producción y grabación fueron un esfuerzo conjunto llevado a cabo por Manuel Macías e Ignacio López (Neutrogris), con Antonio Bellver Tirado (Erebo / Bluboi) a cargo de la mezcla y masterización. El arte visual del disco fue obra de Leopoldo Mata (LePolo).

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