María Sioke, de su habitación al mundo

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Música /
Escrito por Álvaro Moreno Madariaga

Si no has escuchado el nombre de María Sioke, es el momento. Esto no es una amenaza, es una advertencia. Almeriense de cuna, la artista española acaba de sacar un primer disco que tenía muchas ganas de ver la luz y estás a tiempo de decir que la escuchas casi desde que empezó. Habla ahora o calla para siempre. Ya lleva tiempo sonando y se te acaban las excusas.

Sacar el disco debut no es fácil. Por lo menos eso es lo que creo sin tener muchas perspectivas de estrenar uno. “Es mi primer disco y estaba cagada porque me gusta darle muchas vueltas a las cosas. Es un trabajo muy elaborado y creo que no es fácil para todo el mundo. Sinceramente muy bien, le gusta a mucha gente a la que le valoro su criterio y eso me hace muy feliz”, comentaba María cuando le preguntaba sobre ello. Me la imagino con todos los sentimientos a flor de piel por ver cómo acaba un camino que empezaba hace más de dos años, cuando decidió que era el momento de elaborar un trabajo completo, circular y, sobre todo, experimental.

Esto último es lo más destacado de esta primera referencia de larga duración. Frescura e introspección en una obra que se fraguó en el dormitorio de la artista, como ella misma menciona. “Cuando estoy trabajando sola en mi casa me acaban saliendo cosas más experimentales porque le doy muchas vueltas y mucha importancia a los detalles. Acabo metiéndole muchas cosas que no son tan típicas (…) Yo creo que se nota que está hecho con ilusión y placer por hacer música”. Un placer en el que es imposible detallar todas las influencias a las que se recurren, aunque es lo que se ha intentado durante la entrevista.

ANIME, BOMBOS Y OTRAS MOVIDAS

La primera visible es la inspiración japonesa. Los lazos de la cultura oriental con el mundo de la música que lleva a cabo son multitudinarios y estrechos, y María tiene un especial gusto por ello. “Desde que he sido pequeña siempre me ha gustado el mundo del anime y sobre todo he escuchado mucha música rollo rock japonés, que siempre ha sido, no sé, marica experimental (risas)”. Un último término el que menciona para explicar que en la variedad está la virtud. “Gente como Miyavi que hacía cosas y las mezclaba con flamenco, electrónica o pop, y tenía una estética loca que siempre me ha llamado mucho la atención esa mezcla de género sin miedo”, sentencia.

Fotografía: Sergio Antón

Como evidencia de todo lo que se menciona en el párrafo anterior, el primer track del disco. Un corte instrumental que avanza lo que te encontrarás. Un corte vocal de Toga Himiko, de la serie animada ‘My Hero Academy’. Musicalmente, electrónica propia de ‘Tokio Drift’ y una línea de batería pesada como le gusta a todo el mundo. “Hemos mamado la banda sonora de todas las películas de tunning que nos hemos encontrado por el camino”. Estos elementos se mantienen en todo un disco que tiene mucho más que aportar que lo escrito en este breve inicio.

De hecho, ella ponía hincapié en que el Hip Hop y el pop de principios de los 2000 pesa mucho. Timbaland y Scott Storch, con sus videoclips y líneas de baterías, marcaron una época en María Sioke y necesariamente tenían que estar presentes de una forma u otra. “Hay mucha influencia de Timbaland, esas baterías rollo Scott Storch de los 2000 solo que, llevadas a un tipo de baterías más modernas, sin sonar tan analógica (…) Es como una revisión de ese tipo de música que a mí me encanta, dosmilera”, dice.

MOTTO, SU CAMINO NINJA (EL QUE ENTIENDE, ENTIENDE)

Lo anterior choca de pleno con su estilo vocal, pero los principios se tienen que llevar hasta la última consecuencia. Siempre centrando su voz en la melodía más que en el ritmo, quizás lo más lógico es “hacer una melodía que apoyara a la voz pero la batería es la base de un tema”, como ella misma dice, pero lo dicho, los valores son lo que nos definen. “Lo siento, sin un bombo gordo no tienes nada (…) Cada vez más. De hecho se nos está yendo de las manos”, se contradice riéndose de una forma delatadora.

De todos modos, con un álbum debut llamado ‘Motto’ no podría ser de otra forma. Un coro angelical empastaría a la perfección, pero como ella define esta palabra inglesa como “el camino que te hace hacer lo que haces y ser quién eres”, nos confirma que “quería todo sonido de motor súper agresivo”. Hacer otra cosa sería traicionarse. Además, le viene la perfección, casi un juego de palabras a medida en el que “motor y el Motto viene a ser lo mismo”.

El trabajo tiene mucho de este ‘hacer lo que te dé la gana y ser quién eres’. Tanto es así, que los puristas de los géneros musicales se volverían locos para clasificar unas pistas en las que se suman muchos elementos de cosas muy distintas. “Al final, el género muchas veces viene marcado por la línea de batería y a mi pues si me gusta una línea de batería pues se la ponemos y a lo mejor lo que surge encima no se corresponde”, comenta. Al final este ha sido su método de trabajo, y el hilo conceptual del mismo. Voy cogiendo cosas que me gustan y por eso sí que creo que tienen que ver unas cosas con otras”.

APRENDER LA NORMA PARA ROMPERLA

María no rompe la norma desde el desconocimiento. En su caso no vale eso de ‘perdón, no lo sabía’, ya que la artista almeriense pasó algún año que otro en el conservatorio. La academia de la música le tuvo que aportar mucho, como mínimo ese gusto y oído por lo bien hecho. “Yo tocaba la guitarra, pero lo pasaba fatal porque, no sé si se nota, pero soy súper tímida. (…) Cuando teníamos que tocar delante de 80 personas yo me quería morir y nada más que por eso dejé de ir”. Aunque como se suele decir, no hay mal que por bien no venga. “Pero ya con quince años empecé a hacer música por mi cuenta y luego amigos míos empezaron a hacer producciones y ya hice música con ellos”, cuenta.

De todos modos, lo que le faltó por aprender lo aprendió ella sola. Y es que al final, también puede ser incluso una ventaja, como ella misma dice: “De primeras vas loco, experimentas más y eso es mejor que a veces saber mucho”. En esto, un muy buen amigo suyo, que siempre la acompaña, es el ejemplo perfecto.

Hablamos de Pedro LaDroga. Sevillano de nacimiento, es imposible que no hayas escuchado algo ‘urbano’ en lo que ha participado. Totalmente autodidacta, María ha encontrado en él a su alma gemela musical. Una persona que con solo sentarte al lado mientras trabaja te llevas una masterclass. Según nuestra protagonista, “todo el mundo que ha estado en el estudio con Pedro se ha llevado una clase de regalo, te lo digo totalmente en serio”.

LA SOLEDAD COMO PUNTO DE PARTIDA ARTÍSTICO

Todo esto compone su aprendizaje musical, pero su personalidad también tiene mucho que ver en el resultado final. Una forma de ser que se extiende a su trabajo. Introspectiva, siempre ha sido una persona que ha disfrutado de sus momentos en soledad. “Es cómo has construido tu personalidad, y no creo que sea algo malo per se”, afirma explicando muchas cosas. “También eso hace que haga un tipo de música más experimental”, concluye. No nos equivoquemos, esto no significa que sea triste. “Es otra forma de hacer tu arte, por eso salen otras cosas”.

Fotografía: Sergio Antón

Esta forma de trabajar, íntima y por el gusto de satisfacerte solamente a ti misma, es algo que siempre la ha acompañado. Sus primeros temas, sin autoría declarada, los subía a un SoundCloud que allá por el 2016 representaba una plataforma pura y sucia, en la que podías atreverte a hacer cualquier cosa artísticamente sin complicarte por algo tan artificial como ser una marca. “Como al sentirte también desligada de que se te vea, eras libre y era guay”, comenta con una sonrisa.

UN FUTURO INCIERTO

La música de María tiene mucho que ver con todo lo que hemos hablado. Artista totalmente referencial, es de esas personas que todo lo que hacen siguen un mismo hilo conductor. Desde sus gustos personales hasta su forma de trabajar, todo aporta en la obra final. Por todo esto, si se toca algo, su música cambiaría inevitablemente.

Con esta consecuencia artística basada en el principio de acción-reacción, ella, siempre experimental y alternativa, busca forzar nuevos métodos de trabajo para tener nuevas inspiraciones. “Lo que estoy haciendo ahora mismo es meterme a la fuerza en el estudio para estar con gente y tener ideas nuevas”, comenta sobre esto. Nuevos ambientes para nuevos sonidos, aunque la fusión de géneros es algo que tiene en el ADN: “Siempre estoy haciendo fusiones y cosas locas”.

En lo próximo que está trabajando es en una canción coral, algo que le supone un reto porque “crear la línea de voz de un coro es imposible”. Algo poco comercial, aunque si a algo está acostumbrada es a proponer nuevas cosas. De hecho, esta es otra de las barreras que quiere romper con los nuevos aires. En el campo de lo mainstream tampoco suele estar cómoda, y su nuevo objetivo es empezar a explorarlo.

Sea como sea y depare lo que se le depare, lo que le toca ahora es disfrutar de su primer trabajo completo. Con la resaca dulce de ‘Motto’, es el momento de rehidratarse y tomarse un paracetamol. Momento, por lo tanto, de promos y bolos, aunque tenga que ser en pases pequeños por culpa de la pandemia. El público se merece conocerla.

Sobre el Autor / Álvaro Moreno Madariaga

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