Mora: Microdosis de un artista que sigue impartiendo clases

 

Es fuente de luz propia, como el fuego no tiene sombra, y ha puesto en llamas el panorama este año con ‘Microdosis’, un segundo disco de estudio que se ha convertido, desde el día de su publicación, en uno de los mejores álbumes que nos ha dejado este 2022.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de FLEEK MAG (@fleek_mag_)

Mora presenta ‘Microdosis’, un disco muy distinto a su anterior trabajo, fruto de la necesidad que tenía el propio artista de ir tomando diferentes caminos que le ofrecieran nuevas experiencias tanto a él como a sus seguidores. Un disco en el que no falta el fronteo, eso sí, en su justa medida; en el que el artista ha decidido abrirse en canal ofreciendo su parte más sentimental. Lo ha hecho con ese ‘flow adelantao’ del que siempre hace gala, con esos códigos que está habituado a darnos y que uno no puede conseguir ni pagando. Ni cotiza que lo de Mora es puro talento, sin más.

Lo que encierra este disco es, según el propio Mora, microdosis de él mismo, “de lo que estuve haciendo meses antes de sacar este disco. Es mi primer disco experimental para salir con lo que es mi propuesta porque ‘Primer Día de Clases’ fue para probar. Este es un disco mas elaborado, es como una microdosis de lo que yo hago, de lo que me gusta hacer cuando estoy metido en el estudio“.

Pese a que muchos le conocieron por sus colaboraciones con artistas de la talla de Bad Bunny o Myke Towers, Mora ha ido buscando siempre su propio camino, siendo el destino el que ha querido que su carrera, pese a estar prácticamente comenzando, le fuera poniendo a los mejores por delante. “Yo trato de no forzar nada, son gente que he conocido y nos hemos hecho panas y mantenemos una relación. Yo los ayudo y ellos me ayudan a mi con otras cosas. Trato de que todo sea lo mas orgánico posible“.

Para algunos de ellos ha compuesto temas, muchos de los cuales le habría gustado quedarse él, sin embargo la generosidad y el orgullo con los que se enfrenta Mora al trabajo le hacen afirmar que “a última hora yo me disfruté hacer la canción, y si la canción está rompiendo, la esté cantando quien sea, yo me vacilo”.

Asegura que cada mañana, al despertar, necesita un tiempo para comenzar a disfrutar de la vida. “Siempre que me levanto, antes de comer y fumarme alguito y tomarme mi cafecito soy otra persona, no me puedes hablar. Una vez como y me fumo algo ya llega la vida porque la desperté”. No es difícil después de escuchar esto intuir que las pequeñas microdosis sin las que no podría vivir Mora en la vida son “mi hierbita y hacer música. Andar con gente que me quiere y que están ahí por mí, no por la fama ni por lo que pueda traer eso. Estoy tranquilo con eso”.

Se define como un tipo raro, hasta tres veces recalca el calificativo. Una persona inquieta, “bien enérgico durante el día, quiero hacer veinte cosas a la vez”.

Pese a lidiar a diario con ella asegura que la fama le genera mucha ansiedad, “soy una persona que no me gusta que sepan lo que estoy haciendo, dónde estoy. Para mí mi privacidad es bien importante y la fama no contribuye a eso. Soy una persona bien cerrada con mis cosas, y el hecho de ser artista me hace tener que dejar saber a la gente un poco más de mí. Creo que eso es lo que más me ha costado asimilar”.
Va viviendo día a día, sin planificar, esperando que pase lo que tenga que pasar. Para Mora solo existe el hoy, el presente. Un presente que, actualmente, no deja de sonreírle.

“‘Bad Trip’ fue la canción que más me costó. Me gustaba la pista pero no sentía cómo entrarle. Tuvimos que darle cariño dos semanas”

Aprovechando el relax que le dio su gira por España, arropado en más de 22 fechas por un público que asegura es más intenso y vive todo más que el de Puerto Rico, aprovechamos para hablar con Mora de su nuevo disco, del momento en el que se encuentra dentro de su carrera y de cómo ve el presente y el futuro de un panorama que se ha puesto con ‘Microdosis’ a sus pies.

UN BAD TRIP LLENO DE MEMORIAS, LÁGRIMAS Y PECADOS

‘Microdosis’ de Mora, es un perfecto viaje a través de los géneros musicales y los propios sentimientos a los que, queramos o no, nos tenemos que enfrentar en nuestro día a día. No había mejor carta de presentación para este trabajo que ‘Bad Trip’, uno de los temas más potentes del disco y el que, por cierto, mas quebraderos de cabeza trajo al artista a la hora de realizar el álbum. “‘Bad Trip’ fue la canción que más me costó. Me gustaba la pista pero no sentía cómo entrarle. Tuvimos que darle cariño dos semanas, realmente yo creo que es la canción que más he tardado por los cambios de pistas, asegurarme que me gustara, fue la que más cambios tuvo”. Quizá de ahí que sea una de las canciones que, a primera escucha, mayor impronta deja del disco.

Otra de las más llamativas, por ser quizá la más disruptiva, es ‘Playa Privada’. Y a tenor de cómo ha ido recibiendo el público el disco a lo largo de este tiempo estaría en condición de afirmar que es sin duda una de las más infravaloradas del álbum. Un tema que estaba creado para ser en solitario y que, con la aparición de Elena Rose, acabó sufriendo un giro de guion. “Cuando hice esa canción yo quería hacer algo así para la playa. La tenía hecha pero sentía que le faltaba algo, y esos días que estuve hablando con Elena, que es amiga mía, le dije: ‘Elena ¿puedes hacerme un favor? Ese estribillo que esta ahí, ¿puedes grabarlo tú a ver cómo se escucha?’ Ella lo grabó y la primera que me mando ahí se quedó”.

Difícil será que el público acabe echando al olvido ‘Memorias’, junto a Jhay Cortez, un tema que se ha convertido ya en uno de los más sonados de este año. Unas memorias que a Mora le gusta conservar en ocasiones y otras echar al olvido, como nos suele ocurrir a todos a lo largo de la vida. “Si te ganaste un puesto ahí en la memoria está bien pero si no, bloqueá. En la vida hay que ganárselo”.

Al disco no solo le hace redondo el buen hacer de Mora, que es sin duda la clave de este proyecto. Le ayudan también unas colaboraciones perfectamente seleccionadas entre las que se encuentran, además de las anteriormente citadas, las de Zion, Sech o Feid. Con éste último firma ‘La Inocente’, un tema que actualmente sigue estando en el top de vídeos musicales de YouTube dejando patente que Mora y Feid son dos de los mayores activos que tiene la música urbana en este momento. Eso sí, lo de la inocencia se queda tan solo en el título, ya que como asegura Mora, y confirman sus compañeros a través de la expresión de sus caras, de inocente el artista peca más bien poco. “Yo me porto bien y mal, depende de como me levante, depende de si me llevan a portarme mal…”.

HERMANANDO GÉNEROS

No hay patrón establecido para definir este disco. Es una de las cosas que más claras tenía Mora cuando comenzó a enfrentarse a ‘Microdosis’, un disco que le ha hecho experimentar de manera libre mezclando sin complejos el trap con el dancehall o el reggaetón. Una partida en la que ha ganado bastante terreno también la electrónica, una de las últimas reinas cuando de fusionar con música urbana se trata.

“La electrónica siempre ha estado, lo que pasa es que la gente la vino a coger ahora, pero la electrónica lleva mucho tiempo ya. En Puerto Rico la vinieron a mezclar ahora dentro de lo urbano. Yo pienso que es un ciclo, la música es un ciclo, ritmos que funcionaban hace quince o veinte años ahora están de nuevo, quizá mañana vienen el dancehall o el afrobeat. Son ritmos que ya han existido y simplemente se adaptan. Obviamente ahora hay mejores cosas para producir y se va a escuchar mejor, es lo mismo pero updated”, explica el puertorriqueño.

Una de las premisas que se puso Mora a la hora de realizar ‘Microdosis’, premisa que lleva siempre por bandera cada vez que da un paso en su carrera, es ofrecer al público algo que éste encuentre novedoso. Quizá por ese motivo muchos se refieren a Mora como ‘el distinto’, y parte de razón tienen. El artista tiene un sello de identidad que le hace diferenciarse del resto de compañeros: “Es lo que estamos tratando de hacer. Mi objetivo siempre ha sido no sonar a nada de lo que esta sonando por ahí, porque sino no tendría sentido. Se ha tratado de que sea asi, hacer cosas distintas, ritmos y tonos diferentes, que no se hayan hecho antes. Y por lo que vemos ha funcionado”.

REIVINDICANDO EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA PALABRA ‘PALO’

Hace poco Mora expresaba a través de sus redes sociales su malestar con el hecho de que la palabra ‘palo’ haya ido perdido valor en la industria en los últimos tiempos. Un mensaje bastante acertado que no dejó a nadie indiferente: “Mucha gente se molestó con eso. Yo lo puse porque siento que hay mucha gente que quiere hacer música, que quiere cantar -y no lo digo a mal- por el hecho de ser famoso y no porque vive la música y lo que está haciendo. La mayoría de esa gente cada vez que promociona un tema o algo usa la palabra ‘palo’, es como que todo lo que graban, todo lo que hacen, lo van anunciando de antemano ya como si fuera un palo. Realmente tú no puedes decir que tu canción es un ‘palo’ hasta que no la saques y la gente diga que es un ‘palo’. La palabra ‘palo’ ya se tornó como mainstream, y yo tiré eso ahí a ver que pasaba”.

De palos, de los de verdad, está lleno ‘Microdosis’. Es uno de esos pocos discos en los que todos los temas podrían acabar siendo singles porque tienen potencial y capacidad para ello. Está claro que Mora sabe conjugar a la perfección los ases que tiene bajo la manga para apostar siempre a caballo ganador.

A la hora de componer, Mora asegura no ser un tipo de costumbres. Lejos de esa idea que tenemos muchos de artista metido en el estudio intentando buscar dentro de éste la inspiración, Mora aboga por grabar cada vez en un lugar diferente, allá donde le pille el momento creativo, alejándose así de rutinas, sin un lugar específico al que le guste ir. Realmente no voy mucho al estudio, no me gusta mucho ir. Yo grabo siempre donde quiera que este. Cuando estaba en Miami sí iba pero ya hace años que no me meto mucho al estudio”, comenta.

“Mi objetivo siempre ha sido no sonar a nada de lo que esta sonando por ahí. Porque sino no tendría sentido

“Tranquilo con mi gente y con unas vistas bonitas que puedan inspirarme”. Eso es todo lo que le pide Mora a un lugar para convertirse en su particular estudio transitorio. Lugares que guardan tras de sí momentos para el recuerdo. Asegura Mora que durante las grabaciones “siempre pasa de todo”, entre otras cosas porque el artista anda siempre con su corillo, al que le gusta “joder, vacilar”. Personas que le acompañan en esta entrevista y que, sin dejar de estar pendientes en todo el momento del artista, se han convertido ya en una pieza más del proyecto de Mora. “Hay mucha gente que quiere hacer música, que quiere cantar, por el hecho de ser famoso y no porque vive la música y lo que está haciendo”.

El auge de Mora en los últimos años ha hecho que el artista tenga tres fechas cerradas en octubre en el Coca Cola Music Hall de Puerto Rico, una hazaña que espera superar con uno de los mayores sueños que tienen todos los artistas puertorriqueños, llenar el Choli, algo que espera hacer con un tercer disco que ya anticipa. Puede ser que haya nuevo disco por ahí, ya me estoy obligando a hacerlo pero no quiero confirmarlo porque si luego pasa algo quedo mal”. Cero dudas de que todo irá viento en popa. Si algo nos ha enseñado Mora durante todo este tiempo es que lo suyo es estar siempre en alto, que él no le baja never. ‘Perdóname Señor pero es que quiero más’, que diría el artista.

Tiempo al tiempo, confiamos en verle actuar en el Choli.

Texto: Julia Álvarez

Fotografías: GOLDA