Pipo Beatz: Rompiendo las fronteras del perreo

 

Llámale si quieres pegar el palo, ¿cachai?

Llegando de un continente a otro tras cruzar el Atlántico y en plena mudanza de un punto de Madrid a otro. A un artista tan multicultural como Pipo Beatz, no se le puede encontrar de otra manera más que esparcido entre Chile y España en forma de perreos duros. Bueno, la verdad el primer acercamiento que tuve con Pipo fue acá en Chile, en un Uber con BlopaOnTheBeat camino al estudio de Ithan New York.

El productor nacido en Talca y radicado en España, lleva años dándole forma al reggaetón ibérico con sus sabores y texturas latinas de la mano de La Mafia Del Amor y Pxxr Gvng, además de sus duras últimas colaboraciones con Yung Beef.

Ahora, tras años en el juego, se ha logrado posicionar como uno de los productores a los que hay que acudir si quieres pegar el palo. Es por esto, que quisimos indagar de dónde nace esta hambre creativa.

Voy a empezar con la pregunta más básica que se le puede hacer a un productor, ¿Cómo empezaste a sentir el feeling con la música?

Yo me lo pregunto y no sé. Cuando tenía como 14 años, pegó acá el reggaetón y lo escuchaba caleta, y un día por Internet caché el FL y me metí en eso. Descargué el programa, hasta que mi viejo, que es músico igual, tenía un teclado en el living, yo ví que tenía para conectar, compré el cable por eBay y me lo llevé para la pieza. 

 

¿Estabas en España cuando empezaste con el reggaetón?

Sí.

 

¿Cómo lo descubriste?

En la época de Daddy Yankee, mi hermana viajó a Chile y llegó con los temas pegados, y ahí los escuché. Había “feeling”. 

 

Yo pensaba que eras oriundo de Chile, ¿dónde naciste?

Nací en Chile, en Talca, y a los 6 años, me fui a vivir a España, o sea, mis viejos decidieron vivir allá. Me crié allá, hice el colegio y todo. En esa época yo ya escuchaba los inicios de Pxxr Gvng, cuando partió el trap en España.

Cuando tenía 19, me vine de vuelta a Chile por las mías, y ahí comencé a trabajar con los cabros de LMDA.

 

Y acá en Chile, ¿había escena?

No, no, yo vendía los beats para España. Un día, de la nada, me habló Fer (Yung Beef), que había escuchado un beat mío que le había vendido a alguien de su ciudad y me pidió que le mandara unas pistas. Le envié 6, lo que vendría a ser “Multiorgásmica”, “Xapiadora”, “Tropical”, “Ya Noi” y algunos de los primeros de La Mafia.

Ahí, Pablo aún no tenía ningún tema famoso. Yo lo conocí una vez que Fer compartió el tema “Pablo” en Facebook, ese donde sale arriba de un auto. El beat era muy duro y ahí dije “ese es como el trap de aquí, pero a lo chileno”, y empecé a escuchar más temas suyos. Después fue a España, sacó el primer mixtape con La Vendición y se dio a conocer bien.

Igual acá está como en pañales la escena…

Allá nunca ha habido una industria tan industria como acá. En España están en Hollywood, los sellos tienen más peso. Igual, de repente, tener el sello allá no es tan producido como acá, pero puede romper hasta tres veces más de lo que rompe uno acá. 

En Chile ves que están en los top todos los cabros, que está bien, pero en España están en otra vola’, en los tops están Jhay Cortez, Anuel, Rosalía, etc.

 

¿Cómo se vive el reggaetón en España?

Antes no se vivía tanto, ahora es algo normal. Cotidiano.

 

Acá ha sido parte fundamental de la cultura, pero siento que en España, ha estado a un nivel más de nicho… más marginal.

Sí, pero en Chile es más marginal que allá ahora. Como te decía, ahora el reggaetón es comercial en España, acá ya no. 

La gente normal sigue viendo a los artistas como flaites, como malos, no un ejemplo a seguir. En cambio allá, los que están sonando con el reggaetón, quizás no son un ejemplo, pero tampoco está mal visto. Es la cultura de cada país.

 

Con todas estas diferencias, ¿Cómo y por qué se te ocurrió hacer juntes entre artistas de ambas escenas?

Quise hacer hueás exóticas. Juntes que no se podrían ver nunca.Sentía que era necesario, me di cuenta después de “Lágrimas”, donde colaboraron varios chilenos.

Esto fue improvisado, pero bien analizado. Lo de Harry Nach surgió porque me dijo que quería hacer un tema con La Zowi. Tenía una pista para una película, pero al final no fue, y se lo mandé al Harry, al otro día lo tenía grabado y se lo mandé a La Zowi y lo grabó.

El tema ese, “Nos Vamos” también lo hice en Chile. La pista estaba galáctica -no he hecho otra así desde entonces- y fui a la casa de Fernando y lo grabé. El tema quedó ahí como un mes, y un día le escribí al Pablo y le dije que me diera el número del Marciano, le conté la idea, me dijo “al toque”. Cuando desperté al día siguiente, ya tenía la maqueta en mi WhatsApp. 

 

¿Él cachaba a Marcianeke?

Como dos temas, y porque le dije yo, pero son todas cosas así de improvisadas. Para el del Tunechi, yo estaba en el estudio con el (Papi) Trujillo y le propuse que hiciéramos un dembow y yo estaba pegado con “Mala Mía” y lo llamé y le pregunté si le pegaba a este ritmo, y me dijo que le metía a todo. Por eso en el tema dice algo como “Pipo llama por cam”, yo a puras llamadas he hecho conexiones.

Vas alcanzando notoriedad en ambos lados, ¿estuvo entre los factores pensar “ya, si hago esto, me voy a pegar”?

¡Y me pegué, conchetumadre, con “Ando”! Nunca me había puesto en Tendencias en Chile. No pensé que iba a pegar como pegó. Lo dejamos en stand by, se suponía que el video íbamos a grabarlo cuando yo estaba allá.

Mira, un día yo estaba en la casa de un amigo haciendo una pista y le mandé un audio al Jordan y le dije soy el Pipo y tal. Me dijo que le mandara al tiro la pista, la exporté y se la mandé al WhatsApp y me dijo, “esta me la voy a comer como galletita”, y partió. La mezcló y masterizó Big Cvyu, a la pista principal le puso un reverb y todo el mundo me dice que parece banda sonora del Señor De Los Anillos, está de guerra.

 

¿Te sientes un referente o un pilar del género en alguna de las dos escenas?

Sé que armamos un movimiento con La Mafia, un tipo de reggaetón propio. Mucha gente me ha dicho que lo vienen escuchando de siempre, como los cabros de Chile como Kid Poison, Aqua, el mismo Pablo, pero no es algo que yo vaya por ahí diciendo, “son hijos míos”.

Yo estoy enfocado en lo que estoy haciendo ahora. A lo mejor, ese fue un movimiento que creamos, pero yo no podría decir “vamos a crear La Mafia Del Amor otra vez”, porque sería muy distinto, sería casi corte Jhay Cortez. Esos beats son de hace mil años.

 

¿Te podría salir un beat así de natural?

Yo creo que no, o sea, sí pero no. Yo no me siento y digo “hoy voy a hacer un reggaetón indie, hoy haré otro tipo de reggaetón”, no. Todo se basa en la primera melodía, el primer sonido.

 

Hablando de sonido, ¿cómo fue hacer el primer mambo en España?

Yo no sabía que se iba a pegar así. Yo había llegado de España hace como 3 meses, y Fernando me dijo “tienes que hacer un mambo con todos los chilenos”. 

Un día, como a las 3 de la mañana en el estudio, pensé en hacer uno. El primero y el único que he sacado.

Lo que sí, lo estuve mezclando como dos meses después de tener las voces. En España no suenan los mambos, sólo Omega y sólo el que tiene con Daddy Yankee. Allá pegó porque nadie lo escuchaba y fue una hueá novedosa. Se la saben en todos los parties.

¿Como productor, has sentido infravalorado tu trabajo?

Todo depende del valor que te des, o sea, no te puedes dar cierto valor si no has pegado un tema. Si llega un momento en el que todos los temas que sacai’ suenan, es por algo y tienes que exigir el nombre mínimo.

 

¿Qué opinas de cómo son tratados los productores en Chile?

Acá no se les toma tanto el peso como allá. El productor arma todo, es quien hace que se pegue el tema. Eso sí, todos hemos partido de la nada, porque tú no puedes exigir nada si no has hecho nada. Hay locos que quieren que les paguen todo al tiro y por eso no surgen.

Tienes que buscarte la vida como los que parten vendiendo pistas o estar atento al publishing por los derechos de autor. Yo, por ejemplo, estoy sacando temas como artista principal y master mío. Los streamings son para mí, o sea, se dividen pero el dueño soy yo. También se pueden hacer contratos de porcentajes en streaming y eso.

 

Y cuando vas a grabar con artistas chilenos, ¿cómo es?

Cada vez que voy al estudio con los cabros, me dicen que las pistas son de corte europeo, y yo les pregunto qué tiene de diferente, y me dicen que no saben, solo que es “corte europeo”. Cuando me dicen eso, yo creo que algo ha tenido que influir en mí inconscientemente.

 

Blopa, como productor chileno, ¿cuál sientes que es el “corte europeo”?

Uno escucha Yung Beef, Soto Asa, todos esos locos, y tienen un estilo bien marcado. Se repite que la fórmula la hizo el Pipo, hermano, entonces esperan ese sonido y uno lo relaciona a España.

Pipo: Claro, quizás como partí con LMDA, ese es el sonido al que se refieren.

 

¿Ahora estás full en hacer juntes?

El año pasado saqué unos temas de eso, pero no estoy tan enfocado en eso. Ahora estoy enfocado en sacar quizás uno que otro single o hacer una mixtape, no sé. 

No es que sí o sí tienen que haber featurings así. En verdad, voy improvisando, porque vienen varios temas que no voy a sacar yo, pero igual van a salir, ahora el Marciano va a sacar un tema mío, por ejemplo.

Improvisado, pero bien pensado.

Ahora, que ya he grabado a casi todos los cabros, quiero empezar a buscar afuera de Chile y España. Aún ni he visto nada, pero tengo ganas de explorar. Tengo ganas de meterme más en el dembow.

Ahora, con los ojos puestos en los nuevos sonidos urbanos que están siendo exportados desde el Caribe, Pipo Beatz pretende extender su influencia, con la que ha ayudado a moldear los sonidos chilenos e hispanos de la mano de grandes e icónicas colaboraciones. Todo improvisado, pero bien planeado.

Texto: Franco Pineda

Fotografías: Marcelo L.