Quedan pocos que sepan sufrir

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Cansado de lo nuevo, algunos días tengo la necesidad de rebuscar en mi reproductor de música. Casi siempre me paso más tiempo buscando el track o disco y maldiciendo la exagerada memoria que poseen para almacenar música que escuchándola. De vez en cuando, encuentro un trabajo que hace que esto no se tenga que repetir durante una larga temporada.. Disfruté de ‘Kinda Sadness’, pero es que hace unos días, volví a hacerle los mismos ‘Reproches’ a Cheb Rubën.

Cada vez tengo más claro que el tiempo de esta clase de rapeos, de esta manera de fluir tan clásica, tiene los días contados. Pese a esto, existen algunos trabajos y artistas que siempre tendrán un lugar privilegiado en su ejecución. En el análisis de su última referencia comentaba que Cheb no daba otra cosa que un salto de fe hacia la profesionalización de su carrera musical, que dejaba de lado el hobby para convertirlo en un trabajo, pero volviendo a poner el oído en ‘Reproches’, he conseguido apreciar todos los matices que envolvían ese pasatiempo que suponía para él grabar esos temas.

Los amantes del vinilo defenderán su uso por encima de cualquier soporte hasta el final. Siempre dirán eso de ‘no suena igual’ o ‘sin el rasgar de la aguja no es lo mismo’. Esa melancolía y nostalgia es algo que va impregnando cada nota musical y talandrando nuestra memoria con flashes de recuerdos. El ‘ruido’, la pasividad y el desánimo es algo que va pegado a cada track que compone la referencia de la que hablamos. ‘Reproches’ no es otra cosa que el vinilo de la vida de Cheb Rubën.

Le valen 20 minutos. Solo 20 minutos para conseguir dejar algo para siempre. Y digo más, mientras unos necesitan un proyecto de larga duración para dejar clara la intención de su creación, otros, en poco más de minuto y medio, como ocurre con el corte que abre este trabajo, nos presentan una radiografía, tan real como punzante, de su situación personal. Con un relato autobiográfico en tercera persona que utiliza como escenario la inseguridad, la soledad y el autocastigo, vemos un invitado que pocas veces disfrutamos en sus temas, el halago. No todo es tan negro como lo pintan, también hay lugar para el blanco, por muy teñido de gris que esté:

“Y ahora va por libre, con ese cuore gigante, que no le cabe de tan grande”

Lo llaman desde el fondo del abismo. Gritan su nombre desde las profundidades. Cheb tiene la cualidad de transmitir sentimientos o emociones sin hacer uso de ellos de forma explícita. Debemos extraer la información juntando piezas, recuerdos que nos cede en cada una de sus rimas. ¿Si creo que ha sucumbido a esos llamamientos y ha descendido a la oscuridad más absoluta?, pues mi respuesta es tanto sí como no. Ha pasado tanto tiempo entre un territorio y otro, que ya camina más confiado por la cuerda floja que por un terreno llano y sin altibajos.

En este segundo track, la instrumental habla por si sola. Recuerda poderosamente al sonido que hace un encantador de serpientes al hacer uso de su pungi para hipnotizarlas a tan solo unos centímetros. Incluso es apreciable y recurrente el sonido de una serpiente de cascabel. En el momento en el que escribe estas líneas, Cheb está en una etapa en la que está en constante peligro. Al hacer uso del pungi, se juega la vida con el encantamiento, y Cheb lo hace cada día, burlando la muerte cada noche. ¿Que quién es su enemigo? Él mismo.

“Si a mi me llaman río, es porque iré a morir al mar, no por defender como Ferdinand”

cheb-interior

Cheb profesa un profundo resentimiento hacia las mujeres. Las detesta y maldice, pero sería imprudente decir que el amor no significa nada para el madrileño. Es más, es vital para entender al mártir. ‘Cuídate’ es el himno de la perfecta conjunción entre odio y amor. Le han hecho daño, le pide que se cuide, pero también que no le olvide. Cuando no se olvida a alguien es imposible pasar página, ya que una herida no cerrada, sangra. Él quiere que la suya lo haga de por vida y que ese líquido rojo forme su nombre al derramarse por el suelo.

Otro de los detalles que he descubierto al proceder a la nueva escucha de ‘Reproches’, lo he extraído de la siguiente frase: “Y así va, replanteándome esta mierda. No haré más kilómetros para alegrar sus fiestas”. Sin duda, vista con la perspectiva del tiempo, nos muestra mucha más información que en el momento de su lanzamiento original. ‘Kinda Sadness’ era un proyecto planeado que tardó bastante tiempo en cuajar en su cabeza, pero no fue algo que surgió de la noche a la mañana. El motivo por el cual su última referencia es tan buena lo encontramos aquí. ¿Qué es mejor para alguien que se alimenta de su mundo interior que estar más de tres años atormentándose con la idea de dejarlo todo?. Tan autodestructivo como fructífero.

Más de tres años domesticando los demonios que alimentaban su pecado, más de tres años en los que sentimos la pena de no poder escuchar su pena. Más de tres años que, esperamos, no se vuelvan a repetir.

Cheb, cuídate. Y si le ves, no le molestes.