#TOP5SCORSESE – Taxi Driver

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Por la noche, salen todos los animales. Putas, pordioseros, sodomitas, travestidos, maricones, drogadictos, toxicómanos.

Todo es asqueroso y venal. Algún día, una lluvia de verdad se llevará toda esta basura de las calles.

Cuatro años antes que “Toro Salvaje”, concretamente en 1976, se estrenó “Taxi Driver”, con varias nominaciones en los mejores festivales cinematográficos, pero finalmente sin ningún galardón, exceptuando la Palma de Oro en el festival de Cannes a la mejor película y tres premios Bafta, estamos ante una de las obras maestras de Martin Scorsese, una de esas películas que una vez acabada, quieres volver a ver de nuevo, bien sea para quitarte esa extraña sensación que provoca, o para volver a vivirla.

En “Taxi Driver” presenciamos la historia de Travis Bickle (Robert De Niro), un hombre solitario, irascible y misántropo, que para soportar lo mejor posible el insomnio crónico que padece, decide trabajar como taxista nocturno en la ciudad de Nueva York. Un día, cansado de aguantar lo mismo continuamente, decide pasar a la acción.

Estamos ante una película bastante compleja a la hora de ser filmada, ya que es complicado hacer entender el estado mental de una persona sin recurrir a los convencionalismos que hemos podido ver multitud de veces en películas  de calidad inferior pero que intentan llevar la historia por caminos semejantes. Este es, precisamente, uno de los puntos en los que “Taxi Driver” está a años luz de otros títulos. Comprendemos muy bien al personaje de Travis, no necesitamos acciones espectaculares, ni planos inverosímiles que nos hagan toparnos de lleno con el fondo de la cuestión. Scorsese nos adentra lentamente en su mundo, poco a poco vamos formando parte de Travis, nos alojamos en su cabeza, vemos lo que él ve y sentimos lo que él siente. No es que le acompañemos en el camino, es que de una forma extraña, consigue que lo andemos dentro de él. Al contrario que otras películas de su filmografía, “Taxi Driver” ha envejecido muy bien. Los temas que trata, aunque no en un cien por cien, son cuestiones que vemos en nuestro día a día. Todo el mundo ve que sigue habiendo algo podrido en la sociedad, que no todo es tan bonito como algunos quieren hacernos creer, que, aunque nos hagan creer que la paleta de colores es extensa y llena de colores vivos y llamativos, lo cierto es que está conformada, en su mayor parte, por tonos grises y negros, que tapan y oscurecen a los que resaltan por encima de ellos. Este es uno de los motivos por los que conseguimos empatizar con el personaje principal, porque todos tenemos algo de esa locura.

Travis se mueve por lo que él denomina conexiones, primero fue Betsy y luego es Iris. A ambas pretende “salvarlas”, por diferentes motivos, tiene una percepción de ellas como personas que necesitan de su ayuda. En ocasiones parece que quisiera adoptar el rol de héroe, quiere recibir el calor de la gente, que alguien le elogie y recibir la comprensión y el respeto que tanto busca.

Respecto al trato que da a cada una, es diferente en ciertos aspectos, ya que con Betsy, tras un intento por establecer una relación amorosa con ella, descubre que es como las demás personas a las que tanto odia, que lo que en un primer momento vio como diferente, en realidad no lo es,  su comportamiento y su forma de actuar ante los problemas le hace recordar todo lo que no soporta. Por el contrario, con Iris (una jovencísima Jodie Foster) es diferente, pese a que meta a toda la gente en el mismo saco, con ella parece que actúa diferente, en un mundo donde toda la gente le molesta, el el que su objetivo es acabar con toda esa gente, parece ser que ve algo en ella que la hace especial. Desde el primer momento en el que la ve, es evidente que se establece un tipo de conexión, y que quiere establecerse como liberador. Se podría entender como un acto redentor, el tiene claro lo que va a hacer consigo mismo, pero antes de irse, quiere realizar una buena acción, algo por lo que merezca la pena hacer lo que va a hacer.

Hasta en dos ocasiones podemos ver a Scorsese a lo largo de la película.

“Taxi Driver” cuenta con un puñado de poderosas imágenes que han pasado a la historia del cine, como el momento en el que practica una conversación con un supuesto enemigo frente al espejo y dice eso de:

“You talkin’ to me? You talkin’ to me? You talkin’ to me? Well, who the hell else are you talkin’ to? You talkin’ to me? Well, I’m the only one here. Who the fuck do you think you’re talkin’ to?”.

Otra de las imágenes más repetidas, y ya convertida en icónica, se da cuando, en el clímax de la película, Travis descansa en un sofá tras cometer unos actos extremadamente violentos, y en el momento en el que ve a la policía apuntarle con un arma, se lleva la mano derecha, completamente ensangrentada, a la sien y se dispara tres veces, haciendo el sonido del arma con la boca.

Como ya he dicho, creo que todos tenemos algo de Travis, todos criticamos la sociedad pero formamos parte de ella, nos quejamos de aquello que nosotros mismos hacemos, pero a diferencia de él, la mayoría de nosotros lo escondamos y no queramos enseñarlo de ningún modo. Seguramente saldrá por otro lado, pero tiene que salir, siempre sale. Da igual como lo escondamos, siempre sale.

Nota: 9/10