Una ruptura convertida en cuatro Grammy

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La 57 edición de los Grammy, los premios más importantes de la música, tuvieron un protagonista claro. El jovencísimo cantante británico Sam Smith se hizo con cuatro de los premios más codiciados de la noche – Record of the Year, Song of the Year, Best New Artist y Best Pop Vocal Album – superando a las grandes favoritas, entre las que se encontraban Beyoncé o Taylor Swift.

Siguiendo el orden de artistas con más gramófonos tenemos a Beyoncé, que acabó la noche con tres de ellos, provenientes de haber resultado ganadora en las categorías de Best R&B Performance, Best R&B Song, ambas por ‘Drunk in Love’, junto a su marido Hova, y Best Surround Album, por ‘Beyoncé’. Empatado con la artista de Houston se encuentra el más ‘feliz’, Pharrel Williams, que se impuso a sus contrincantes en las categorías de Best Pop Solo Performance, Best Urban Contemporary Album y Best Music Video; y Beck, claro protagonista en Best Rock Album, Best Engineered Album y Album of the Year.

Beyonce

Siguiéndoles muy de cerca con dos galardones cada uno tenemos a Eminem, que se llevó dos gramófonos a casa en las categorías de Best Rap Album, por “The Marshall Mathers LP 2” y Best Rap/Sung Collaboration, por ‘Monster’, en la que colabora Rihanna; y a Kendrick Lamar, que se llevó unos premios algo discutidos, gracias a su single de adelanto de su siguiente proyecto, “i”, consiguió alzarse victorioso en las categorías de Best Rap Song y Best Rap Performance.

Algunos de los Grammy más destacados se repartieron de la siguiente manera: en la categoría Best Remixed Recording se impuso Tiësto con “All Of Me (Tiësto´s Birthday Treatment Remix), Alphex Twin por Syro en Best Dance/Electronic Album, Paramore se erigió vencedora en Best Rock Song gracias a ‘Ain´t It Fun’, Jack White hizo lo propio con ‘Lazaretto’ en Best Rock Performance. Entre los galardones que premiaban el mejor R&B destacaron Tony Braxton & Babyface con ‘Love Marriage & Divorce’ como mejor álbum, Robert Glasper Experiment con ‘Jesus Children’ en Best Traditional R&B Vocal Performance y St. Vincent por Best Alternative Album. Por último, en el breve espacio que ocupa el reggae, Ziggy Marley se impuso como vencedor al situar ‘Fly Rasta’ como mejor álbum.

Pese a no llevarse ningún galardón, Kanye West estuvo muy presente en toda la ceremonia de entrega de premios, tanto antes, en la que pudimos ver en sus pies la esperada adidas Yeezy 750 Boost, una vez empezada la gala, con el reencuentro amistoso con la cantante Taylor Swift después del incidente de 2009; como en el desarrollo de la misma, en la que le vimos sacando a relucir su faceta más divertida con un amago de repetir el mismo acto de hace seis años cuando se confirmó el Grammy a mejor álbum del año para Beck por “Morning Phase”.