Cruz Cafuné quiere ser ‘el puto’, el mejor en todo

Al empezar a escribir este artículo me he dado cuenta de una cosa: hasta ahora estaba convencida de que el día que entrevisté a Cruz Cafuné fue también el primer día que lo vi en directo, y no es para nada así. De hecho, aquel día en Torrejón fue la segunda, pero la imagen y la carrera de Cruzzi han crecido de forma tan apoteósica en estos últimos años que se me hace extraño pensar en el concierto que dio en O Marisquiño en 2018, donde sí lo vi por primera vez. 

Empecé a escuchar a Cruzzi con ‘Maracucho Bueno Muere Chiquito’ ese mismo año, porque una de mis amigas de toda la vida había compartido habitación con una canaria aquel curso en Madrid y la chica –básicamente– se lo metió en vena. Consecuentemente, ella hizo lo mismo con mi grupo a lo largo del verano de 2018. Así pues, empecé a seguirle la pista, y fue justo en el comienzo de su carrera como solista cuando dio el concierto en O Marisquiño. Y de hecho, ahora que he recuperado el recuerdo –que había omitido totalmente hasta el momento–, puedo decir que fue un directo en el que se dejó la piel y que, ya por aquel entonces, cuando la trayectoria de Cruzzi no había hecho más que despegar, la pista ya contaba con bastantes fieles. Cuatro años después, ha conseguido hacer sold out en más de la mitad de su gira internacional, y tiene un magnetismo único a la hora de mover a la audiencia en directo, así que sobra decir nada más. 

“La gira, la verdad que ha sido la polla. La gente va muy loca. Se suma que nunca había cantado las canciones en directo de la mixtape ni el EP hasta ahora, y que hay pibitos que llevaban años sin salir. Ha sido una tormenta perfecta, y en todas las fechas a las que hemos ido la gente estaba de vuelta loca, con una energía super guapa. La verdad es que estoy muy sorprendido”, comenta al respecto. Cruz Cafuné liberó ‘Moonlight922’ en 2020, y la gira no pudo darse cuando estaba planeada. Sin embargo, ya han pasado dos años desde entonces, y el artista ha evolucionado en diversas facetas, además de lanzar ‘Visión Túnel’, cáncer ↑capricornio virgo’, y varias colaboraciones y singles aislados. “Sí que es cierto que me ha pasado en los conciertos de cantar letras de hace tiempo y pensar ‘dios, estoy en otro punto, en otra página’, porque pensaba muy distinto hace tres años. Pero bueno, sigue golpeando como el primer día, no hay ni un solo tema en el que no conecte con la gente”, reflexiona. A mí realmente lo que me gusta de actuar es conectar. El público va a los conciertos porque quiere verte y hablarte, contarte cosas como ‘bro, te escucho antes de salir a jugar en el vestuario y salgo motivado’ o ‘tuve una ruptura y tu música me ayudó’. Es mucho más que sacar fotos. Eso me encanta, pero todo lo demás de los conciertos es una mierda: dormir poco, comerte un dorayaki porque son las tres de la mañana y no hay nada abierto, estar poco en casa, no hacer música con asiduidad… pero bueno me intento quedar con lo bueno”, comenta el cantante. 

En ‘En Bajo Perfil’, Cruzzi rapea “No te preocupes cariño, que si no tenemos consigo // Ya tenemos nombre pal colectivo, vamos a llamarlo ‘Broke Niños’ // Estamos jodidos, pero espera dos añitos, es todo lo que te pido”, como si profetizase lo que realmente ha acabado pasado. Y es que en dos años, han cambiado mucho las cosas. Mi intención es llegar más grande todavía”, afirma mientras se ríe, mi intención es ser el puto número uno. Si la salud me deja, voy a intentarlo. Pero hace dos años la verdad que no pensaba ni en tener esta gira siquiera. Estaba encerrado en casa en cuarentena borracho. Ahora todo ha ido a mejor, tengo fe en el álbum nuevo –que saldrá a finales de año– aunque hay mucha música que he descartado porque se ha quedado vieja. Quiero que cuando salga esto sea un antes y un después en mi catálogo, creo que va a permitirme hacer cosas grandes, cosas con las que sueño y por no tener determinado poder no he podido llegar a hacer aún. No hablo solo del músculo económico, sino cosas intangibles como la legitimación o la influencia” argumenta. 

“Quiero que el álbum nuevo sea un poco lo mejor de los dos mundos, como Hannah Montana. Que sea una experiencia inmersiva, pero que sea entretenido, que esté guapo”

Al preguntarle por el nuevo álbum, al principio calla. “No puedo contarte nada. Solo que he descartado música que iba a entrar porque ya no es novedosa. Me gustaría que lo que voy a hacer te inspire si haces música, y si no haces música que te aporte cosas para tu vida. Las canciones que yo sentía que no aportaban se han ido fuera”, explica Cruz Cafuné. “Quiero que el álbum nuevo sea un poco lo mejor de los dos mundos, como Hannah Montana. Que sea una experiencia inmersiva, pero que sea entretenido, que esté guapo. El lanzamiento de otro álbum blockbuster me aburre, pero otro disco de ‘artistita’ bohemio también me aburre. Yo lo siento, pero el último álbum de Kendrick Lamar me parece un coñazo, no me lo vuelvo a poner más nunca” afirma. “Me gustaría llegar a un punto medio. Quiero hacer un disco que te aporte movidas, que te cuente algo, pero que puedas tenerlo de fondo conduciendo… y eso es complicado. Y ya no quiero decir más todavía”, añade. 

Los nuevos lanzamientos de Cruzzi, y principalmente su siguiente trabajo de largo recorrido, se basan en un proceso de trabajo que ha evolucionado respecto al inicio de su carrera hace años, tal y como explica: yo antes hacía música cuando sentía que tenía que hacerla, por ganas e inspiración. Ahora intento hacerla por hábito, sentarme todos los días, aunque sea un poquito. Y es frustrante, porque no siempre que llegas al estudio ocurre magia y muchas veces te desanimas porque no hiciste nada. Antes hacía música cuando la necesitaba, me sentaba y salía. Ahora es más un pico pala… es más frustrante, pero los resultados son mejores. Carlos, además, dice que pocas veces está solo en ese proceso, y es que –tal y como plasma también en sus temas– su círculo es vital para él y también lo es en su desarrollo artístico. “Lo bueno de la música es viajar, comer y conocer gente. Hacerla con tus amigos y con la peña que comparte esa pasión contigo es mejor aún”, declara. Siempre que estoy en una sesión y hay alguien más va a sumar. Así que, en ese sentido, estar en Madrid lo veo como un añadido más que un impedimento. En Madrid grabo y Tenerife lo uso para estar tranquilo, estar con los míos y hacer música. De hecho, todos los discos que me gustan en el libreto pone ‘grabado en Hawaii, Los Ángeles y Londres’. Y yo, pues Tenerife y Madrid, que está a dos horas en avión, so…”, comenta entre risas. 

Mirando hacia atrás y al preguntarle si cambiaría algo de sus lanzamientos hasta ahora, contesta que realmente no. “De ‘Maracucho’ cambiaría cosas del tracklist y de la producción de algunos temas, pero del resto no. Cambiaría más el empaque que otra cosa. Siempre que hago trabajos largos, intento que, dentro de lo posible, la experiencia sea envolvente. Que si el álbum se llama ‘Sándwiches’, el merch tenga un paquete de queso y jamón york, que aparezca un sándwich en la Gran Vía y que la portada sea como los cromos, que la rasques y huela a sándwich mixto. En ese sentido, Maracucho es la mejor portada que tengo, el concepto está ahí nítido”, declara. 

Sin embargo, desde el lanzamiento de su primer álbum, Cruz Cafuné es uno de los artistas que más importancia ha dado a su identidad gráfica y visual, trabajando paralelamente con Estudio Bruma para todos sus lanzamientos: “ellos son los culpables de llevar mi idea a lo tangible, ellos ven la viabilidad, aterrizan mi proyecto aunque su estilo de vida sea totalmente distinto. Saben crear un diálogo conmigo”. El otro pilar que sustenta su carrera, además, es Mécèn: “es como una cosa que no existe, es un sello que no te roba, ni te estafa, ni te trata mal. Como sello no vas a fichar a un artista para desarrollarlo, eso no lo hace nadie. Mécèn es trato justo con los artistas –además los og ‘s dentro del rooster vienen del rap y están al día, no son pollaviejas que escuchan solo lo de ellos– y cada vez se está haciendo más grande. De verdad juro y creo que va a dejar un legado en el urbano español, reflexiona en torno a su sello.

Y es que Cruzzi apunta alto, y –por ende– es plenamente consciente de todo lo que conlleva crecer. De hecho, apunta que considera su peor faceta como músico el no ser tan constante como le gustaría: “en 2020 y 2021 tuve un rank de puta madre, salían colabos casi todos los fines de semana. Pero mi música para mí es importante y no quiero poner fuera cualquier cosa. Eso está guay, pero también me gustaría tomármela como un hustle. La gente que genera contenido de manera tan frenética es la que crece más rápido, y a mí no me sale eso, declara. Hoy en día las canciones duran una semana, y los artistas lo saben. Sin embargo, no deja de sorprenderme cómo un cantante con un alcance nacional como Cruz Cafuné decide destacar como punto negativo de su trayectoria el no ser capaz de lanzar tantos temas como le gustaría, y que eso sea un contrapunto para desarrollar su carrera. Quizás debería ser al revés, y que el hecho de que un artista se preocupase por la calidad y la seguridad de un lanzamiento no fuese un freno; y hoy en día parece que la situación se decanta por lo contrario. 

Si algo identifica a Cruzzi ya desde un principio es la personalidad marcada que tiene su música. Su sonido es reconocible por muchos elementos, empezando evidentemente por su timbre, sus ad libs y –un componente que a mí me gusta especialmente– los interludios o cortes hablados de sus canciones. “Es una cosa que siempre se ha hecho y que siempre me ha llamado la atención. Si estoy con el micro encendido y además hay ron de por medio siempre sale bien. No está premeditado, sino al contrario. Lo de ‘oye, Siri’, por ejemplo, salió de vacilón”, explica. Es curioso porque, en sus directos, el parón de Siri le sirve para preparar al público para el pogo final y terminar el concierto por todo lo alto. Ese y otros comentarios se han convertido, sin quererlo, en parte directa del sonido de Cruzzi: “no me lo he planteado hasta ahora, porque cuando empiezas a plantearte esas cosas te empiezas a auto imitar. Muchos artistas que me gustan, a medida que envejecían, me iban dejando de gustar porque precisamente repetían lo que funcionaba. Bueno, igual repetirlo te hace más libre porque entonces eres coherente contigo mismo…”, reflexiona por un momento, pero acaba concluyendo con lo siguiente: “la verdad es que a mí me suda la polla: si funciona no lo arregles”. 

Y queda demostrado que funciona. “De más pibito pensaba que con 30 iba a dejar de rapear. Ahora pienso que voy a rapear hasta los 45-50 sin dar pena, y en parte es porque la escena canaria está popping ahora” afirma Cruzzi. Y es que el crecimiento de la influencia de los artistas de las islas en los últimos años es innegable. Se está creando una escena que no para de coger empuje, un clima en el que se unen distintas voces y perfiles artísticos como en el remix de ‘Cayó la Noche’: “sin decirnos nada, tanto Borja (Bejo), como Abhir y yo nos montamos en el tema sin decirnos nada entre nosotros. Y después no sé exactamente qué ocurrió, pero es brutal. Está claro que Quevedo va a ser el sonido que va a usar todo el mundo en los próximos meses”, destaca el artista. 

La ola –merecida– en la que están montados los artistas canarios ahora mismo no hace más que allanar el terreno para un desarrollo más rápido que el que podrían haber tenido hace un tiempo, y desaprovecharlo sería una tontería. Y Cruz Cafuné es uno de los que está encabezándola. En ese sentido, el artista confiesa lo siguiente: “estoy en un punto álgido, pero quiero más. Me gustaría estar más arriba. Quiero ser el puto, el mejor en todo. Quiero que mi música sea increíble y llenar arenas”, añade. Para ello, es necesario mucho trabajo y sacrificios, y el cantante es plenamente consciente: “no sé si estoy dispuesto, habrá que vérselas, pero ahora mismo estoy en ello”. 

Haciendo retrospectiva, tal y como reflexionaba al comienzo de este artículo, el desarrollo de la trayectoria de Cruz Cafuné en estos cuatro años es impresionante. Y el artista está determinado a que así siga dándose. Veremos qué nos depara el nuevo álbum que tanto espera la audiencia y cómo evoluciona el funcionamiento interno de la industria en el tiempo que está por venir; pero probablemente Cruzzi siga surfeándose la ola hasta llegar a la orilla. 

Texto: Elena López Pérez

Fotografías: GOLDA