La unión hace la fuerza

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Música /

A veces solo hace falta hacerlo. Muchos tienen la cabeza llena de sueños que nunca se harán realidad porque no ponen lo suficiente en juego. Arriesgarse no siempre significa ganar, pero al menos nunca podrás decir que no lo intentaste. Además, las apuestas sobre seguro no tienen la misma emoción comparada con aquellas en las que te lo juegas todo.

Quizás el envite que hicieron por Marilyn’ fue demasiado arriesgado y, por unos u otros motivos, la suerte no estuvo de su lado y perdieron. Lejos de venirse abajo, continuaron realizando pequeñas apuestas aquí y allá, sentándose en las mismas mesas que jugadores como el soprano Juancho Marqués o el golden boy H.Roto. Poco a poco, parecía que el temido azar estaba de su lado y recuperaban de nuevo la fe en algo que les ilusionara y en lo que estar orgulloso de firmar al llegar a su fin. La suma no era tan fácil de alcanzar de nuevo, pero ellos no cesaban en su empeño.

Más de uno sabrá a quien me refiero, pero para aquellos que aún no lo hayan captado, decir que hablo de Adrián Groves y Eleazeta. Ambos forman parte de esa nueva ola de jóvenes que, sin prisa pero sin pausa, están viendo crecer el árbol plantado en una tierra yerma para muchos. Era necesario hacerlo, vital. Cuando una herida se abre, no dejamos de pensar en ella hasta que no vemos caer la sangre de la siguiente. Era necesario cerrar el círculo que abrió ‘Marilyn’ con ‘Russian Roulette’. Una apuesta fallida solo se supera doblando la cantidad en la próxima jugada, arriesgándote más. Y, ¿hay algo más temerario que apretar el gatillo sabiendo que puede ser la última vez que notes esos sudores fríos cayendo por tu frente?.

Que gire mi tambor, yo sigo esperando un disparo.

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Omni tempus habent

Pusimos el ojo sobre Eleazeta hace ya casi un año. El track adelanto de un trabajo que nunca vio la luz nos llevó a proponerle participar en nuestro proyecto de a capellas. El resultado lo podéis comprobar, magnífico. Pero más allá de esto, compartimos una más que agradable charla con él, Adrián Groves, Mario y Lucas Marqués. Vimos a un joven deseoso de hacer música pero con un trabajo que le absorbía no otorgándole la motivación necesaria para hacer frente a este hecho de una forma más llevadera. Pese a esto, sabíamos que era tan solo cuestión de tiempo que se valorara su talento.

De Adrián Groves, por esa época, apenas teníamos referencias. Fue por aquella amena conversación a través de la cual empezamos a seguir muy de cerca sus movimientos. En un breve período de tiempo, se ha conseguido colocar por méritos propios como uno de los mejores productores de la escena española de música urbana. Esto no hubiera sido posible si no encontráramos entre sus características la versatilidad y la apertura mental hacia otros estilos y músicas. Adrián Groves sabe lo importante que es la mezcla, el coger de aquí y allí, el empaparte del trabajo de los demás, de su talento. De hacer todo esto con el mayor de los fines: ser mejor en lo que haces. Por ello, no nos sorprende que en sus redes sociales alabara, al poco de su lanzamiento, la producción del tema ‘All The Girls (La La La)’ de Abraham Mateo. Este ejemplo puede parecer de poco calado, pero todos y cada uno de nosotros sabemos lo críticos que somos con toda la gente que hace algo de cara al público. Abraham Mateo ha sido – y es – uno de los artistas a los que más se ha juzgado y que, aún sabiendo esto más que de sobra, el joven productor elogie el trabajo que hay detrás de un tema suyo, pone sobre la mesa la personalidad que posee.

La unión hace la fuerza. Rodearte de la gente correcta en el momento correcto puede ser lo que necesites para empezar a andar por la senda apropiada y dejar de dar vueltas en círculos. El modelo lo tienen muy cerca, H.Roto recibió en su momento los consejos de Dano y, ahora, con todas esas lecciones a su espalda, ha encontrado otro lugar donde poder poner esto en práctica más todo lo que ha recolectado desde aquel entonces.

Los jóvenes son impulsivos, inmaduros e indisciplinados. Por suerte, no todos, y las excepciones siempre nos causan un imantismo peculiar. Si de verdad vales, todo llega tarde o temprano. Adrián y Javier son solo un ejemplo. O más bien, su unión lo es.