‘Tanteo’ y la purificación de Dellafuente

“Asúmelo, querer joder conmigo es un error”. Pronunciadas por una mujer cuya identidad aún se desconoce. Con estas palabras regresó Dellafuente en ‘Modo sigilo’, horas antes de publicar al completo ‘Tanteo’ y 169 días después de ‘Milagro’, su último álbum, y también lo último que se pudo escuchar de él.

 

Hasta ahora.

Pensar en Dellafuente es pensar en un artista que camina en otro plano de la existencia, tanto vital como industrialmente. Hasta sabe extraño escribir la palabra ‘industria’ al lado de la palabra ‘Dellafuente’, como que no liga bien. Siempre sereno, ajeno a la inmediatez que demandan estos tiempos, ajeno a las poses, a la sobreexposición y a no dar el cante en redes sociales sino solo donde se debe dar: en la pura música. Ella es su solar de expresión más preciado, el único que le importa y el único al que se debe. Ni tuits, ni historias, ni fotos. Todo lo que tiene que decir lo vuelca ahí. Tiene en parte su encanto que desaparezca del ecosistema digital tanto tiempo después de publicar un trabajo, porque cuando vuelve, no es que vuelva solo su música, sino que él también regresa, a diferencia de muchos artistas que pueden estar sin sacar música cuatro meses, pero no se les “echa de menos”, básicamente, porque sí que están constantemente presentes en redes sociales. Con un carisma inalterable envuelto en unos valores inquebrantables, Dellafuente regresa purificado, con un nuevo proyecto lírica y musicalmente más afilado que su predecesor, que incluye sentimentales guiños a su pasado y a la familia, y que sigue la estela conceptual de sus dos anteriores álbumes, ‘Descanso en Poder’ y ‘Milagro’.

MUERTE Y RESURRECIÓN (Y MEDITACIÓN)

 

No se puede entender ‘Tanteo’ como una obra aislada de sus dos proyectos anteriores, así que para situarnos en contexto volvamos primero a 2020, cuando publicó ‘Descanso en Poder’. En esas fechas, ya escribí un artículo en esta casa analizando dicho álbum y explicando, en resumen, que fue la era y el proyecto donde empezó a cuestionarse su propia identidad como artista. Él mismo explicaba que el proyecto como Dellafuente, en sus inicios, fue concebido para hacer un tipo de música con la que ahora ya había tocado techo y no se identificaba. Primero porque había madurado, crecido, le había ido medianamente bien, vive otra realidad y por lo tanto no podía hablar constantemente de miseria y de los mismos temas que trataba al principio, sería deshonesto, y segundo porque todo sonaba igual en la mal llamada música urbana, perdió la motivación y estaba hastiado, por lo que según él no tenía ningún sentido seguir llamándose Dellafuente y meditaba con la idea de buscarse otro nombre, así que estaba pensando en ‘matarlo’. De ahí el juego de palabras entre el orgullo y la tranquilidad por haber cumplido, con su ‘muerte’ e inmolación artística en ‘Descanso en Poder’ (D.E.P.). Recordemos que en el vídeo de ‘Libertad y salud’ Dellafuente simboliza su propia muerte quemándose a lo bonzo.

Se cierra la etapa de ese álbum y, como de costumbre, se sume en el ostracismo y desaparece hasta finales del año siguiente, 2021, con la publicación de ‘Milagro’. Previo al lanzamiento de dicho álbum, Dellafuente hizo a priori un movimiento un poco desconcertante con la publicación de ‘Silencio’ en colaboración con Petit Bambú, una aplicación destinada a la meditación. Importante, la sesión empieza justo cuando termina ‘Nubes’, el último tema de ‘D.E.P’, pudiéndose escuchar los últimos ecos de esta canción, señal de la continuación conceptual entre un álbum y otro. Y termina con “es de noche en tu mirar”, las mismas palabras con las que empieza ‘Milagro’, la primera canción. Durante los casi once minutos que dura, una voz femenina va guiando la sesión de meditación pronunciando frases y palabras centradas en la liberación y en la búsqueda del yo más profundo: “cierra un momento los ojos, si te apetece, a veces vemos mejor con los ojos cerrados. ¿Sientes como respiras? Tu respiración siempre está contigo, pase lo que pase […] Estás en el umbral de la puerta de tu verdadero yo. Salúdate, entra en ti mismo. Date cuenta de que estás aquí, simplemente aquí, respirando. ¿Oyes cómo te hablan los pensamientos? Déjales que hablen ¿Sabes que tú no eres tus pensamientos? Observa tu mente y no te castigues. Un verdadero amigo te acepta tal y cómo eres, y no te fuerza a ser algo que no eres. No te mires a través de la mirada de los demás, libérate de la tiranía de los tópicos y no prives al mundo de tu presencia auténtica”. Liberarse de la tiranía de los tópicos del género urbano, mostrar lo que verdaderamente le llena y quiere hacer, lo auténtico… ¿no suena todo esto acaso a todo lo que hemos hablado antes y a la lucha interna que mantenía Dellafuente consigo mismo en la búsqueda de su identidad en ‘D.E.P.’? Por todo esto, conceptualmente ‘Silencio’ es importantísimo en toda la transición entre ‘Descanso en Poder’ y ‘Milagro’, es una especie de puente que conecta al Dellafuente ‘muerto’ con el ‘Milagro’ de su resurrección. También se podría interpretar como el ‘Milagro’ de haber hallado por fin su nuevo camino, o el ‘Milagro’ de haberse liberado de las expectativas de las demás. De hecho, en la edición en vinilo del álbum viene incluida una cajetilla que contiene un código QR y, si se escanea, conduce directamente a ‘Silencio’, lo que refuerza más si cabe su valor en este universo conceptual.

Hay que decir que la edición en vinilo de ‘Milagro’ es absolutamente capital para entender un poco toda esta historia, también ‘Tanteo’. La mayoría de las respuestas están ahí. Todo está unido y conectado. Dicha edición contiene un libreto extenso, y además de las letras de las canciones, incluye multitud de pasajes y textos relativos a todos los conceptos nombrados anteriormente. Como curiosidad, la edición trae nueve láminas que, si se juntan en el orden adecuado forman un mosaico y un texto que dice: “las columnas sostienen el gran equilibrio. La confluencia de los puntos marca el nexo preciso de unión entre el cuerpo y el alma para adentrarse en una nueva fase de la existencia. Del arco llega una energía que recorre los cuerpos y que enciende con ardor el poder que enaltece la esencia interior pero no el ego”. Todo esto va en la línea de lo comentado anteriormente, al cultivo del yo en su vertiente más auténtica y personal pero alejado de la egolatría. En estas láminas, aparecen una serie de coordenadas que, si se buscan, conducen a varios pueblos de Granada – Cónchar, Restábal y Bogarre-, un pueblo de Sevilla -Paradas- y a Fajalauza, una fábrica granadina de cerámica, mosaicos y azulejos (¿guiño a ‘Azulejos de Corales’?). El significado de todo esto es incierto, pero lo que es seguro es que Dellafuente habrá querido dejar constancia de su tierra natal y los ambientes rurales y calmados por los que se mueve.

También, en la cuarta y quinta página del libreto hay un apartado que explica la resurrección de Dellafuente, su salida del sepulcro, la sensación de sentirse liberado, con una nueva forma de mirar la vida, y se nombra por primera vez el famoso arco al que el artista se dirige en la portada del álbum, que posteriormente aparecerá también en ‘Tanteo’ envuelto en llamas. Dejo aquí un fragmento:

 

“una exhalación súbita me desvela del letargo; no recuerdo mi nombre, menos aún mi estirpe. Abro los ojos para hallarme en el hueco que me sirvió de sepultura. Me desprende de los harapos que aprisionaban mi cuerpo y hago los esfuerzos por mantenerme erguido. Las articulaciones se resienten y los huesos se tambalean. Pero noto el bombear de la sangre que mi órgano irriga despacio; los músculos se tensan, las fuerzas retornan. Ya en pie, consigo apartar la gran piedra que sella mi sepulcro. La luz del crepúsculo se abre paso por la abertura iluminando cada resquicio y revelando un sinfín de centelleos que decoran las paredes como si fuesen piedras preciosas incrustadas. Pese a que es de noche, contemplo el espectáculo con una nitidez inaudita; y maravillado por el talento de mi nuevo mirar, salgo al exterior para comprobar que la hierba parece más verde, las estrellas más brillantes y el rocío más reluciente […] En la lejanía vislumbro un arco magnífico, de colosal envergadura y excepcional belleza. Continúo avanzando para verlo de cerca, orientado por la pequeña luz. La enorme construcción evidencia mi insignificante dimensión. No parece hecho por el hombre pues su magnificencia no encontraría parangón en ninguna de nuestras construcciones […] la pequeña luz se detiene entre la ingente obra y yo mismo y se eleva lentamente hasta tocar el punto más alto del arco. Es entonces cuando explota en siete brazos de luz – los siete temas que componen ‘Milagro’- que recorren la oquedad de arriba abajo, transformándola en un pórtico que se abre para mostrarme el origen y el fin del universo. Veo la nada convertirse en el todo y el todo convertirse en la nada infinidad de veces, a través de ambivalentes imágenes, sublimes y horribles al unísono. Entre lágrimas pienso, ¿acaso soy merecedor de este regalo? O, por el contrario, ¿no es más que una burla a mi razón y debería sentir congoja por esta visión atroz? A estas preguntas se me presenta mi propio reflejo como respuesta; y mientras me miro, me toco el rostro y recorro con mis dedos temblorosos todos los pliegues de mi piel, todas las arrugas. Al fin me reconozco, al fin entiendo el milagro de la vida”.

 

Y ahora sí, vamos a sumergirnos en ‘Tanteo’.

‘TANTEO’ Y EL FUEGO EXPIADOR

 

Primero, la portada del EP muestra el mismo arco del que hablábamos antes en la portada de ‘Milagro’, pero ahora rodeado completamente de llamas, ¿qué significa esto? Bien, volvamos al libreto que comentaba antes. En ese libreto, en la última página aparece un texto cuyo título es ‘Fuego expiador’, está ilustrado con varias llamas y dice así: “las hogueras parecen conversar entre sí mientras se agitan y ruborizan con los vientos de poniente en una combustión infinita, solo el bramar de las olas compite con el rugir de las brasas en un acantilado que no tiene nombre. Imagino que yo también soy uno de esos reyes decrépitos y que un latigazo súbito y abrasador me sacude la espina entera y se queda adherido a la piel, que la corona se derrite hundiéndome el cráneo y las joyas y ropajes se funden conmigo en una amalgama informe. Que la carne se despega de cuerpo y la sangre me hierve en horribles coágulos que se evaporan sin descanso. Y que de los efluvios surge una telilla flotante que es mi alma, desprendida de mi ser. Fantaseo con el instante previo al licuado de mis ojos, en el que veo ese tejido que levita en el cielo. Su danza hipnótica, como de derviche luciferino, se graba en mi retina con una limpidez cegadora. Si fuese una mortaja, a falta del cadáver, la tela contendría el vacío en sí mismo, que las llamas prensarían y amasarían en un ardiente abrazo. Imagino que la psiquis se vuelve lechosa y se derrama sobre los restos de mis huesos calcinados, pringándolos con su viscoso blancor. El mejunje, que es ignífugo pues no existe ardor alguno que pudiera consumirlo, se desliza por la tierra, chorreando por el barranco hasta las frías aguas donde se desparrama. Sumergida, mi alma volvería a su estado primigenio, transformándose en una perla excelsa y pura, que avecinaría solo tiempos mejores. Toda aflicción queda extinta por el fuego sanador, del que brota mi alma que trae consigo el milagro de la resurrección”.

Ya estaba todo planeado desde ‘Milagro’ y así, el arco quemándose no es más que el simbolismo de la purificación, el milagro de liberar presiones, de reiniciarse como artista y de aceptarse y reconciliarse con él mismo y con su identidad como Dellafuente. Para reforzar todo esto, recordemos que puso un tuit la noche previa a las Fiestas de San Juan donde preguntaba qué plan tenía la gente para esa noche. El arco aparece quemándose en una playa, en las Fiestas de San Juan es tradición hacer hogueras en la playa y su significado es, vaya por dios, quemar lo viejo y lo malo para dar paso a nuevas oportunidades y deseos, el fuego actúa, así como un elemento de purificación. “Estoy tranquilo / es lo que parece / aquí no hay kilos / tampoco jueces” canta en ‘Modo sigilo’. Siguiendo esta línea de liberación, el EP comienza con esta frase, “no te asustes / que yo andaba haciéndome unos ajustes / quitando de encima par de embustes”. Toda esta tranquilidad y paz interior contrasta con el inicio de ‘Milagro’: “es de noche en tu mirar / no puedo ver la verdad”, en un tono más solemne, menos contundente y más dubitativo y afligido que este EP, donde ya ha encontrado la ansiada purificación de la que hablaba antes.

SANTA CATALINA

 

Si nos fijamos minuciosamente en las letras de este proyecto, comprobaremos, por un lado, reminiscencias a etapas pasadas de Dellafuente. “Lo sabe to’ el mundo entero que lo hicimos por dinero”, expresa en el tema que da nombre al EP y lo inaugura. El arte y la música es importante, claro que sí, pero más importante es poder alcanzar una vida digna y, a veces, hay que pasar una vez por el aro de lo que le gusta al gran público con tal de agarrar un pellizco de dinero y vivir en calma, para no tener que pasar en el futuro más veces por el aro y, así, una vez con la estabilidad vital amarrada sí experimentar y hacer lo que a uno le venga en gana. Creo que esta ha sido un poco la senda que ha transitado y el objetivo que perseguía lanzando junto a C. Tangana los dos bombazos comerciales que fueron ‘Guerrera’ y ‘París’. Siguiendo con esta canción, hay una parte donde dice, “ahora no quieren ser narcos / quieren ser cantantes”, que es una bonita alusión a lo que expresaba en ‘Dile’ allá por 2015: “nunca en mi vida había pensado en ser cantante / queríamos ser tos’ narcotraficantes”.

Por otro lado, en la preciosa y sentida colaboración con Israel Fernández en ‘De plata y madera’, se refleja cristalinamente una de las características y valores primarios de Dellafuente: la desconexión con el famoseo, la industria y sus derivados. “Soy mala gente / no quiero fotos / no quiero aplausos / no quiero toto […] no quiero playlist / tampoco marcas / estáis obsesionaos’ con la tarta / no quiero visitas en plataformas / quiero visitas si me entornan”, expresa. Por este camino circula también en ‘Modo sigilo’ cuando canta “heroína de artistas: streams y views / la fama le parece a un escape room”, antes de mandarle un saludo con guasa a un buen amigo: “Viendo al Pucho hacerse leyenda / te quiero hermano / sabes lo que te admiro / tienes mi respeto y aquí tu casa / como sigas así un día de estos me alcanzas”.

‘Nada sin ustedes’ es un tributo a su círculo más íntimo y, sobre todo, a su hija Catalina. “Las puestas de sol son increíbles cuando reflejan en tu retina / los problemas se hacen invisibles cuando sonríe mi Catalina […] yo estoy aquí pa’ lo que tú quieras / pal’ enemigo solo fija el punto”, canta. Tanto en el vídeo que Dellafuente subió del álbum completo a Youtube como en el canvas que acompaña a este tema en Spotify, aparece precisamente su hija apuntando con una especie artilugio de plástico rosa. Pero hay más. ¿Se acuerdan de ¿‘Sillita en Maserati’, aquel mítico tema que publicó en 2013 junto a El Mini? Ahí cantaba “no quiero que mis niños fumen paki / quiero montar sillita en Maserati / llevarlos a Eurodisney y que me digan ‘gracias papi’”. Nueve años después, en las imágenes promocionales del EP, Dellafuente aparece en un Maserati junto con su hija Catalina montada en una sillita en la parte de atrás y rodeada de bolsas y juguetes de Eurodisney. La imagen, entendiendo la historia que hay detrás, es poderosísima. En otro guiño a su hija, la mayoría de las canciones y álbumes que ha sacado de manera de independiente están aunados y renombrados bajo un nuevo sello llamado Santa Catalina.

Llegamos a la canción que clausura el álbum, que parece dedicada íntegramente a su mujer. En ‘Milagro’ fue ‘Nana del Miedo’ y en ‘Tanteo’ es ‘Nolahay’, producida de forma bellísima por su escudero habitual Antonio Narváez, cuyo trabajo aquí y en todo el proyecto es crucial. “Ella tiene confianza pa’ curar el dolor / a la vida que tengo y vaciar el cargador / hacen magia sus manos / quiero vivir donde me llevan”, canta. Ya ha hablado Dellafuente en varias ocasiones de la importancia de su mujer, como en estas declaraciones a El País, donde dice: “Mi mujer es la columna vertebral de mi vida, es mi estabilidad, siempre lo he dicho y siempre lo he pensado”.

Este artículo llega a su fin y quiero terminarlo con la continuación de la misma frase con la que lo empecé. No sé cuál será el próximo movimiento de Dellafuente, ni si formará parte del universo conceptual de la trilogía ‘D.E.P’- ‘Milagro’- ‘Tanteo’, o si continuará con el proyecto de Taifa Yallah, -ese álbum da para otro artículo, por cierto- lo que sí parece es que este EP es el cierre de algo que se empezó a gestar con ‘Descanso en Poder’, y a su vez el comienzo de una nueva etapa. De la crisis identitaria a la reconciliación artística con el fuego purificador de ‘Tanteo’.

Mejor dejar el pasado donde está, asumiendo sus actos, aunque a veces piquen. Esa la primera piedra para lograr la paz y empezar a construir un presente y un futuro mejor.