‘Woman’: madurez y consagración de la nueva Deva

278
Música /
Escrito por Alejandro Alemañ

La inquietud por superar límites, arriesgar en la música e ir más allá se ha concretado en que —algunos— jóvenes artistas hayan desterrado la búsqueda del estilo hermético para experimentar dentro de su propia identidad. Deva, el talento emergente que conocimos como D’Valentina hace tres años pasa de ser una joven promesa a una promesa cumplida. La artista santanderina, de ascendencia anglocaribeña, se presenta como uno de los fenómenos más carismáticos de la escena con su álbum debut, ‘WOMAN’. A lo largo de este trabajo nos deja claro que ella no es un solo estilo y que el suyo no es un proyecto cualquiera: su pretensión es que se convierta en un clásico.

Una artista que a su corta edad ha demostrado la fe que tiene en sí misma. Su popularidad tras la publicación de su versión remix de ‘goosebumps’, de Travis Scott, pasó a incluirla dentro de esa generación de artistas emergentes, autodidactas, que han sabido aprovechar el indudable recurso que supone Internet y no dudaron en utilizarlo para hacer despegar su carrera. Su ecosistema sonoro apuntaba hacia la versatilidad, tanto en el estilo (dancehall, trap, R&B eletrónico) como a la hora de mezclar inglés y español: hablamos de temas como ‘Nothing’s Forever’, ‘Checks’, ‘Bounce’ o ‘Vibes’, que la llevarían a escenarios como el Sónar 2019. La artista marca la diferencia entre el recién estrenado álbum y estos primeros lanzamientos, sobre todo a nivel cualitativo: “No creo que [el álbum] sea lo más accesible porque en realidad todos sabemos cuál es el wave ahora. En verdad son un montón de cosas, no hay una sola cosa de moda y eso nunca lo va a haber; somos mucha gente. Para mí el álbum iba directo al oído del melómano o del ingeniero. Yo quería un curro super profesional, como de cara al resto de la gente con la que quiero trabajar, pero obviamente no es un drill o un tema de trap”.

Fotografía: Javier Salas

Ya en su etapa con Sony, y con tras colaboraciones como ‘No Me Ames’, junto a Lowlight y Kaydy Cain, la santanderina trabajó en el lanzamiento de su EP, que terminaría dividiéndose en diferentes entregas. Este proceso le permitió colaborar con artistas como Recycled J, Juancho Marqués y Oddliquor, además de suponer una etapa de desarrollo que culminó con el adiós a D’Valentina para dar paso a su etapa como Deva. Y es que el cambio de nombre no queda ahí, también marca un punto de inflexión en la carrera de la artista: la presión y las dudas por imponerse un estilo en su EP le animaron a hacer finalmente aquello que le diera la gana. Por fin, ‘WOMAN’ es la prueba definitiva de lo que quiere y no quiere hacer, y cómo lo quiere hacer.

“Hay que luchar para hacer un álbum. No es tan fácil, cuesta pasta y mucho trabajo y no siempre te beneficias de ello pronto. Pero para mí ha sido como coger el control y darme cuenta de todo lo que yo puedo estar encima, que todo puede ser mío y todo puede tener un trocito de mí. Creo que habrá mil trabajos en los que yo considere que es el momento de transición, porque al final cambiamos todos los días, y yo no sé si dentro de un año estaré en otro momento rayadísima y escribiré un álbum y diré: ‘ay, este es el proyecto de mi vida’. Sin quitarle importancia, pero es cierto”.

 

LA CUARENTENA COMO PROCESO CREATIVO

Este atípico 2020 ha supuesto un factor determinante para toda una sucesión de proyectos musicales que se han visto fuertemente afectados por la cuarentena. El resultado ha sido una música que no habría sido lo mismo sin esa etapa de confinamiento, demostrando una vez más la relación de la música y los artistas con su tiempo, con su contexto. Así lo expresó la propia Deva cuando anunció el lanzamiento de este álbum en su Instagram: “No planeé la cuarentena ni quería nombrarla, pero a día de hoy creo que es lo mejor que me ha pasado para entregaros esto”. Por lo tanto, la cuarentena ha sido la ‘excusa perfecta’ para llevar a cabo el proceso creativo final de ‘WOMAN’.

“No planeé la cuarentena ni quería nombrarla, pero a día de hoy creo que es lo mejor que me ha pasado para entregaros esto”

“Justo cuando empezaba con toda la parte visual, que en realidad ha sido todo lo que es multitudinario, ha sido un caos, porque al final música puedes seguir haciendo en tu casa. Yo el disco ya lo tenía terminado en cuanto a todo el curro de estudio y sí que me ha retrasado un montón: todo el tiempo de la cuarentena, más luego esperar a que nos diesen los permisos, a que sacasen unas reglas para los rodajes… Me ha afectado un montón, la verdad. Pero bueno, también me ha dado tiempo de reposarlo y poder trabajarlo un poco más”. Además, por lo que la artista nos cuenta, después de este álbum podemos seguir esperando bastante de ella: “Sí que es verdad que lo hubiese sacado antes, sobre todo mirando al futuro, porque tengo un montón de proyectos para este año y, como todos, hemos tenido que alargarlo y se va a posponer”.

Esta generación de artistas emergentes ha sido duramente golpeada por la pandemia, tanto para lanzar nuevos proyectos como por la frecuente negativa para poder actuar en conciertos. Todo ello ha obligado a cada uno a buscarse su propio salvavidas parar poder superar una situación tan difícil con la presión que supone una carrera tan sacrificada como es la música. Para Deva, fue fundamental volver a casa y volver a conectar con lo esencial: “Yo estaba aquí, en mi piso de Madrid, que son 60 metros cuadrados, con mi hermana. Conseguí irme a casa de mi madre, a Santander. Me dio tiempo de escuchar cosas que no escuchaba hace mucho tiempo, pero el espacio libre allí donde vive mi madre me inspiró todo: empecé a valorar lo que es tener un espacio para moverse, un espacio grande para crear, que te influye al final en tu inspiración cuando creas… las cosas más primarias, un poco como todo el mundo”.

Fotografía: Eduardo Montes

Si algo identifica el respeto que siente esta precoz artista por la música es la preocupación por la calidad de su trabajo. No solo en su faceta como letrista, ya que demuestra un gran interés por todas las etapas del proceso musical, desde la composición hasta la ingeniería de la canción. Como dijo en El Bloque TV, es imposible que algo sea bueno y le guste si “tu voz no suena bien, tu tune no suena bien, tu música no suena bien y tu master no suena bien”. La calidad que garantiza que un proyecto se siga escuchado con el paso de los años es lo que realmente despierta el interés de la santanderina. Su intención es dejar huella en lo artístico y crear música atemporal que podamos seguir disfrutando dentro de mucho tiempo. Lo que ella ha querido que sea “un eterno clásico”.

“Al final donde uno pasa más tiempo rayándose la cabeza, digamos, es durante la composición, la mezcla del master… O sea, todo lo técnico, y simplemente por una cuestión de tiempo le doy más importancia a eso. Obviamente no todo el mundo tiene medios o tiene la manera —o porque está empezando— de que un trabajo suene así, con la mezcla del master que tiene ese álbum. Pero la parte de las visitas… claro que lo piensas porque te lleva a sitios, pero no es lo más importante, sobre todo cuando estás pensando en dejar un trabajo que sea para siempre. Es como que ni siquiera se tiene que valorar ahora. Para mí tanto el álbum como mi carrera son una cuestión de tiempo”.

 

DE D’VALENTINA A DEVA Y DE DEVA A WOMAN

Más que a la búsqueda de estilo, durante su carrera asistimos a una liberación de estilos. Su ámbito musical se ha ampliado gradualmente, ya que ha apostado por dejarse llevar desde que la conocimos en 2017 como D’Valentina y su popularizado trapsoul. Este proceso de evolución ha cristalizado, especialmente, en el dominio de un estilo R&B —entre otros—más libre y más sofisticado en lo que respecta a la composición: de escribir temas en apenas diez minutos, la artista ha pasado a dedicar más tiempo en componer, a disfrutar de la composición. Para ella es imprescindible cuestionarse y renovarse en todos los aspectos de lo musical, pero si a algo necesita ser fiel es precisamente a contar su propia experiencia. La joven cantante nos demuestra que todo es real, todo lo que nos cuenta Deva en su primer LP es algo que alguna vez ha sentido.

“Me puse como objetivo a mí misma decir lo que opinaba, ser más honesta con lo que sentía, y al final eso te acerca a la gente que te sigue y es super importante”

“Siempre tiene que haber sentimiento real, lo que pasa es que muchas veces en el proceso de creación se pierde. Los sentimientos los vas teniendo día a día, cada vez que vas al estudio y te sale una cosa, o no te sale, y muchas veces cuando llega el lanzamiento los artistas nos quedamos sin ganas de decir lo que sentimos, porque todo ha sido como un bucle, todo el rato explicando lo mismo: me ha pasado esto, me siento así ahora… Y a veces me falta, pero me puse como objetivo a mí misma decir lo que opinaba, ser más honesta con lo que sentía, y al final eso te acerca a la gente que te sigue y es super importante. Ahora he aprendido que estas cosas tengo que escribirlas según las siento cuando estoy creando. No puedes esperar, porque luego la parte menos ‘emocionante’ (en el sentido sentimental) de todas es sacar la música definitivamente”.

Finalmente, una de las particularidades que más despunta en esta obra de transición, en la artista de ‘WOMAN’, es la armonía entre el sonido y el mensaje, cuyo logro también debe reconocerse al productor Pablo Gareta, que ha participado en todos los temas del álbum, ya sea produciendo o coproduciendo. Como detallaremos en el análisis de los tracks, por un lado, existe un conjunto de temas más desenfrenados, que invitan a la celebración, con un ritmo más bailable (funky, disco, pop); por otro lado, de la parte más vulnerable del disco se encargan el soul y el R&B, género, este último, que grandes artistas como Teyana Taylor o Kehlani, fuentes de inspiración para la santanderina, han definido recientemente para Billboard como “sanador y bueno para el alma”, además de que “permite la máxima expresión y profundizar sin sonar repetitivo”. Esta definición va en perfecta sintonía con el trabajo que Deva ha publicado. Así nos confiesa la joven intérprete su predilección por el género: “Al final el R&B es más la forma que tiene uno de cantar y su técnica, y el R&B puede estar sobre cualquier beat y creo que eso es algo super bueno. Por eso me veo fluyendo entre un montón de cosas en el futuro, obviamente, pero el punto medio es el R&B definitivamente”.

La artista cántabra ha querido ir más allá y, como ha señalado, ‘fluir’ entre estilos, para regalarnos un primer álbum que también va a incluir un carácter más disco, funky, soul e incluso tracks con un sonido pop liberador. Así revela su experiencia real y deja atrás su ‘yo’ adolescente, con lo que este ha vivido, para convertirse en mujer. No obstante, entre las influencias de la cantante no podemos olvidar a artistas internacionales como Rihanna, Lily Allen, James Brown, Summer Walker, Tory Lanez, Beyoncé o BrysonTiller. En concreto, Deva señala algunos proyectos inspiradores para este primer trabajo de larga duración:

James Brown y muchas de las cosas que hace con su voz. Creo que me han inspirado un montón. No soy muy de rap, pero hay un disco en concreto de Nas que está en el estudio que nos ha inspirado un montón, para el mismo tema incluso, en ‘F.U.C.K.’, Bruno Mars… En verdad va todo por la misma onda. Amy Winehouse, obviamente, para el tema de ‘Otra mujer’, por ejemplo. Para ‘Valle’ me he inspirado en una mezcla de las producciones de los latinos y un poco el sonido classic. Parece una tontería, pero yo soy más visual quizás para un trabajo en el que todo tiene que tener una cohesión entre sí. De películas como ‘Pulp Fiction’ nos hemos inspirado también. De un montón, en realidad, de lo que escucho todos los días. Al final cuando cantas no te das cuenta de que estás escupiendo todas las referencias de toda tu vida”.

 

‘WOMAN’: LA CELEBRACIÓN DE LA INDIVIDUALIDAD Y LA MADUREZ

La cantante deja atrás su pasado sin miedo y se presenta en ‘WOMAN’ con la misma madurez personal que musical. Nos entrega un álbum que se ha cocinado lentamente y cuyo resultado refleja el ímpetu de Deva por dedicar el tiempo y el esfuerzo necesarios a concebir su proyecto. Los frutos de este periodo de trabajo: un álbum concienzudamente elaborado que es tan versátil como pegadizo, tanto ahora como cuando pasen los años. Esta brillante ejecución de estilos demuestra sobradamente de lo que es capaz: “Creo que un álbum obviamente es una cosa muy seria ya. Tienes que enseñar cuáles son sus cualidades. Yo quería, sobre todo, ya no enseñar, pero quería enseñarme a mí misma que podía hacer un álbum entero en el que estuviese cantando y que no fuese simplemente trap o el típico álbum. Yo quería un álbum para siempre y quería marcar la diferencia. Yo quería que cuando la gente escuche mi tema los únicos diez segundos que se escucha le gente hoy en día cuando mira a ver si las canciones de un álbum le gustan, que le pillasen de una; que fuese evidente que es diferente al resto de los temas de esa playlist”.

“Quería enseñarme a mí misma que podía hacer un álbum entero en el que estuviese cantando y que no fuese simplemente trap o el típico álbum. Yo quería un álbum para siempre y quería marcar la diferencia”

En definitiva, un gran abanico de estilos que, aún así, no rompen con la cohesión del proyecto. Sigue apostando por un spanglish melódico que, si bien no es la pionera en ello, supone una de sus mayores señas de identidad por la destreza con la que lo pone en práctica. Tanto en sus inicios como en partes de su EP demuestra que su capacidad para cantar no implica que siempre haya optado por lo melódico. Es en este proyecto donde su talento queda patente y donde su gran voz constituye uno de sus mayores distintivos dentro del panorama. Esto brilla especialmente en las versiones live de alguno de los temas del disco. Este formato audiovisual en directo por los que ha optado para ‘Desnuda’, ‘Mi Soul’, ‘Culpable’ y ‘Valle’, en lugar de realizar el videoclip convencional, se agradecen especialmente en tiempos como los que corren, en los que se está complicando cada vez más poder disfrutar de actuaciones en directo.

“Yo creo que al final hay mucha gente cantando en spanglish, pero sobre todo en cuanto a la técnica vocal, quizá no tenga la mejor, pero supongo que mi voz es la que me diferencia del resto. No todo el mundo puede cantar en España y eso es algo que va en mi favor. Creo que es mi diferencia, pero tampoco tengo que relajarme ni nada así, pero sí que sé que es una ventaja y hubo un momento en el que estaba haciendo el álbum que me di cuenta de que yo tenía diferencias con los demás y que si quería destacar no tenía que intentar llevar el ritmo que llevaba todo el mundo, sino el mío”.

Son muchos los ingredientes que diferencian este álbum del resto de la escena y que, además, apuntan a que seguramente nadie más podría haber firmado este trabajo en España salvo Deva. En este álbum está dispuesta a salir de lo urbano con tal de encontrar su sonido y hacerlo lo más amplio posible. Además, no podemos olvidar el papel que juega la parte visual en la concepción del álbum, que a continuación podremos señalar canción por canción.

La joven cantante lleva a cabo su toma de madurez por ella misma en un álbum sin colaboraciones. Con esto se refuerza el concepto de evolución, lo especial que se siente consigo misma y disfruta su individualidad. En este proceso de crecimiento se presenta como una mujer “no intercambiable” que pretende seguir una línea de ruptura con cualquier tabú o barrera: sexo, alcohol o, sencillamente, experimentar. Sin duda, la crisis personal que se experimenta al crecer es una de las problemáticas manifiestas que se superan en el álbum.

“Hasta ahora he hecho como 50/50 con las colaboraciones. Obviamente tengo muchas más, pero quería demostrar que puedo hacer diez temas sola. Bueno, sola tampoco, porque las colaboraciones en realidad han sido a otro nivel. Me quería demostrar profesionalmente a mí que podía montar esto con un montón de gente también, porque ha venido mucha gente a escribir, a producir, a hacer toplines…. de todo, y en realidad las colaboraciones son a ese nivel, pero para mí era super importante que estuviese yo en los diez temas”.

Fotografía: Javier Salas

Entrando de lleno al álbum, ‘Love&Sex’ marca un inicio tan sensual como contagioso con su “amor y placer”. Deva juega con su voz y con los silencios para aumentar la tensión sexual que desprende este primer corte, donde se crea una atmósfera en la que el resto del mundo da igual. Un estilo desinhibido, junto con una excelente producción y arreglo vocal —especialmente en la parte final—, nos trasportan a un momento de clímax, constituyendo las principales claves que encaja la artista para marcarse una verdadera intro.

El single ‘F.U.C.K.’ supuso un himno enérgico en el momento de su lanzamiento. Deva nos sorprende con un estilo funky muy logrado. A partir de aquí estrena alguno de los temas frecuentes en algunas canciones del álbum, como abstraerse de los problemas, bailar… en definitiva, dejarse llevar. Refleja su particular forma de vivir a través de una invitación a hacer lo que te dé la gana. Los giros vocales, las repeticiones (“high, high, high, high”) y el deletreo enérgico hacen alarde del desmadre sonoro de esta pieza, que no podría casar mejor con su letra y el astuto uso del spanglish. Sin duda, uno de las principales causas de esta onda eufórica es el uso del talkbox que hacen que la canción rompa de una manera singular y Deva se presente como una verdadera “party animal”. Y no es algo casual: durante su creación en el estudio se respiraba la misma onda. Así lo recuerda Deva cuando le preguntamos sobre algún momento memorable durante las sesiones de estudio:

“Pues yo creo que fue el día que hicimos ‘F.U.C.K.’, que es el primer single del álbum. Fue como emoción. Yo creo que fue, de hecho, uno de los primeros temas en los que nos dimos cuenta de cuál iba a ser el ambiente musical durante la creación del álbum y fue emocionante, no podría describir la sensación. Y dices: es que me ha salido genial. Lo vuelves a poner, y lo vuelves a poner… hasta poner una caja era emocionante. Además, había mucha gente. Creo que es la primera vez que he compartido estudio con tanta gente a la vez. De verdad, fue como si fuéramos niños pequeños”.

En concreto, este track sobresale por su meticulosa estética. El videoclip, dirigido por Alicia del Viso, nos enseña una Deva desenfrenada, más diva que nunca y, sobre todo, divertida, en escenas tan ochenteras como la de la bicicleta estática o tan animadas como su aparición de cowgirl, siempre presentada con colores muy vivos. Este single nos presentaba a una nueva Deva que es más fiel que nunca a sí misma y que, como expresa el sample de ‘I Can’, de Nas, (“I know, I can, be what I wanna be”), finalmente está siendo quien quiere ser.

Sigue una línea similar ‘Borracha’, pero ahora en busca de emociones aún más fuertes. La naturalidad es uno de los ejes centrales a lo largo de todo el corte. La primera escena del videoclip, dirigido por Max Lusson, muestra a una Deva a punto de vomitar que ni siquiera se mantiene en pie. Se representa de una manera más cruda ala mujer que quiere actuar sin pensar en consecuencias, que puede estar ebria y romper tabús. Estas ansias de libertad van de la mano del arrepentimiento del día siguiente: llamas a quien no debías y bebes más de la cuenta. Las ganas de sentir son el principal motor de la canción —y del álbum—, que se hace sentir como adrenalina en vena y que no sabemos si nace del propio deseo o del alcohol. El tema en sí, más allá de su carga sentimental, bien podría representar las ganas de salir y desmadrarse que por la situación actual parecen cosa del pasado.

Con ‘Desnuda’ volvemos al tono sensual que abría el álbum. A lo largo de la canción parece recorrerse un camino hacia el éxtasis en el que parecen intercambiarse los papeles de ‘Love& Sex’: ahora es ella la que lo siente, la que tiene ganas de más. Además de sus lyrics, donde se representa el impulso sexual exaltado (“eres mi clímax, yo tu Lisa Ann”), la producción juega un papel fundamental. Conforme se acelera el ritmo parece que la pasión se vuelva más incontrolable. El beat va en armonía con los latidos de la cantante, que entran en un ritmo cada vez más frenético.

El baile vuelve a inundar la canción en ‘Pulp Fiction’. Conforme nos adentramos en la canción nos damos cuenta de que la elección del título no es nada casual: Deva parece ponerse en la piel de una atrevida Mia Wallace que trata de convencer a Vincent Vega para que baile con ella. El mood ‘buenrrollista’ que desprende esta canción nos dibuja mentalmente la escena del concurso de twist de la película de Tarantino. Un ambiente discotequero de época, en el que se baila hasta el amanecer, pero con actualizaciones como la referencia a Tego. Sin duda, junto con ‘F.U.C.K.’, es una de las canciones en las que predomina la parte ‘diva’ de Deva. Por otro lado, no es descabellado pensar que en ocasiones la artista pueda dirigirse a ella misma o a su ‘yo’ del pasado, invitándose a renunciar a cualquier atadura (“Hazlo por ti, nena yeah, llevas toa’ la noche mal, no te dejas llevar”). Donde realmente no cabe duda de que la cantante celebra su individualidad es en ‘Otra mujer’. Aquí decide hablar consigo misma al mismo tiempo que desecha una relación pasada. Este track rezuma liberación, la superación de la mujer que fue. Vemos más claro que nunca la evolución que ‘WOMAN’ representa. La madurez de la artista le permite saber lo que no quiere y estar alerta para no cometer errores del pasado. Deva sale de lo urbano para llevar a cabo una apoteósica celebración de la mujer libre en que se ha convertido. La propia Deva la reconoce como una de las canciones fundamentales del LP: “Para mí personalmente es ‘Otra mujer’, porque creo que es un tema más maduro, muy actual, pero para mí es el punto medio perfecto. Cuando te escuchas el álbum entero creo que te das cuenta por la parte de la letra de que, bueno, al final soy una persona de veinte años haciendo este álbum. Y en cuanto a sonido también”.

Para el séptimo corte, ‘De bar en bar’, Deva nos presenta el balance de la vida que ha llevado, buscando el lado bueno y el lado malo de antiguas relaciones que ya han terminado. Es uno de los tracks en los que más nos hace ‘disfrutar’ del modo en que profundiza en sus penas. Este tema actúa como la cara B de ‘Borracha’: después de tanto vaivén, todo lo que buscada ya se ha terminado. El tono melancólico de fragmentos como “sin buscarlo tuve el mundo en mis manos” nos recuerda a la temprana edad de la artista cuando dio el salto a la fama, cuando comenzó su descubrimiento personal que la ha llevado hasta aquí. Después, ‘Mi Soul’ es un altavoz para la queja de la artista: es ella contra el mundo. El tema continúa abriendo la veda del intimismo que Deva va a seguir generalmente hacia el final del álbum. Se presentan la cara buena y la cara mala de la fama, pero también de la vida en general. La canción habla de días en los que puedes verlo todo negro y días en los que lo ves todo mejor. En ocasiones la canción toma un tono más conversacional con quienes le ayudan a seguir adelante y, en general, todo lo que es sanador para ella. No podemos olvidar aquí la importancia que tiene la música en su vida, que le ha permitido ser ella misma.

Si canciones como ‘De bar en bar’ suponen la despedida definitiva a un amor pasado, ‘Culpable’ implica la sanación completa de sus males, el autoperdón. Por un lado, suplica a la otra persona que la entienda para poder seguir adelante. Por otro lado, el diálogo consigo misma pasa por la aceptación de la realidad (“Me repito que estoy bien, aunque no es verdad, esta forma de ser, este estado mental”) y el darse cuenta de que lo más importante es ella (“Me necesito a mí, yo ya no recuerdo tu risa, tu cuerpo”).Se cierra así definitivamente el ciclo del sufrimiento y ella nunca más va a sentirse culpable.

El álbum llega a su fin con ‘Valle’, y con él terminan la nostalgia y el dolor. Se ha perdido la conexión entre ambos y ahora Deva, con más firmeza que nunca, trata de aclarar sus dudas y aceptar que todo vive en sus recuerdos, que ya nada es lo mismo (“No entiendo cuándo perdí el corazón, perdí la pasión”). Se cierra el círculo de manera extremadamente opuesta a como se inicia el álbum: al principio, en ‘Love& Sex’, ambos disfrutan del placer, del amor, pero ahora y no queda nada de aquel frenesí. Finalmente, termina de vacilar entre sentimientos y se despide para abrazar a la mujer en que se ha convertido.

Con este álbum Deva cambia totalmente el paradigma que había dejado todo su trabajo anterior. Se trata de la manifestación por el buen gusto, por el respeto a la música y a convertirla en algo eterno. Sin decantarse por un modelo en particular y encontrando la calidad del estilo etéreo con un álbum atemporal. Sin lugar a duda, una de las cosas más bonitas de este álbum es que la construcción personal se lleva a cabo al mismo tiempo que el desarrollo musical: la libertad que ahora siente la artista personalmente es la misma que le permite hacer lo que le dé la gana en el plano musical.

El viaje desde la precoz D’Valentina hasta la autora de ‘WOMAN’ nos ha dejado uno de los rostros más carismáticos del panorama musical de este país. Su proyecto, además de avalar su inconformismo y su exigencia, es una declaración contra las etiquetas y la constatación de lo polifacética que puede llegar a ser. Un álbum hecho desde las experiencias y las emociones, sin pretensiones secundarias. El talento de Deva la ha convertido en una de esas artistas que no trabaja en su música para buscar el éxito: el éxito la encontrará a ella. El deseo por sentir que contagia el álbum hace que, ahora más que nunca, se nos erice la piel cuando escuchamos a Deva.

Alejandro Alemañ
Sobre el Autor / Alejandro Alemañ

I live the life i deserve, blessed.